Este dispositivo electrónico se disolverá en... tres, dos, uno


Hace un lustro, los análisis sobre el modo en que las corporaciones electrónicas nos “tomaban el pelo” a los consumidores, vía tema de la obsolescencia programada, se puso de moda. A todo el mundo le parecía horrible que los fabricantes de electrodomésticos dotaran de fecha de caducidad a sus aparatos para forzar a sus clientes a una nueva compra. Bien, ¿qué os parecerís si os digo que los científicos están dándole vueltas a la creación de electrónica de consumo que no solo se estropee llegado el momento, sino que se autodestruya?

Así dicho suena un poco “peliculero” y no te hará gracia en absoluto, pero en realidad la idea tiene su sentido práctico. Vamos a explicarlo con una serie de ejemplos.

Imagínate que viajas con un pendrive que contiene información secreta y extremadamente sensible sobre tu empresa. Si perdieras ese pendrive ¿no sería fantástico saber que sus componentes electrónicos tienen fecha de caducidad y podrían disolverse junto a toda la información que almacenaban?

Ahora imagina otro escenario. Las potencias militares del mundo guardan todo un arsenal de bombas nucleares dispuestas a ser empleadas llegado el caso. ¿No sería tranquilizador saber que pasados 5 o 10 años sin intervención, sus componentes electrónicos se disolverán desactivando así la bomba?


Las aplicaciones de contar con sistemas electrónicos autodestruibles no acaban ahí. Podríamos implantar por cirugía dispositivos médicos impresos sobre capas de polímeros que se disolvieran en contacto con la humedad liberando ácidos orgánicos. Estos ácidos a su vez podrían degradar la circuitería de la parte superior del dispositivo, que pueden fabricarse a partir de una amplia gama de materiales que normalmente no se disolverían.

Alterar la receta del polímero controla la rapidez con la que se descompone. En una serie de pruebas, los investigadores imprimieron varios pequeños componentes eléctricos, incluyendo transistores, detectores de luz y antenas, sobre un polímero y observaron cómo se descomponían en un lapso que iba desde unas horas a varios días gracias a la humedad presente en el aire.

El equipo de investigadores responsable de este trabajo, también disolvió completamente un circuito eléctrico simple (si bien completo) de unos pocos milímetros de diámetro.

Así que la próxima vez que veas una película de espías, en la que un dispositivo ultrasecreto amenaza con saltar por los aires de forma explosiva tras liberar su información, piensa en que la idea está anticuada, ahora lo suyo es que el mensaje alerte así: “este mensaje va a disolverse en presencia de humedad en treinta segundos”. ¡Violencia la justa por favor!

Ah. El invento también podría hacer que un día nuestros viejos ordenadores fuesen más facil de reciclar.

El trabajo del equipo de investigadores chino-estadounidense acaba de publicarse en la revista Science Advances.

Me enteré leyendo Science.

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