A la estrella de 'Rumbo al infierno' ya la vimos antes en otro éxito de Netflix

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Netflix ya tiene sucesora de El juego del calamar. A menos de una semana de su estreno, Rumbo al infierno se encuentra en el Top 10 de lo más visto en la plataforma en un total de 71 países, incluyendo España, Argentina, México, EE.UU., Alemania e Inglaterra, entre otros. Un éxito más que merecido al tratarse de una serie que juega entre la ciencia ficción y el drama filosófico, a través de seis episodios tan adictivos como originales.

Y si bien se trata de una producción compuesta por un reparto coral, en donde vemos a varios protagonistas con arcos propios a lo largo de la historia, lo cierto es que uno de sus actores termina robándose toda nuestra atención. Les hablo del joven que interpreta al líder del culto religioso ‘La nueva verdad’. Sin embargo, a Yoo Ah-in ya lo vimos en otro éxito de Netflix aunque resulte completamente irreconocible.

Yoo Ah-in en Rumbo al infierno (Jung Jaegu, Netflix)
Yoo Ah-in en Rumbo al infierno (Jung Jaegu, Netflix)

Yoo Ah-in, uno de los actores más aclamados en Corea del Sur de su generación, da vida a Jeong Jin-soo, un joven enigmático y seductor que aparece en la serie desde el primer episodio como un gurú mediático que lleva varios años anunciando lo que él define como ‘la voluntad de Dios’. Su creencia se expande por el mundo, dando peso y poder a su iglesia llamada ‘La nueva verdad’, cuando comienzan a surgir historias de un ángel que profetiza el día y hora que morirán las personas que reciben su aparición, destinándolas directamente al Infierno. En el momento señalado aparecen tres monstruos que atacan y destrozan a la víctima hasta quemarla como señal de su destino infernal. Según Jeong Jin-soo, estos seres están cumpliendo un mensaje divino de Dios, quien estaría señalando y actuando sobre los pecadores del mundo. Es decir, según su creencia, las personas que reciben la profecía han cometido algún tipo de pecado que define el final de sus días como mensaje de rectitud para la humanidad en general.

Y si bien existen otros personajes a lo largo de la serie tan protagonistas como Jeong Jin-soo, tanto el personaje como el actor que lo interpreta consiguen dejar huella gracias a primeros planos que enfatizan la seducción enigmática del líder, la belleza exterior de su actor así como el buen hacer del intérprete por cumplir su cometido, dejando huella como este líder que destila tantos aires carismáticos como sospechosamente peligrosos.

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Pero ¿y si les digo que a Yoo Ah-in ya lo vimos en otro éxito de Netflix y es casi imposible reconocerlo?

Así es. Los amantes del cine de terror o aquellos que siguen los éxitos de la plataforma, recordarán que hace poco más de un año se estrenó una película zombi que fue un verdadero furor en el servicio streaming. Les hablo de Vivo, aquel apocalipsis zombi que supo mantenernos al borde del sofá de casa con una trama plagada de muertos vivientes, suspenso y una originalidad que abrazamos con fuerza al tratarse de un género tan trillado y reciclado como es el cine zombi.

Vivo no solo fue uno de los mayores éxitos cinematográficos de la taquilla de Corea del Sur en plena pandemia, sino que también ocupó la primera plaza de lo más visto de Netflix en 35 países, incluida España. Además, fue la primera película coreana que logró entrar en el ranking mundial de la plataforma.

Pues bien, ese mismo Yoo Ah-in que en Rumbo al infierno vemos seduciendo a la cámara con el cabello negro azabache es el mismo protagonista de Vivo, aunque a primera vista nos parezcan dos personas completamente diferentes.

Esto se debe a varios motivos. Por un lado porque en Vivo lo vemos con el cabello rapado y teñido de rubio, vestido con ropa suelta; pero sobre todo porque se tratan de dos personajes completamente opuestos que no permiten ningun tipo de comparación. El de Rumbo al infierno es un joven en control de sus impulsos, pausado y seguro de sí mismo, con diálogos inteligentes que transmiten su naturalidad como orador. Pero en Vivo es un chico patoso y torpe, inmaduro y de pocas palabras, que intenta sobrevivir a una pandemia zombi encerrado en su apartamento con ayuda de una vecina en el edificio de enfrente.

La gran diferencia entre ambos personajes consigue que no atemos cabos a primera vista, lo que deja en evidencia el talento de este actor en alza que ha sabido plasmar interpretaciones completamente opuestas hasta el punto de que no lo reconozcamos en un primer visionado.

Incluso existe otra película suya del circuito independiente, Burning, donde consigue el mismo fenómeno. Sin embargo, esta producción pasó más desapercibida ante el gran público a pesar de haber pasado por festivales de renombre como Cannes, Sitges y Nueva York, entre muchos otros, obtener un aprobado unánime de la crítica y ser la primera película coreana en llegar a la última lista de elegidas por la Academia al Oscar a Mejor Película Internacional, aunque finalmente no fue nominada. En este drama también está prácticamente irreconocible al tratarse de un personaje con una intensa carga dramática y otro aspecto físico. En España se puede ver en Filmin.

A través de una filmografía corta pero intensa -otra de sus interpretaciones de 2020 fue aclamada en su país (Voice of Silence) por dar vida a un personaje mudo a lo largo de toda la trama y subir 15 kilos para ello- este joven de 35 años es toda una estrella en Corea del Sur, con más de 2 millones de seguidores en Instagram. Además, se ha convertido en una de las voces más activas allí en defensa del feminismo y visiones políticas propias, mientras colabora con diferentes fundaciones y causas activistas.

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