Una mirada a la España vaciada durante el coronavirus

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Protección civil distribuyen máscarillas en Ronda (Málaga) | imagen Jorge Guerrero/AFP
Protección civil distribuyen máscarillas en Ronda (Málaga) | imagen Jorge Guerrero/AFP

Es lógico que el peso de la actualidad durante esta pandemia recaiga sobre los focos más activos, sobre las regiones que más contagios contabilizan y sobre aquellas que más pérdidas en vidas están sufriendo. Madrid, Cataluña, País Vasco son los principales objetivos informativos durante la crisis sanitaria, pero es conveniente no olvidar demasiado a otras regiones que, sin contar con los medios de las grandes capitales, también se enfrentan a la COVID19 en estos inciertos días.

La denominada “España vaciada” engloba tantas provincias y tan diferentes que no es posible sacar una conclusión única, ni afirmar que la pandemia está afectando a todas por igual. “Hay de todo. Comunidades que lo están pasando mal como Castilla la Mancha y regiones vecinas que lo llevan mucho mejor”, nos cuenta Gabriel, médico de emergencias prehospitalarias del Área de Salud de Badajoz. “Hay una incidencia muy desigual en la provincia de Cáceres en comparación con la de Badajoz. En Cáceres, ha habido un pueblo llamado Arroyo de la Luz, que ha estado cerrado por la Guardia Civil porque ha sido un foco importante. Por ahora, en nuestra provincia tenemos pocas bajas, la cifra de fallecidos está en 22 en estos momentos, y tenemos una tasa de hospitalización por habitante muy baja. Sin embargo, no sabemos mucho de los contagiados. No tenemos fuentes fiables porque no se están haciendo test a nadie”.

Gabriel trabaja como médico de emergencias del 112, y nos explica alguna de las particularidades de su labor en una región de esa España vaciada. “Extremadura es una de las comunidades autónomas más extensas pero con menos habitantes. La densidad de población es muy baja, unos 20 habitantes por km², cuando la media de España son 93 hab/km², esto hace que dependamos mucho del tiempo de respuesta, nos movemos contrarreloj… Si un paciente tiene una urgencia en un pueblo del sur que está muy alejado de los hospitales grandes, necesitamos tener muchas más unidades dispersas por toda la región para poder llevar a los pacientes a tiempo a estos centros”.

La falta de test es una cuestión que aún no se ha resuelto. “Si estás asintomático, incluso siendo sanitario, no te hacen test. Entre el personal tan solo hacen test si presentas síntomas o si vives en el mismo domicilio de alguien positivo. Una compañera dio positivo, a su marido le hicieron el test y también dio positivo, pero al resto de los compañeros del Servicio no se los han hecho”.

Por otro lado, la falta de material ha sufrido altibajos. Gabriel nos explica que “desde el primer momento nos han servido equipo de protección individuales, los famosos EPI y ahora mismo tenemos los equipos más grandes, que son los buzos. La peculiaridad de mi trabajo es que nosotros no vemos pacientes cuando ha habido un triaje previo, como sí que puede pasar en urgencias, vamos a casa de alguien sin saber qué encontraremos allí. Si voy a un aviso donde previamente el Centro Coordinador piensa que ese paciente puede ser un COVID positivo, me pongo el traje, entro solo en el domicilio, valoro al paciente y si necesito que entre el enfermero o el técnico para ayudarme a movilizar o con la medicación intravenosa, entran después de mí. Quizá por este riesgo yo no he tenido ningún problema con el material, mis compañeros de otras áreas de salud, sí”.

La España vaciada cuenta sin duda con grandes desventajas: un número inferior de infraestructuras sanitarias, menos personal y recursos, población más envejecida… sin embargo, también posee algunos puntos positivos. “Si bien es cierto que la prevalencia de pacientes de más edad en los pueblos quizás sea mayor que en la ciudad, está la peculiaridad de la baja densidad, la gente vive en casas grandes, no hay hacinamiento y esto también tiene que ver. En los pueblos también hay bandos diciendo que si alguien conoce a una persona que viene de la ciudad o de otro sitio que va a ocupar la segunda vivienda en el pueblo, se notifique a los números que facilitan los ayuntamientos o la Guardia Civil. Los vecinos son conscientes de que hay mucha gente mayor, para proteger a sus abuelos están todos a una para que no llegue nadie de fuera. De momento aquí en Badajoz están las cosas bastante tranquilas”.

