Estado de alarma y toque de queda en España para frenar el virus

Christian CHAISE
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El presidente de gobierno español, Pedro Sánchez, decretó este domingo un estado de alarma que amparará la aplicación de un toque de queda en todo el país, a excepción de las islas Canarias, para enfrentar la nueva ola de coronavirus.

"El estado de alarma es la herramienta constitucional para situaciones extremas y la situación que vivimos es extrema", dijo en una comparecencia televisada Pedro Sánchez tras celebrar un consejo de ministros extraordinario para aprobarlo.

En esa reunión gubernamental, también se decretó la imposición de un toque de queda nocturno en todo el país, a excepción de las islas Canarias, un importante destino turístico en la temporada invernal donde la incidencia del virus es menos elevada.

"Se prohíbe la libertad de circulación de las personas desde las 23H00 hasta las 06H00", si bien los gobiernos regionales podrán avanzar o retrasar una hora este horario, indicó Sánchez, quien evitó usar la expresión "toque de queda".

El decreto también permitirá a los gobiernos de las 17 regiones, con competencias en materia de salud pública en España, restringir los movimientos de acceso y salida de sus territorios si lo consideran necesarios. 

Inicialmente, el gobierno aprueba este régimen jurídico excepcional durante quince días, pero su intención es extenderlo seis meses, hasta principios de mayo, para lo que necesitará del beneplácito del Congreso donde la coalición liderada por Sánchez está en minoría.

El anuncio llega en plena segunda ola del covid-19 en toda Europa y días después de que España superara oficialmente el millón de casos diagnosticados desde comienzos de la epidemia, siendo el primer país de la Unión Europea y el sexto del mundo en hacerlo.

El objetivo del gobierno es capear la pandemia durante el invierno boreal, cuando las circunstancias climáticas favorecen la dispersión del virus, y reducir su incidencia a 25 casos por 100.000 habitantes, cuando ahora se encuentra en 368, indicó Sánchez.

- Presión de las regiones -

Entre marzo y junio, el ejecutivo español recurrió al estado de alarma para amparar el severo confinamiento domiciliario que permitió contener la primera ola del coronavirus.

Desde entonces, la gestión recayó en los gobiernos de las 17 regiones. Sin embargo, sin el estado de alarma, las medidas aprobadas por ellas debían ser ratificadas por el poder judicial, que en ocasiones las rechazó.

Ante el rápido repunte del virus en los últimos días, la mayoría de presidentes regionales pidieron desde el viernes un estado de alarma para brindar encaje jurídico al toque de queda nocturno como ya aplicaron países europeos como Francia, Bélgica o Italia.

Algunas regiones como Valencia (este) o Castilla y León (norte) no esperaron al gobierno central y ya empezaron a aplicar esta medida desde la medianoche del sábado.

En Valladolid (Castilla y León), Eugenio Estébanez, un agente de seguros que padeció el covid, veía "acertada" la medida. "La mayor parte de la gente es bastante responsable y sabe lo que hace, pero hay siempre un determinado número que no lo es", lamentó.

Estudiante de 17 años, Juan Pelayo lo consideró "un poco excesivo" aunque "viene bien para la gente que está saliendo mucho últimamente".

- 'No hay confinamiento general' -

En su comparecencia, Sánchez subrayó que "no hay confinamiento general en este nuevo estado de alarma", pero pidió responsabilidad y disciplina a los ciudadanos para reducir la interacción social.

"Quedémonos en casa todo lo posible", reclamó Sánchez.

Aunque la coalición de gobierno entre socialistas y la extrema izquierda de Podemos se encuentra en minoría en el Congreso, Sánchez confía en disponer de la mayoría necesaria para prorrogar el estado de alarma durante medio año.

Partidos nacionalistas catalanes y vascos, así como la formación de centro derecha Ciudadanos, en el bloque opositor, se mostraron dispuestos a brindarle su respaldo.

Queda la incógnita de qué hará el líder de la oposición, el conservador Partido Popular, que atacó duramente al gobierno durante el primer estado de alarma y se opuso a aplicarlo recientemente en Madrid y otros ciudades aledañas para ordenar un cierre perimetral que culminó el sábado pasado.

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