¿España, el próximo "hub" energético de Europa?

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La amenaza de un corte total en el suministro de gas ruso a Europa por la guerra en Ucrania ha puesto la energía en la agenda europea de asuntos prioritarios.

En este contexto, el Gobierno de España ha visto una oportunidad para convertirse en un eje clave de transporte de energía a Europa.

Creemos que España cuenta con la oportnidad de convertirse en un hub de gas natural licuado para poder exportar y ser alternativa al gas ruso por parte de muchísimos países de la Unión Europea.

Según datos de Gas Infrastructure Europe (GIP), España cuenta con una capacidad de almacenamiento de gas natural licuado del 35% del total de la Unión Europea (UE) y el Reino Unido combinados, lo que supone más de un tercio.

Tras España se sitúa el Reino Unido, que concentra el 22 % de la capacidad de almacenamiento de GNL, seguido por Francia (14 %), Bélgica (6 %) e Italia (5 %).

Además, el país ibérico cuenta con una extensa red de gasoductos que le permite crear puntos de conexión con Argelia, Marruecos, Portugal y Francia para transportar este tipo de gas.

Ahora España quiere desarrollar su conexión con el noreste de Francia, Bélgica, Países Bajos y Alemania, es decir los mayores consumidores de gas en Europa.

¿Pero puede España convertirse en este eje clave?

En mi opinión no es realista que España se convierta en un transportista de gas hacia Europa porque lo realista es que se garantice el suministro en el norte de Europa al menor coste posible.

"Y hay dos opciones: una es construir una planta de regasificación en Almenia descargando directamente los buques o construir un gasoducto que conecte la red española con el lado francés del Pirineo. Pero la construcción del gasoducto no se circunscribe al Pirineo, hay que conectarlo con la red de alta presión europea", añade Sanz.

Recientemente, la ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico Teresa Ribera, ha propuesto resucitar el proyecto Midcat, que plantea conectar la red de gas de Francia y España mediante la construcción de unos 220 kilómetros de tuberías entre Hostalric, cerca de Barcelona, y Barbaira, en el sur de Francia.

Jorge Sanz advierte de los riesgos de iniciar este tipo de proyectos sin el acuerdo prealable de la UE.

"El mayor riesgo es que construyamos las infraestructuras de interconexión por nuestra cuenta, que esas infraestructuras no se utilicen y que semaos los españoles los que asumamos el coste.", asegura el experto.

Es fundamental, antes de nada, formalizar compromisos de adquisición de gas con estos países, los que van a ser consumidores, a través de contratos, o alternativamente conseguir que sea la Unión Europea la que los financie o una mezcla de los dos antes de invertir un solo euro.

Pese a que Francia no se ha mostrado favorable a este gasoducto porque "tardaría mucho en estar operativo", Sánchez ha asegurado que si el país vecino se niega a colaborar, la interconexión se hará entre España e Italia.