España marca 'tendencia' en Europa en la lucha contra el precio de la luz

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Crisis y, a la par, oportunidad. España marca tendencia en Europa en plena batalla por controlar el “desorbitado” precio de la luz en todo el continente. La situación crítica para las economías familiares e industriales ha puesto a la UE en alerta y a España en el foco.

Europa tiene prisa, ahora, por “intervenir” y “reformar” el mercado energético, apuntaba este lunes la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. El actual modelo de subastas maximalistas y con el gas marcando el rumbo “ya no es apto porque se diseñó para otras circunstancias”, lejos del “chantaje” ruso, añadía.

La ‘excepción’ de Bruselas

Horas más tarde se han conocido las líneas maestras de su proyecto, que pasa por ‘imitar’ el paso dado por el Gobierno español en marzo. “Llega un año tarde”, dejaba caer la ministra para la Transición Energética, Teresa Ribera, en su primera valoración al plan europeo.

“Pero llega”, añadía de inmediato. La ‘excepción ibérica’ que Pedro Sánchez logró arrancar en un más que tenso Consejo Europeo es ahora el objetivo de la Comisión, que busca una fórmula similar a nivel comunitario, con un tope al precio del gas, desacoplando sus tarifas de la electricidad para abaratar algo la factura.

Es un “parche”, lo definen los expertos consultados por El HuffPost, que amortigua algo una situación extrema. El miércoles la luz marcará su segundo precio más alto de la historia en España, con 476,39 euros/MWh y lleva a agosto a cerrar como el mes más caro desde que hay registros. Y eso que está vigente el tope al gas... Sin él, la factura se iría a los alrededor de 600 euros que pagan en países como Francia o Alemania. Desde Moncloa calculan un ahorro de 2.012 millones para los consumidores españoles desde su entrada en vigor, aunque las críticas arrecian por el nuevo alza de costes.

Desde el momento en que el presidente del Gobierno español y el canciller alemán lo piden, desde que los amigos lo piden, examinamos la demanda de nuestros amigos, de nuestros sociosBruno Le Maire, ministro de Economía de Francia, sobre el gasoducto MidCat

La histórica visita de Sánchez a suelo germano, más que un viaje oficial

En marzo España se encontró con la resistencia de Alemania, entre otros miembros. Ahora las cosas han cambiado, ante el sostenimiento de la guerra de Ucrania, las sanciones a Rusia y el “chantaje” de Putin a Occidente —ya ha cortado el grifo del gas a varios países europeos y el miércoles vuelve a interrumpir temporalmente el suministro por el Nord Stream por “obras”—. Las cuentas ‘duelen’ en todos los países europeos, especialmente en los dos grandes pesos pesados, Francia y Alemania, que urge a reformar el mercado. Y de paso, vuelve a tender alianzas con España en materia energética.

Ante Pedro Sánchez en Meseberg, al norte de Berlín, el canciller germano ha apoyado el impulso de nuevas interconexiones energéticas entre la península ibérica y Europa, en referencia al gasoducto MidCat que pretende conectar la península con Francia. La presencia de Sánchez en Alemania no es baladí; allí ha sido invitado por Olaf Scholz a participar en el Consejo de Ministros, una escena nada habitual que muestra la relevancia internacional del presidente español en la cuestión de la energía.

El Gobierno aprovecha para sacar pecho de sus logros a nivel continental. Habla de “un día enormemente productivo, desde el punto de vista de la respuesta europea y del compromiso de dos gobiernos con un peso importante en Europa”, como ha apuntado Teresa Ribera sobre el encuentro hispano-germano. Para la también vicepresidenta tercera “hay una visión compartida que refleja un modo de unión y solidaridad para responder a los problemas”.

Francia recoge cable

Esa misma “perspectiva europea”, ha añadido, ha sido clave para el cambio de postura de Francia en relación al MidCat, que recibió un primer rechazo galo hace semanas. La ‘alianza’ Madrid-Berlín pesa mucho...

“Desde el momento en que el presidente del Gobierno español y el canciller alemán lo piden, desde que los amigos lo piden, examinamos la demanda de nuestros amigos, de nuestros socios”, ha señalado este mismo martes por la tarde el ministro de Economía, Bruno Le Maire.

El proyecto MidCat lleva años paralizado por sus elevados costes y el bajo precio del suministro ruso hasta ahora. Restan por construir 226 kilómetros de tuberías desde la localidad catalana de Hostalric hasta la francesa Barbaira y España pide que la UE sufrague los gastos, ante la emergencia por la guerra. El reciente ‘no’ francés parecía dinamitar la iniciativa, a la que el propio Sánchez dio un ultimátum: si no era con Francia sería con Italia.

Las ‘amistosas’ palabras del ministro de Economía francés empiezan a reconducir la situación, como ha apuntado Teresa Ribera, en tono conciliador pero nada eufórico. Ve un gesto de la “voluntad inequívoca de Francia de dar una respuesta europea, porque las interconexiones son de interés europeo”, recalcando que es un “movimiento en la buena dirección”. Eso sí, avisa, “queda mucho trabajo por hacer”.

Y, mientras, en España...

Eso es de puertas para afuera. De puertas para dentro, Sánchez y Feijóo volverán a verse las caras en el Senado a cuenta del ahorro energético. Ambos debatirán sobre las medidas aprobadas por el Gobierno (y convalidadas por el Congreso) para lograr una quita del 7% en el consumo, como marcó la UE en su plan de ahorro especialmente adaptado a las circunstancias españolas.

Sin embargo, este cara a cara que pedía el PP ahora ya no le vale al PP, que lo acusa de “limitado” y “parcial” por circunscribirse a un texto ya aprobado y no ser un debate de política general, como reclaman desde Génova. El martes, la Cámara Alta vivirá un nuevo asalto entre Gobierno y oposición.

En Europa y en España, la batalla por la luz aún tiene muchos capítulos que contar.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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