España nunca ha tenido una oportunidad como ahora para liderar la Unión Europea

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La Unión Europea se encuentra en el momento más delicado de los últimos años. La crisis energética, con la guerra de Ucrania como telón de fondo, es un gran desafío que los países miembros ya están enfrentando y que va a marcar el día a día de los socios durante los próximos meses.

Este tipo de situaciones comprometidas requieren de un liderazgo firme y creativo que aporte soluciones y que guíe en una dirección concreta a la comunidad, sin embargo, actualmente la UE adolece de ello, lo que dificulta la recuperación.

Y es que ni Alemania, ni Francia, ni Italia pueden pilotar ahora mismo la gestión de la crisis. Y eso abre una ventana de oportunidad a países que tradicionalmente han estado en un segundo plano. Y, lógicamente, aquí hace su aparición España.

España tiene una gran oportunidad de liderar la Unión Europea. (Photo by LUDOVIC MARIN/AFP via Getty Images)
España tiene una gran oportunidad de liderar la Unión Europea. (Photo by LUDOVIC MARIN/AFP via Getty Images)

Alemania ha tenido 16 años de Gobierno de Angela Merkel, una figura respetada a nivel internacional que no ha dudado en imponer su enfoque en asuntos como la crisis financiera de 2008 o la crisis de refugiados de 2015. Pero ahora las cosas han cambiado.

Más allá de que el nuevo canciller, Olaf Scholz, no tenga la misma capacidad de liderazgo que su antecesora, es que además esta crisis energética sitúa a Alemania en una posición de extrema vulnerabilidad. Al ser tan dependiente del gas ruso, ahora necesita de la generosidad de los socios comunitarios para garantizar su suministro durante los próximos meses.

Esta nueva posición, lógicamente, debilita su capacidad de encabezar el enfoque futuro de la Unión. Ahora Alemania se tiene que conformar con conseguir el suficiente gas para los próximos meses y buscar alternativas a medio y largo plazo que no la vuelvan a colocar en esta tesitura. Y en eso anda. Antes de poder ofrecer soluciones a los demás, debe conseguir su propia autonomía.

Descartada Alemania para pilotar esta transición, aparece Francia. Y lo cierto es que Macron es el candidato ideal para hacerla, ya que tradicionalmente ha sido un líder carismático y un gran defensor de los intereses europeos. Pero su realidad actual no es la de los últimos años.

Tras su victoria en las presidenciales de este 2022, las elecciones parlamentarias supusieron un jarro de agua fría para sus aspiraciones. Se ha convertido en el primer presidente francés en 30 años que no tiene mayoría parlamentaria, por lo que se enfrenta a una Asamblea profundamente dividida entre izquierda, centro y extrema derecha.

La división política en Francia hace imposible que Macron lidere. (Photo by ERIC GAILLARD/POOL/AFP via Getty Images)
La división política en Francia hace imposible que Macron lidere. (Photo by ERIC GAILLARD/POOL/AFP via Getty Images)

Esto significa que va a tener que sudar para sacar adelante su programa de Gobierno, negociando con todos para obtener una mayoría estable. Le esperan, por tanto, cinco años muy complicados a nivel interno como para estar pensando en liderar la Unión. Y si opta por disolver el Parlamento y convocar elecciones, esa decisión inevitablemente llevará a la incertidumbre política.

Cabe recordar, además, que quiere sacar adelante varias reformas políticas, económicas y sociales, por lo que es esperable que a partir de otoño haya importantes huelgas y marchas sindicales. Así pues, el panorama para Macron es ciertamente complicado.

Nos queda Italia, el otro gigante de la UE. Mario Draghi, un líder muy respetado en la Unión Europea, sería otro gran candidato, pero una vez más el país se encuentra sumido en su inestabilidad permanente. Esa que ha hecho que desde el final de la II Guerra Mundial haya tenido 69 Gobiernos, lo que da uno cada 13 meses.

Ahora Italia se encamina hacia unas nuevas elecciones el 25 de septiembre y probablemente de ellas salga un Ejecutivo compuesto por partidos de extrema derecha como Fratelli y la Lega, abiertamente euroescépticos. Así que, una vez más, el país se descarta solo.

La opción España

Esta situación hace que puedan surgir nuevas alternativas y le da una oportunidad de oro a España. Primero porque actualmente tiene una situación más estable que sus socios europeos. También porque la crisis energética no le afecta de la misma manera que a los países del norte del continente.

De hecho, puede aparecer, incluso, como solución. Y es que Alemania aprieta para impulsar el proyecto Mid-Cat, el gasoducto que conectaría España con Europa pasando por Francia, lo que le daría al país una nueva importancia dentro de las necesidades energéticas de la Unión.

Y por último, porque en el segundo semestre de 2023 España va a ostentar la presidencia de turno de la Unión Europea, lo que ofrece opciones de poder liderar y plantear iniciativas exitosas que impulsen a la comunidad. Se une además a la reciente cumbre de la OTAN, que se ha celebrado en la capital española con mucho éxito.

Ciertamente, no es fácil pasar de estar entre bambalinas a ser el actor principal de la obra, pero lo cierto es que España no ha tenido una oportunidad semejante desde que entró en la Unión en 1986. Veremos si se aprovecha o si otros actores, como Países Bajos o Polonia, intentan ocupar ese lugar.

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