La espada de Simón Bolívar y otros momentos de tensión máxima de España con países de América

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Felipe VI en la toma de posesión de Gustavo Petro como presidente de Colombia, José Luis Rodríguez Zapatero en un desfile del día de la Fiesta Nacional y Juan Carlos I en la Cumbre Iberoamericana de 2007. (Foto: Chepa Beltran / VW Pics / Universal Images Group / Getty Images / Javier Soriano / AFP / Getty Images / AFP / Getty Images).
Felipe VI en la toma de posesión de Gustavo Petro como presidente de Colombia, José Luis Rodríguez Zapatero en un desfile del día de la Fiesta Nacional y Juan Carlos I en la Cumbre Iberoamericana de 2007. (Foto: Chepa Beltran / VW Pics / Universal Images Group / Getty Images / Javier Soriano / AFP / Getty Images / AFP / Getty Images).

Felipe VI ha protagonizado un momento polémico durante la toma de posesión de Gustavo Petro como presidente de Colombia celebrada en la Plaza de Bolívar de Bogotá este 8 de agosto.

En el acto estuvo presente la espada de Simón Bolívar, el arma que perteneció en el siglo XIX al libertador de Colombia y otros países latinoamericanos durante las campañas para independizarse del imperio español.

Cuando la espada llegó a la plaza, los ciudadanos y los líderes de todos los países del mundo presentes se levantaron de sus asientos para darle la bienvenida, pero Felipe VI, ubicado al lado del presidente de Chile, Gabriel Boric, ni se incorporó ni aplaudió.

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El gesto del rey no es el primer momento de tensión máxima de España con países de América y recuerda al que protagonizó José Luis Rodríguez Zapatero durante el día de la Fiesta Nacional de 2003, meses antes de convertirse en presidente del Gobierno.

Zapatero acudió como líder de la oposición al tradicional desfile militar que se celebra cada 12 de octubre en el Paseo de la Castellana de Madrid. Era un momento de máxima tensión en España y también a nivel internacional debido a la guerra de Irak. José María Aznar, entonces presidente del Gobierno, fue uno de los principales apoyos de George W. Bush, su homólogo estadounidense, en su decisión de invadir este país asiático con la excusa de que poseía y desarrollaba armas de destrucción masiva, aunque no existían pruebas.

La decisión de invadir Irak generó numerosas críticas y fueron muchas las protestas, también en España. El Partido Socialista se mostró radicalmente en contra y Zapatero decidió mostrar su postura durante el desfile quedándose sentado en su asiento cuando pasó delante del palco de autoridades la bandera de Estados Unidos.

Un par de días después explicó su desplante a EE. UU., país líder de la coalición que invadió Irak. Zapatero señaló que su actitud de permanecer sentado al paso de la bandera estadounidense fue “coherente con una posición mayoritaria de los españoles en contra de la guerra y del sometimiento a los intereses de Estados Unidos”. Criticó también a Aznar por su “reincidente utilización de las instituciones para justificar lo injustificable”.

Otro momento que ha venido a la memoria tras el gesto de Felipe VI en Colombia fue el que protagonizó su padre, el rey Juan Carlos I, en la XVII Cumbre Iberoamericana que se celebró en 2007 en Santiago de Chile. También Zapatero, ya como presidente del Gobierno, estaba presente en esta polémica.

Zapatero estaba haciendo un discurso delante del resto de líderes iberoamericanos de la época durante una sesión plenaria y el entonces presidente de Venezuela, el fallecido Hugo Chávez, le interrumpía de manera constante calificando de fascista a su antecesor en el cargo, Aznar. El socialista decidió salir en su defensa.

“Se puede estar en las antípodas de una posición ideológica. No seré yo el que esté cerca de las ideas de Aznar, pero el expresidente Aznar fue elegido por los españoles y exijo respeto”, le dijo. Sin embargo, Chávez seguía interrumpiéndole y atacando a Aznar.

Entonces Juan Carlos I, sentado a la izquierda de Zapatero, se inclinó de su asiento y mientras le hacía un gesto con la mano a Chávez, le soltó una frase que pasaría a la historia: “¿Por qué no te callas?”.

No acabó ahí el momento de tensión y el monarca llegó a abandonar el pleno. Quince años después de aquello ha sido su hijo Felipe VI el que ha protagonizado otro momento de tensión, ahora en Colombia.

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