El estadio chatarra de Universidad de Chile: Un sueño tirado a la basura

Los hinchas del Club Universidad de Chile sienten como propio el Estadio Nacional. Y es que este reducto ha visto el tricampeonato azul, como también campañas magníficas como la del 2011 que terminó con el equipo campeón de Copa Sudamericana.

Además el no tener una propiedad donde oficiar de locar le ha costado, por años, burlas de sus contrincantes al ser sindicato como el "eterno arrendatario". Hasta se le ha catalogado como el "Don Ramón" del fútbol chileno.

Pero en los años 80, en 1981 para ser más exacto, la "U" estuvo muy cerca de tener la "casa propia" ya que la Corfuch se hizo de un estadio comprado en Brasil. ¿En Brasil?, y sí, puesto que la directiva que encabezaba Rolando Molina invirtió 2 millones de dólares para traer a Chile un estadio mecano, siendo el puerto de iquique quien recibiría el coloso azul.

Hinchas Universidad de Chile

Nacimiento y muerte anunciada

Sin embargo las dependencias iquiqueñas serían el inicio del sueño azul, como también su tumba. El no tener un terreno para emplazar este ambicioso proyecto, hizo que nunca pudiera salir desde las bodegas frías cerca del mar. 

Una problemática que generó más dudas que alegrías para la Universidad de Chile. Y es que el seguir ocupando los containers de almacenaje provocaron multas para el propietario, es decir, la "U".

Además hubo un pago de impuestos que no se organizó como debía, y el proyecto del estadio fue más un impulso poco racional y responsable. Más deudas que terminó con una escuadra soñando con ser dueño de su propia casa.

 

Capacidad de lo que no fue

 

El proyecto estadio consideraba el coloso principal, más tres canchas de entrenamiento, cuatro camarines y un casino exclusivo para los socios de la Corfuch, por lo que anunciaban con bombos y platillos que este proyecto costaría la no despreciable suma de  seis millones y medio de dólares de la época.

En aquellos años se promocionaba hasta en los diarios lo que sería el gran avance para la "U", teniendo un estadio con capacidad para 24 mil espectadores. 

Era tal el entusiasmo, y hasta el día de hoy, por un recinto donde ser local sin que nadie lo cuestione, que muchos participaron en una rifa masiva que hizo el club para completar la hazaña. 

 

Algo da la chatarra

 

A mediados de los años noventa, cuando el nefrólogo René Orozco presidió a la "U", fue que el estadio mecano fue rematado por chatarra. El mismo timonel de la época indicó que los fierros oxidados dejaron una cifra cercana a los 30 millones de pesos de la época. 

Dinero que se recolectó y que fue destinado en gran parte a pagar la deuda que generó el gigante que nunca despertó, y el cual fue desmantelado por años kilo a kilo.

René Orozco