La estrategia de Cs aísla al PP como partido antisistema

Asier Martiarena
·4 min de lectura
El PP ha rechazado las últimas tres prórrogas del estado de alarma
El PP ha rechazado las últimas tres prórrogas del estado de alarma (Photo by Mariscal / EFE Agency - Pool/Getty Images)

Ciudadanos ha vuelto a dar un giro a sus políticas. Esto no sería noticia con su expresidente, Albert Rivera, al mando. Acostumbrado, como estaba, a dar múltiples bandazos tal y como se percató recogió Vox al rebautizarlo como la 'veleta naranja'. Pero desde marzo el timón lo lleva su nueva presidenta, Inés Arrimadas. Por lo que este cambio de rumbo no hay que enmarcarlo como volantazo, sino como la nueva hoja de ruta del partido. Con el centrismo aplicado por Arrimadas, Ciudadanos ha perdido por el camino a algunos de sus ilustres dirigentes como Juan Carlos Girauta, Marcos de Quinto, Carina Mejías. Pero ha ganado peso político. Ocupando en exclusiva el carril del centro y desplazando al PP a la derecha. Los pactos que Cs ha sellado recientemente con el PSOE, además de colocar a Ciudadanos como actor activo en la reconstrucción del país, han servido para enmarcar al PP como un partido antisistema. Y Casado ya se ha dado cuenta porque está intentando combatir esa imagen públicamente.

El partido de Pablo Casado sigue tremendamente condicionado por las ocurrencias de Vox y no ha dudado en rechazar sistemáticamente las últimas declaraciones del Estado de alarma propuestas, y aprobadas, por el Gobierno central. Una postura de obstrucción frontal al Ejecutivo que apenas ha tenido réplicas en otros países. Al contrario. Reino Unido, Alemania, Francia, Bélgica o Portugal son solo algunos de los ejemplos de oposición que se ha puesto a disposición de sus respectivos gobiernos durante las semanas más duras del Covid-19. Es cierto que con la relajación del impacto de la pandemia ya se han empezado a ver los primeros encontronazos. Pero el PP no esperó a entrar en esa fase ya que su apoyo al estado de alarma apenas duró tres prórrogas. Hablamos de principios de mayo.

La decisión del voto de Pablo Casado no ha pasado desapercibida ni para el Financial Times, un medio con una línea editorial opuesta a la que puedan tener PSOE y Unidas Podemos que acuñó una frase que difícilmente olvidarán en el cuartel popular de la calle Génova: "A medida que aumenta el número de muertos y el Gobierno usa poderes de emergencia, la política de confrontación en España ha regresado con saña".

El otrora papel centrista y vertebrador del PP se está desdibujando en esta desescalada como ayer mismo volvió a quedar de nuevo de manifiesto ya que fue el partido naranja, y no el de los populares, quien pactó con el Gobierno reducir de dos a 1,5 metros la distancia entre personas. La medida puede parecer baladí socialmente hablando, pero no lo es tanto desde el punto de vista económico. Esos 50 metros van a permitir el incremento del aforo en decenas de miles de bares y restaurantes del país lo que, automáticamente se transforma en mayor número de mesas, clientes… y recaudación. Algo básico para los trabajadores de la hostelería asfixiados especialmente por la virulencia de la pandemia.

El canal de colaboración abierto por Cs no acaba ahí ya que, además de apoyar sin fisuras el ingreso mínimo vital -al que el PP se opuso inicialmente para, después, aprobarlo al verse aislado-, se encuentra negociando con el Ejecutivo la aprobación de "una nueva legislación más potente" que haga posible mantener controlados los contagios sin volver a una "situación de excepcionalidad constitucional" y un nuevo parón económico.

Ciudadanos es consciente de lo bien que le ha salido la jugada y su portavoz adjunto en el Congreso, Edmundo Bal, no ha dudado en sacar tajada recordando que "otros se han quejado de que no había plan B, pero no han aportado nada para que exista esta salida de la crisis sanitaria”. “Nosotros nos hemos arremangado y nos hemos puesto a trabajar", ha manifestado Bal remarcando la posición antisistema en la que se ha instalado voluntariamente el PP al querer mantener un hilo conductor con las políticas de Vox por miedo a perder a sus votantes más escorados a la derecha. Cs está haciendo valer sus 10 diputados mientras el PP mantiene a sus 88 en la irrelevancia.

Más historias que te pueden interesar: