España prohíbe la caza del lobo, para desesperación de muchos

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Desde el miércoles, cazar lobos está prohibido en toda España, una decisión que alegra a unos e indigna a otros, como ocurre en la Sierra de la Culebra, paraíso del lobo ibérico y de la ganadería extensiva.

El todoterreno se adentra en un camino de tierra accidentado. De él desciende la pastora, y, a paso firme, se dirige a una pequeña zanja en la llanura. "Es ahí", dice Ana Vega, ganadera en Ungilde, señalando al suelo.

Del esqueleto de la ternera muerta hace dos días no queda nada. "Se lo ha llevado, ni los huesos de los terneros pequeñitos, se lleva todo, se lo ha fulminado", explicó Vega.

"Toda la vida ha habido lobos, pero ahora nos están comiendo".

En la Sierra de la Culebra, que cubre unas 70.000 hectáreas de Castilla y León (noroeste), los lobos están por todas partes, en carteles publicitarios y en camisetas de recuerdo. Se habla "del lobo", en singular, como si fuera un cuento.

Este "siempre ha sido el paraíso del lobo", confirma Carlos Zamora detrás de sus prismáticos, tratando de observar un ejemplar bajo el sol del amanecer.

El agente forestal explica que hay unas ocho manadas (de unos diez cánidos) en la zona, y algunas más deambulando, una cifra que, según él, no ha cambiado en los últimos veinte años.

"En la tragedia del lobo hay tres actores: los ganaderos, los ecologistas y los cazadores. Cada uno tiene su solución", dice Zamora.

Además, están los turistas "que vienen de Europa a ver el lobo, igual que van a África a ver al león".

- Uniformidad -

Hasta ahora, las regiones al norte del río Duero han tratado al lobo como una especie cinegética, lo que ha permitido ir matando a un determinado porcentaje, como en Cantabria, donde a finales de julio se decidió eliminar 34 lobos (el 20% de la población) en 2021.

Para unificar las normas en el país, el gobierno socialista ha prohibido su caza en toda la península, como en Francia e Italia.

"Tratándose de una especie única como el lobo ibérico, la responsabilidad de su conservación corresponde a la totalidad de los territorios", del país, argumentó a AFP el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán.

La noticia ha provocado la ira de Cantabria, Asturias, Galicia y Castilla y León, que albergan la gran mayoría de la población de lobos, y que han prometido presentar un recurso legal.

Mientras los ecologistas se congratulan de "este avance importante para la conservación de esta especie", asociaciones de agricultores como la Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL) consideran "incomprensible que comunidades que no tienen lobo nos impongan su ecologismo radical".

- Inversiones e indemnizaciones -

Ana recuerda los días en que la gente se tomaba la justicia por su mano. Cuando un lobo mataba a una oveja, salían a por él, y "sí lo pillaban lo mataban".

Su teléfono está lleno de fotos horripilantes de sus animales devorados, algunos de ellos ensangrentados, con el tronco medio destrozado.

"Yo no digo que los maten todos, pero todos tenemos que vivir", lamenta, exigiendo ayuda.

La ganadería extensiva, en la que los animales pastan al aire libre, supone una fuerte inversión frente a los depredadores.

Hay que alimentar y vacunar a los ángeles guardianes del rebaño, unos 15 mastines: perros tan altos como ponis que engullen kilos de croquetas.

Ana también pagó de su propio bolsillo los tractores para arrancar en 20 hectáreas de pastos la hierba alta donde a los lobos les gusta esconderse.

Las 450 ovejas de José Castedo pastan en zonas aseguradas por vallas eléctricas.

"Explotaciones como esta, realmente aquí hay pocas", dice este ganadero de 62 años, más deprimido que orgulloso, que se muestra circunspecto ante la nueva legislación.

Cree que deberían indemnizarle con 150-170 euros por cada animal muerto por un lobo, y hacerlo sin demoras, pero eso tampoco quitaría el dolor de ver desaparecer su trabajo.

José menciona la "competencia desleal" de otras regiones, donde "le dedican dos horas al día" a las ovejas: "yo le tengo que dedicar más por vivir en una zona con lobos", con lo que el coste de la producción es superior.

Sin poner una cifra, el ministerio de Transición Ecológica promete "recursos financieros": "el ganadero que conviva con grandes carnívoros, o sea lobos u osos, requiere un tratamiento especial", admitió Morán.

A veces, sin embargo, la convivencia entre lobo y hombre puede derivar en un matrimonio feliz, como es el caso de los ganaderos Rosi González y su marido Alberto, que la han convertido en un argumento comercial con su marca de carne "Pastandoconlobos", con un logotipo que combina los perfiles de una oveja y un lobo.

mig/al/es

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