Cómo España intenta adaptarse a las olas de calor más frecuentes

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Cómo España intenta adaptarse a las olas de calor más frecuentes

Los españoles han pasado la última semana tras las persianas cerradas en una oscuridad casi total para resguardarse del calor abrasador.

Los ventiladores zumban; el aire acondicionado está a tope. Los niños en edad escolar son enviados a casa desde las sofocantes aulas de clase, mientras que los polluelos de pájaros se precipitan desde los nidos hacia la muerte mientras intentan escapar de las temperaturas que superan los 40°C.

En el norte de España, cientos de bomberos luchan contra cuatro incendios forestales en Navarra y otros dos en Cataluña.

Mientras el país se derrite en su primera ola de calor en más de 40 años, los analistas dicen que España debe adaptarse a una nueva realidad de olas de calor más tempranas con sequías más largas.

Los expertos atribuyen al cambio climático la causa fundamental del cambio de tiempo en el mundo, y sus efectos secundarios podrían cambiar la vida cotidiana de millones de españoles.

"España podría ser una de las más afectadas por el cambio climático junto con otras zonas del sur de Europa. Estamos a mediados de junio y ya tenemos una ola de calor. No podemos decir todavía si veremos 50°C, pero es una posibilidad", dijo a Euronews Rubén Del Campo, pronosticador de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

"Otro efecto será la sequía. Los incendios forestales no están causados por el cambio climático. Pero las altas temperaturas, el viento y la falta de humedad hacen que los incendios forestales sean más difíciles de controlar".

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El humo y el fuego ondea desde la cima de una colina mientras el incendio forestal afecta a la zona cerca de Liedena a unos 40 kilómetros de Pamplona, España, 16/6/2022 - Alvaro Barrientos/Copyright 2019 The Associated Press. All rights reserved

Del Campo dijo que España debe planificar con antelación su nueva realidad de olas de calor más tempranas que han dejado al país asfixiado, incluso antes de que el verano comience oficialmente el 21 de junio.

"Tenemos que prepararnos para que estas olas de calor lleguen antes y estas temperaturas vayan a durar más. Tenemos que adaptarnos más a esta realidad".

Los meteorólogos definen las zonas áridas de los países como aquellas en las que las precipitaciones son insuficientes para la agricultura.

Del Campo dijo que muchas partes del norte de África tienen zonas áridas, pero en España, la cantidad de tierra que entra en esta categoría se ha duplicado del 6% entre 1960-1990 al 12% entre 2000-2020.

"En estas zonas, las precipitaciones se ven desbordadas por la evaporación", dijo.

"España tiene que adaptar la agricultura, la gestión del agua y el turismo, que es una de nuestras principales industrias, tendrá que adaptarse a esta nueva realidad".

Cristina Linares, codirectora de cambio climático, salud y medio ambiente urbano del Instituto de Salud Carlos III, un organismo gubernamental, dijo que España y otras naciones deben planificar un mundo futuro de olas de calor regulares y más tempranas.

El Dr. Linares dijo a Euronews que deberían planificarse "refugios climáticos" en las ciudades para permitir a la gente escapar del calor sin ningún coste adicional.

"Podrían ser centros comerciales, que suelen tener aire acondicionado, bibliotecas, iglesias o incluso el transporte público", añadió.

Estos refugios deberían estar a disposición de personas vulnerables como ancianos, mujeres embarazadas o personas con problemas respiratorios, dijo.

En la España dependiente del turismo, el modelo de sol, playa y mar debería cambiar, dijo el Dr. Linares, reforzando las advertencias contra el consumo excesivo de alcohol cuando hace calor.

"Los países en los que la gente no está acostumbrada a vivir con (temperaturas) cálidas deberían ser advertidos de los peligros de las bebidas alcohólicas", dijo.

Estudios realizados en EE.UU. y México han demostrado que el calor modifica el comportamiento de las personas, haciéndolas más propensas a la violencia doméstica o incluso provocando episodios en personas con enfermedades mentales como el Parkinson.

Un estudio realizado en Japón señala que los casos de suicidio aumentaron durante las olas de calor entre 1972 y 2015.

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Una mujer se protege la cabeza bajo una revista en la Plaza del Castillo en Pamplona, norte de España 15 de junio de 2022. - Alvaro Barrientos/Copyright 2022 The Associated Press. All rights reserved.

Roberto Brasero, hombre del tiempo de la cadena de televisión Antena 3, dice que a menudo se encuentra frente a mapas de España que parecen un país en llamas. Durante las olas de calor, el mapa se tiñe de rojo intenso o incluso de morado.

Brasero dijo que España y otros países susceptibles de sufrir olas de calor deben replantearse su "política del agua".

"Tenemos que pensar en un recurso limitado: el agua. No nos referimos a los campos de golf, porque de todos modos se riegan en gran medida con agua reciclada. Me refiero a las duchas infinitas que tiene la gente durante un tiempo como éste", dijo a Euronews.

Brasero dijo que España debe planificar con antelación los veranos en los que las temperaturas siempre alcanzan los 40ºC en amplias zonas del país, y no en ciudades como Córdoba o Sevilla, en el sur de España, que son puntos habituales de calor en agosto.

"El cambio climático no respeta fronteras. Cuanto menos carbono usemos, cuanto menos gasolina usemos, mejor", dijo.

Ferran Dalmau, experto en incendios forestales y director general de Medi XXI GSA, una consultora de ingeniería medioambiental, había regresado a casa tras ayudar a los bomberos cerca de Valencia antes de hablar con Euronews.

"Es imposible mirar al futuro y saber con certeza lo que va a pasar. Pero hemos visto años sucesivos de más olas de calor y más calientes", dijo.

"Lo que está cambiando en el sur de España es que la vegetación se está quedando sin lluvia y está cambiando de carácter. Si la vegetación se muere tenemos insectos y plagas. Luego tenemos incendios forestales que son consecuencia del cambio climático".

Dalmau explica que la combinación de la despoblación rural con la mayor frecuencia de olas de calor hace que las tierras queden abandonadas y sean más susceptibles de sufrir incendios forestales, ya que los matorrales crecen donde antes había cultivos bien cuidados.

Durante décadas, los españoles han abandonado los pueblos en busca de mejores vidas y empleos en las ciudades de la costa, dejando que el campo se convierta en la España Vacía.

De los 8.131 municipios de España, 3.403 están clasificados como en riesgo de extinción, según el Instituto Nacional de Estadística, casi el 43%.

"Se trata de una mezcla perfecta para provocar más incendios masivos y tormentas de fuego", afirma Dalmau.

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