La tozudez de Suecia con la inmunidad de rebaño: ahora está peor que nunca y con muy pocas camas disponibles

Javier Taeño
·4 min de lectura

La segunda ola de coronavirus está golpeando duramente a Europa y la mayoría de países están batiendo récords de contagios. Uno de los casos más preocupantes es sin duda el de Suecia. Después de apostar en primavera por intentar lograr la inmunidad de rebaño (una estrategia que se reveló equivocada), ahora se encuentra con que su brote de coronavirus es uno de los de más rápido crecimiento del continente.

Desde finales del mes de octubre las autoridades suecas están reportando más de 4.000 casos diarios, llegando a picos de más de 6.000. Unas cifras altísimas teniendo en cuenta que la población total del país es de poco más de 10 millones de personas. La situación está provocando que los hospitales empiecen a dar síntomas de saturación, al mismo tiempo que las restricciones pasan a ser inevitables.

Suecia está sufriendo la segunda ola de coronavirus tras fracasar en intentar conseguir la inmunidad de rebaño. (Photo by FREDRIK SANDBERG/TT News Agency/AFP via Getty Images)
Suecia está sufriendo la segunda ola de coronavirus tras fracasar en intentar conseguir la inmunidad de rebaño. (Photo by FREDRIK SANDBERG/TT News Agency/AFP via Getty Images)

La llegada del coronavirus a Europa, a principios del año 2020, ha puesto a prueba las capacidades de los sistemas sanitarios de las distintas naciones del continente. Una situación en la que a priori Suecia partía en desventaja.

Y es que según los datos de Eurostat de 2018, los suecos eran los europeos que contaban con menos camas de hospital. Concretamente, eran solo 214 por cada 100.000 habitantes, casi cuatro veces menos que Alemania (800), tres veces menos que Francia (591) o la mitad que Grecia (420). España que tampoco va sobrada en esta clasificación (297) queda también por delante, igual que los vecinos de los suecos: Noruega (353) y Finlandia (361).

Viendo los resultados parece claro que el punto de partida del país no era el mejor posible, pero además la decisión de intentar conseguir la inmunidad de rebaño no dio buen resultado. A diferencia de sus socios europeos, en la primera ola se rechazaron las restricciones más duras para intentar inmunizar a una parte importante de la población.

Los cálculos apuntaban a que si muchos ya lo habían pasado, estarían inmunizados y la segunda ola no sería tan dura. En un primer momento Reino Unido quiso hacer algo similar, aunque se terminó echando atrás ante el elevado número de víctimas que previsiblemente se iban a producir con esta estrategia.

Los contagios en Suecia se han disparado desde finales de octubre (Worldometers.info).
Los contagios en Suecia se han disparado desde finales de octubre (Worldometers.info).

Los datos de Suecia muestran que su proyecto no ha dado sus frutos. El país está viendo cómo los hospitales se están llenando de pacientes con coronavirus a un ritmo más rápido que en cualquier otro país de Europa. Actualmente las admisiones hospitalarias se duplican cada ocho días, tasa más rápida que la de Austria y Eslovaquia (cada nueve días) e Italia (cada diez).

Además, los suecos se convierten en uno de los pocos países en los que los contagios van en aumento, a diferencia de Francia, España o Reino Unido, por ejemplo, que han visto cómo los positivos se empezaban a reducir a medida que se implantaban medidas restrictivas.

Restricciones para controlar la pandemia

Así pues a los suecos no les ha quedado más remedio que empezar a implantar medidas de control a sus ciudadanos. De momento las autoridades ya han prohibido la venta de alcohol a partir de las 10 de la noche en todo el país con el objetivo de frenar la propagación de la enfermedad.

También han prohibido las reuniones de más de ocho personas y no está permitido visitar a las personas mayores en las residencias de ancianos. Suecia pasa de apelar a la responsabilidad individual de sus ciudadanos a intentar frenar una pandemia que está fuera de control.

Y es que hasta el momento supera los 208.000 casos y las 6.400 muertes. Una cifra de fallecimientos que es cuatro veces superior a la suma de Dinamarca, Finlandia y Noruega, países del entorno y muy similares.

Más allá de las restricciones generales, que van a afectar al conjunto de territorio, las ciudades más importantes como Estocolmo o Malmö han implantado sus propias medidas, entre las que se incluyen el cierre de museos, gimnasios y piscinas, al tiempo que se alienta a los habitantes a evitar espacios cerrados y a disfrutar de las actividades al aire libre, así como a teletrabajar en la medida de lo posible.

Si con estas medidas el país no consigue doblegar la curva de contagios, es posible que se vea obligado a tomar decisiones más duras. Mientras tanto, los avances por la vacuna continúan y a principio de 2021 ya podrían empezar las vacunaciones masivas en el continente.

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