Uno de los aspectos que ya tratamos en un artículo anterior titulado “¿Dónde están los demás pacientes?” se observa claramente en urgencias de pueblos y ciudades más pequeñas. “Las guardias ahora están más tranquilas de lo normal. Hay gente que no quiere ir al hospital porque teme contagiarse. El otro día tuve que atender a un bebé pequeño y los padres no querían llevarlo al hospital. Encontramos pacientes con infartos muy evolucionados que están falleciendo en los domicilios porque aguantan y aguantan. Si sabes que a la semana entran sesenta infartos y ahora están viniendo veinte, pues debe de haber cuarenta que se están quedando en casa. También, debido al confinamiento, hay pacientes que no están haciendo ejercicio y sabemos que repercutirá, tarde o temprano, en su salud”.

Evolución COVID19 casos/fallecidos en Extremadura | Fuente MoMo
Evolución COVID19 casos/fallecidos en Extremadura | Fuente MoMo

Nos vamos ahora a la provincia de Zamora para contactar con un médico que trabaja en Urgencias Hospitalarias en Benavente. “Tanto en Zamora como en Benavente se han cambiado la organización de los servicios. Benavente tiene un hospital comarcal con urgencias generales y hospitalización en Medicina Interna, no se ha colapsado, lo llevamos bien, mantenemos los mismos turnos. Sin embargo, en Zamora han tenido que cambiar los turnos de trabajo para trabajar más gente a la vez. Esto no es Madrid, hablas con gente de Madrid o del País Vasco y es el horror. Aquí, en comparación, lo estamos llevando bien”.

Respecto al material de protección, nos explica que “al principio teníamos de todo, luego se gastó y, durante un tiempo tuvimos que improvisar con las bolsas de basura. Ahora volvemos a tener de todo y estamos bien surtidos”.

“El volumen de urgencias ha bajado mucho, hay menos pacientes, pero trabajamos peor. Al tener que ponernos el traje todo se hace más lento, se pasa más calor, ves peor al paciente, después hay que esterilizar, limpiarlo todo… en general, las condiciones son peores. La urgencia banal que era el 70% de mi trabajo, en las tres primeras semanas nada, ahora vuelve a repuntar. Por coronavirus al principio venía mucho joven con tos, fiebre y miedo a estar contagiado. Sin embargo, las personas mayores vienen por otras cosas, y resulta que están contagiados y aún así se resistían más a venir. Esos son los casos que están viniendo ahora. Casi todos los casos que tenemos ahora de personas mayores que se sienten mal, terminan siendo positivos”.

Ese temor al contagio en los hospitales está desembocando en consultas a horas intempestivas o inesperadas. “Podemos atender a la cuarta parte de pacientes totales en un día, un descenso bastante importante pero ahora la gente viene de madrugada, no dormimos porque la gente suele venir a horas poco frecuentes. Puede ser porque crean que así encuentran más vacío el hospital y haya menos miedo al contagio si asisten por la noche”.

Exceso de mortalidad en las dos Castillas | Fuente MoMo
Exceso de mortalidad en las dos Castillas | Fuente MoMo

En otras zonas, como en Salamanca, el personal de Medicina Interna se desplaza para ver a la gente a residencias de mayores porque hay más camas de residencia que camas de hospital. “En estas residencias hacen lo que pueden, unas mejor que otras, todo depende de los medios, hay residencias con médico que está bien, otras sin médico. Parece que están aguantando, pero claro, llega un momento en que no pueden más”.

Salamanca lo está pasando mal, Tomelloso lo está pasando mal… no solo Madrid o Euskadi. En la España vaciada la incidencia de la pandemia está siendo muy desigual y hay que estar atentos porque lo que un día funciona con normalidad, al siguiente puede empezar a colapsarse rápidamente. “En Zamora, solamente había 11 camas de UCI y ahora debe andar por las treinta y pico, hubo momento en que se quedaron sin ellas, pero ahora deben tener dos o tres libres”. La situación general no es mala, pero estar al filo de la navaja puede arrojar consecuencias impredecibles.

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