España no llega a su objetivo de vacunación, pero la campaña sigue siendo un éxito

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Varias personas esperan a ser vacunadas en la Ciudad de las Artes de Valencia, el 16 de agosto de 2021.  (Photo: Jorge Gil/Europa Press via Getty Images)
Varias personas esperan a ser vacunadas en la Ciudad de las Artes de Valencia, el 16 de agosto de 2021. (Photo: Jorge Gil/Europa Press via Getty Images)

España está en el podio de los países más poblados con mayor cobertura vacunal frente al covid, pero la sensación es agridulce en algunos sectores. El Gobierno prometió que esta semana el 70% de la población tendría la pauta completa, y la promesa sólo se ha cumplido a medias.

No están vacunados los 33,2 millones que conforman el 70% de los habitantes del país, pero sí han completado su pauta 30,6 millones de personas, un 71,8% de la “población a vacunar”, es decir, los mayores de 12 años, pues para los niños no se ha aprobado todavía un suero.

Con un 64,5% de la población completamente vacunada y un 74,5% con al menos una dosis, el país lidera los rankings internacionales, superando incluso a países como Reino Unido, Estados Unidos o Israel, que comenzaron antes con la vacunación.

Aunque el ritmo ha bajado considerablemente en las últimas semanas —en julio se superaba el medio millar de dosis puestas cada día, en agosto las cifras rondan las 350.000—, epidemiólogos y vacunólogos califican de éxito la campaña española, y lo explican principalmente por tres factores: disponibilidad de dosis, eficacia del sistema sanitario y de las comunidades y, sobre todo, aceptación de la población.

“El sistema ha funcionado”

“El sistema ha funcionado”, resume Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV). El experto señala que, por un lado, los profesionales “han vacunado sin descanso”. Por otro, ha sido “fruto de la ciudadanía, que ha asumido perfectamente desde el principio el discurso de los sanitarios, entendiendo que, para acabar con la pandemia, uno de los elementos clave es vacunarse”.

En palabras de García Rojas, en España “la vacunación ya forma parte de nuestro genoma”. El vacunólogo cita las tasas de cobertura vacunal en niños menores de 1 año, que superan el 95%. “El rechazo a la vacunación es fundamentalmente marginal”, razona.

En España no hay esas bolsas de reticencia que hay en otros países, y el porcentaje de antivacunas es muy pequeño

“En España no hay esas bolsas de reticencia que hay en otros países, y el porcentaje de antivacunas es muy pequeño”, coincide Fernando José García López, miembro de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE). García López afirma que, aunque “la gente pudo tener una cierta reserva al principio, parece que ahora ha desaparecido”.

Efectivamente, en noviembre de 2020, poco antes de que llegaran las primeras vacunas a España, el 47% de los encuestados por el CIS dijeron no estar dispuestos a vacunarse “inmediatamente”, porcentaje que ha ido reduciéndose significativamente con el tiempo. Ocho meses después, sólo el 10% de los que no están vacunados todavía dice no querer ponerse la inyección.

¿Cómo lo ha hecho España?

Para García López, no hay más que echar un vistazo a las calles estas últimas semanas. “Veo a mucha gente joven que va con su esparadrapo, orgullosos porque se acaban de vacunar”, describe. Esto contrasta con las informaciones que llegan de países como Francia, que se pregunta cómo lo ha hecho España, y lo explica por la confianza de la gente en la sanidad y los estrechos vínculos familiares de los españoles, lo que ha llevado a los jóvenes a vacunarse para proteger a sus mayores.

El país galo, mientras tanto, ha tenido que obligar a sus sanitarios a vacunarse y sigue a vueltas con la implantación del ‘pasaporte covid’ para actividades cotidianas, a lo que la población ha contestado saliendo a protestar a las calles.

En España se ha hecho casi todo bien

Fernando Rodríguez Artalejo, profesor de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad Autónoma de Madrid, considera que este es el factor diferencial español con respecto a otros países. Piensa, por ejemplo, en Estados Unidos: “Tienen vacunas, empezaron a vacunar antes que aquí, incentivan a la población para que se vacune, y, sin embargo, España ya los ha superado”. El epidemiólogo también achaca el ‘bajón’ de Estados Unidos a “algunas estrategias políticas de los republicanos, que han hecho que la gente no se vacune”. El negacionismo en política ha pasado factura.

En cambio, Rodríguez Artalejo sostiene que “en España se ha hecho casi todo bien”. Además de la buena disposición de la población española, el epidemiólogo menciona el éxito de la compra centralizada de vacunas a través de la UE y la organización del sistema sanitario. “Se ha vacunado en las residencias, en Atención Primaria, en vehículos, en vacunódromos, se está vacunando sin cita previa, se ha establecido un sistema de cita previa que funciona bastante bien, se está repescando a vacunados”, enumera Rodríguez Artalejo.

Un pequeño ‘pinchazo’ en agosto

En agosto la cosa ha cambiado ligeramente. Si bien a finales de julio se produjo una escasez en la llegada de vacunas, de cara a agosto se recuperó la disponibilidad de inyecciones gracias a una adquisición de 3,4 millones de dosis adicionales de Pfizer para alcanzar los 16 millones en el mes. No obstante, el resultado no ha sido el esperado. En esta última semana, el ritmo de dosis puestas al día ha oscilado entre las 300.000 y las 470.000, cuando todavía se necesitan 3 millones de personas más vacunadas para alcanzar el objetivo del 70%.

Las comunidades tienen ahora cinco millones de dosis extra de vacunas a las que tratan de dar salida abriendo al máximo las posibilidades de vacunación: sin cita, para mayores de 12 años, con la repesca de rezagados o incluso permitiendo que personas que ya han pasado la enfermedad no tengan que esperar los seis meses que recomendaba Sanidad.

Una sanitaria vacuna a una adolescente en la Ciudad de las Artes de Valencia, el 16 de agosto de 2021. (Photo: Jorge Gil/Europa Press via Getty Images)
Una sanitaria vacuna a una adolescente en la Ciudad de las Artes de Valencia, el 16 de agosto de 2021. (Photo: Jorge Gil/Europa Press via Getty Images)

En este sentido, José Jonay Ojeda, portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS), rompe una lanza en favor de las comunidades autónomas, que se han ido adaptando “rápidamente” en función de la disponibilidad de vacunas. “Conforme han ido llegando más, las comunidades, en general, han podido ir poniendo todas las dosis”, explica.

De media, las comunidades tienen administradas el 92,9% de las dosis recibidas, aunque con algunas diferencias entre sí, que van del 86,1% de dosis puestas en el caso de Baleares hasta el 99,7% que registra Asturias.

La bajada del ritmo tiene que ver claramente con las vacaciones. La última semana de agosto la cosa remontará

La ralentización del ritmo estos días, opinan los epidemiólogos, se debe más al hecho de que es agosto que a un rechazo vacunal. “Claramente tiene que ver con las vacaciones”, sostiene Rodríguez Artalejo, que observa que la gente “está posponiendo sus citas” porque les pilla fuera de su domicilio y cree que “la última semana de agosto la cosa remontará”.

También puede deberse a que el principal colectivo diana este mes han sido los jóvenes de entre 12 y 29 años, que al mismo tiempo han sido los más afectados por los contagios de esta quinta ola, y posiblemente han tenido que retrasar sus citas de vacunación.

Por lo pronto, el 90,6% de los mayores de 40 años ya tiene la pauta completa, mientras que el 70% de la población de 20 a 40 años tiene al menos una dosis. Entre los menores de 12 a 19 años, ya hay un 53% con al menos una dosis de la vacuna puesta, y se espera que a principios de curso el porcentaje sea mucho más elevado. Fernando García López es optimista; su pronóstico es que, “probablemente, dentro de un mes todo el mundo salvo los niños estarán vacunados”.

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Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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