Estaciones de servicio, en crisis: con precios congelados, el inicio del año fue peor que en 2019

Patricio Eleisegui

Las estaciones de servicio están atravesando una fuerte crisis y su situación no deja de agravarse. Tras completar un bienio de números en rojo, el inicio de la temporada de verano es aun peor para los empresarios de la actividad. 

En ese sentido, desde organizaciones que nuclean a los estacioneros anticiparon a iProfesional que la comercialización de enero culminará con indicadores por debajo del arranque de 2019, considerado el peor de los últimos cinco años.

Enero de 2019 había terminado con una caída del 5 por ciento respecto al mismo lapso de 2018. Desde las entidades señalan que, aunque aún resta conocer las cifras oficiales de la Secretaría de Energía, ya se da por descontado que la venta de nafta y gasoil acumulará al final de este mes una merma cercana a ese mismo nivel.

"Se está vendiendo mucho menos de lo que usualmente se despacha en esta época del año. Incluso, estamos por debajo de enero del año pasado, que fue de lo peor en mucho tiempo. Si bien en diciembre habíamos notado una mejoría, ahora la tendencia vuelve a ser negativa", afirmó a iProfesional Gabriel Bornoroni, presidente de la confederación CECHA.

"A eso hay que sumarle que no hubo actualización en los precios, por lo que las estaciones vienen afrontando paritarias y la suba de costos con un precio retrasado en los combustibles. De hecho, entre las petroleras reconocen que existe un desfasaje de por lo menos un 16 por ciento. Lo positivo es que, más allá de este congelamiento que rige, hasta el momento no se han vuelto a generar situaciones de desabastecimiento", agregó.

El peligro de la nafta como ancla

La situación compleja de los estacioneros ocurre en sintonía con la nueva política para las naftas, que son crecientemente tratadas por los funcionarios del equipo económico como un ancla antiinflacionaria.

Ni siquiera el cimbronazo causado a comienzos de año por el conflicto iraní-estadounidense cambió esa visión oficial respecto de la inamovilidad de los precios de combustibles.

Los expertos del sector afirmaron que la suba en el precio del crudo pondrá presión sobre las compañías del sector, bajo el riesgo de que la brecha entre los costos y los ingresos derive en una caída en los niveles de inversión.

"Para las empresas que refinan, este encarecimiento del crudo les pega de lleno en los costos. De ahí que podría haber una producción menor de naftas y eso luego nos traslada a un escenario de escasez. Al mismo tiempo, un valor superior afuera respecto de lo que se paga el barril a nivel local implica pérdida de atractivo para quienes exploran en el país. Esto redundaría en una caída muy fuerte de las reservas y un aumento en la necesidad de importar petróleo", señaló Emilio Apud, exsecretario de Energía e integrante del directorio de YPF durante el macrismo.

Un incremento en los surtidores que corrija el desfasaje, explican los especialistas, le aportaría algo de oxígeno a las cajas de empresas como YPF o Axion, que cuentan con negocios integrados y pueden sortear de mejor manera la coyuntura vía la comercialización en estaciones de servicio.

Una situación distinta enfrentan traders como Trafigura, firma que importa todo el producto que luego ofrece en su red de puntos de expendio bajo la marca Puma.

"Cuando ocurren estas turbulencias y se generan desfasajes como el actual, lo que ocurre es que los planes de inversión entran en evaluación o directamente se paralizan. Esto que ocurre fuera de la Argentina no es positivo ni para Vaca Muerta ni para la producción de petróleo convencional. En tanto acá se paga menos por el barril, se pierde incentivo para buscar o extraer más crudo", dijo a iProfesional Horacio Lazarte, especialista del sector energético.

Pero lo cierto es que, por ahora, el Gobierno no quiere ni oir hablar de aumentos. 

"Mientras el valor del dólar en el país se mantenga estable como se evidencia en estos momentos, las naftas no tienen por qué cambiar de valores", dijeron fuentes oficiales a iProfesional.

Lo más concreto que se escuchó al respecto fue, en la última reunión entre Alberto Fernández y los popes de la industria petrolera, un pedido de paciencia y la promesa de que se diseñará un sendero de precios para aportar previsibilidad al sector.

El factor salarial

La caída de las ventas se da luego de que el sector haya cerrado una paritaria del orden del 55 por ciento en 2019. "Estamos con incrementos salariales por encima de la inflación. En los últimos cinco años superamos el indicador de aumento de precios general, o sea por encima de la media nacional", expresó ante este medio Guillermo Lego, gerente de la misma entidad.

"La menor venta dificulta cualquier plan que se pueda tener. Hoy no hay un solo estacionero que pueda decir que le está yendo mejor o directamente bien. Y ahora, a todo esto, hay que sumarle el pago de un bono del Gobierno que el sector no está en condiciones de afrontar", dijo el directivo.

A tono con estas palabras, las entidades que reúnen a los propietarios de estaciones de servicio informaron al Ministerio de Trabajo que no están en condiciones de hacer frente al pago del denominado "incremento solidario" a sus trabajadores.

A través de una carta enviada al ministro Claudio Moroni, señalaron que el sector "no tiene espaldas para seguir asumiendo cada vez más erogaciones, máxime si la relación precio por volumen no revierte su vigente plena caída".

La misiva lleva el membrete de la Federación de Empresarios de la República Argentina (FECRA) y cuenta con el aval de otras entidades como la ya mencionada CECHA y la cámara que agrupa a los expendedores de GNC, entre otras.

Rechazo a la medida

La suba salarial en cuestión, dispuesta a través del decreto 14/20, estipula un incremento de 4.000 pesos para cada trabajador, con carácter remunerativo y que será tenido en cuenta de las negociaciones que se encararán en paritarias.

Al respecto, las estaciones de servicio dijeron que la actividad del sector atraviesa "una situación crítica, sea por la caída de ventas, el incremento sostenido de costos e impuestos, dificultades financieras por las altísimas tasas del mercado, como así también los elevados aranceles en tarjetas de crédito y débito".

"Esta compleja situación repercute directamente en la rentabilidad del negocio y genera cada vez más la necesidad de ingresar crecientes aportes de capital de trabajo, al solo efecto de mantener la subsistencia del negocio", remarcaron los empresarios estacioneros.

La posición de los empresarios del expendio, comentó Lego a iProfesional, tiene su razón de ser en que el segmento "siempre cerró paritarias superiores al resto de las actividades" y que ese aspecto "debería generar una reacción diferente, ya que son salarios que siempre le ganaron a la inflación con cada aumento".

"Ni bien nos enteramos de que estaba esta decisión de establecer un aumento salarial de 4.000 pesos fuimos directo a golpear la puerta del Ministerio de Trabajo. Fuimos recibidos y ya tuvimos una reunión con los asesores de Claudio Moroni. Nos dijeron que el ministro repararía en lo que estamos planteando", precisó el directivo.

Para luego añadir: "No hay espalda para enfrentar ese decreto. Una de las cosas que les comentamos a los asesores es que las estaciones de servicio no van a poder cumplir con el aumento. No estamos en condiciones y lo que preocupa es la perspectiva. Ahora esperamos por más reuniones para ver qué respuesta nos dan desde el Gobierno".