Estados Unidos: cinco años después del atentado de Charlottesville, la ciudad sigue traumatizada

Fue un día trágico que se convirtió en símbolo del ascenso de la extrema derecha en EE. UU. durante la presidencia de Donald Trump. El 12 de agosto de 2017, durante una manifestación de supremacistas blancos en la ciudad de Charlottesville, Virginia, un joven simpatizante de los neonazis embistió con su automóvil a una multitud de contramanifestantes. Una mujer joven murió y decenas de personas resultaron heridas.

El 12 de agosto de 2017, la ciudad universitaria y progresista de Charlottesville, en el Estado de Virginia, se convirtió en el escenario de una protesta de supremacistas blancos, incluidos miembros del Ku Klux Klan. La manifestación había sido convocada para oponerse a la decisión de la ciudad de derribar una estatua de Robert E. Lee, el general confederado durante la Guerra Civil Estadounidense. Una manifestación autorizada por un juez en nombre de la libertad de expresión.

Los contramanifestantes, compuestos por residentes locales, estudiantes y grupos antirracistas también salieron a las calles, enojados por las imágenes de un desfile de antorchas de los supremacistas blancos de la noche anterior. Los enfrentamientos estallaron entre los dos grupos, que culminaron en una tragedia cuando el simpatizante neonazi James Fields estrelló su automóvil contra la multitud de contramanifestantes, matando a Heather Heyer, de 32 años, e hiriendo a otras 35 personas.

Cinco años después, nuestros reporteros regresaron a Charlottesville, una ciudad aun profundamente afectada por los acontecimientos de ese fatídico día.