España debate el voto a los 16 años: "Es una cuestión democrática y de justicia"

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España debate el voto a los 16 años: "Es una cuestión democrática y de justicia"

En plena reforma de la Ley Electoral española para acabar con el voto rogado, el Gobierno está impulsando el debate para fijar la edad mínima de voto en 16 años. Un asunto que no ha dejado indiferente a nadie, ni tras las puertas del Congreso, ni entre las personas de ese mismo grupo de edad.

Es precisamente en esta franja donde encontramos las mayores discrepancias. Lucía Gil, que acaba de cumplir los 16 años, tiene opiniones contrapuestas respecto a la medida. “Por una parte lo veo bien, porque en cuanto a educación, los partidos políticos introducen cambios sin pensar en nosotros, solo lo hacen para mejorar las encuestas”, señala.

“También pasa con el cambio climático. La mayoría no están interesados en abordar la cuestión. Nosotros sí, porque es nuestro futuro”, añade.

“Por otra parte, lo veo un poco precipitado. Los jóvenes no están tan informados. Creo que no votarían lo que piensan ellos mismos, sino lo que cree la gente de su alrededor”, asegura la estudiante.

Aunque la última encuesta realizada por el Centro de Investigaciones Sociológicas revela que el 62% de los jóvenes entre los 15 y 17 años están a favor de que se reduzca el mínimo legal para votar, todavía hay una parte que se resiste a apoyarlo.

“Se debería de mantener el voto a los 18, porque a los 16 todavía hay una falta de madurez. Hay personas que votarían sin saber a qué están votando. Elegirían un partido político y se acabarían arrepintiendo en el futuro”, cuenta Laura Centella, de 15 años.

La propuesta, que ya está en la mesa de la subcomisión creada en el Congreso con el fin de estudiar cambios en la Ley Electoral, podría entrar en vigor el año que viene, tal y como esperan desde Unidas Podemos. “Entendemos que hay argumentos para que se apruebe antes de que acabe la legislatura”, asegura a Euronews la diputada Lucía Muñoz.

Falta de voluntad política

En España, el grupo de edad entre 16 y 17 años lo componen casi un millón de personas, lo que supondría un aumento en el censo electoral del 2,5%.

“Tendría un impacto en términos cualitativos, no cuantitativos. Con 16 años puedes formar una familia, tener una licencia de caza, puedes trabajar, pero no elegir a las personas que van a decidir cómo se administran esos impuestos”, señala la diputada de Podemos. “Me parece que esto es una cuestión democrática y casi de justicia también”, añade.

La formación morada lleva la propuesta en su programa electoral, aunque la idea no es nueva. El Congreso la sometió a votación en 2016, de la mano de Esquerra Republicana de Cataluña, pero no tuvo éxito. Se encontró con la negativa del Partido Popular, Ciudadanos y el Partido Nacionalista Vasco.

Para Muñoz, lo que ha impedido hasta ahora que se apruebe el texto es una falta de voluntad política. “No es que no tengamos capacidad de acción, es una cuestión de voluntad y de que los partidos políticos quieran apostar por esto”, comenta.

No es que no tengamos capacidad de acción, es una cuestión de voluntad política

Los que se oponen a esta medida apuntan a la falta de madurez y la incapacidad de los jóvenes de asumir esta responsabilidad. También señalan que la propuesta beneficiaría a los partidos nuevos frente a los tradicionales, como Podemos o Vox, que en las últimas encuestas lidera el voto joven de 18 a 24 años.

Mientras, sus defensores sostienen que, a través del voto, este grupo de edad podrá traducir sus intereses en políticas públicas. “Lamentablemente sí que hay una falta de escucha a los sectores que no votan. Si lo hiciesen, obligaría a los partidos políticos a reconocer y a estar más pendientes de cuáles son sus demandas”, afirma Muñoz.

En este punto coincide Marta Marcos, politóloga y consultora en GAD3: “Muchos partidos han introducido esta cuestión pensando en sacar rédito político, pero este voto no cambiará a grandes rasgos el escenario político. Lo que sí que hará es que las formaciones empiecen a pensar más en ellos e introduzcan políticas más juveniles ”.

¿Votantes emocionales?

Los expertos dibujan un perfil del posible votante de 16 años a través de los estudios que hay sobre la siguiente franja de edad, de los 18 a los 24 años. Son muchas las voces que apuntan a un electorado muy emocional, maleable y con tendencia a abstenerse a la hora de votar.

“Es cierto que es un votante muy emocional. Aunque vemos que, en general, el voto es cada vez más emocional en todas las franjas de edad”, asegura Marcos. “La generación más adulta tiende a tener en cuenta responsabilidades económicas. Esto no pasa con parte de los jóvenes, por eso su voto puede ser más radical”, añade.

Aún así, la politóloga insiste en que no se puede olvidar el voto heredado. Al ser su primera vez en las urnas, los jóvenes se dejan llevar por sus figuras de referencia. Es por esto que, los partidos tradicionales, también podrían recoger parte de este voto.

Algo en lo que está completamente de acuerdo Sofía Remacha, de 16 años: “Hay personas que apoyan a determinados partidos porque así lo hace su familia, se dejan influenciar”. Por su parte, la estudiante se define más cercana a los partidos nuevos, “ya que tienen en cuenta problemas más actuales”.

En palabras del profesor de sociología aplicada de la Universidad Complutense de Madrid, José Manuel Robles, para los jóvenes es más fácil reconocerse en los partidos que han nacido en su propia vida política que en los más tradicionales.

Es muy inocente pensar que los jóvenes son necesariamente de izquierdas

“Los partidos nuevos, como por ejemplo Podemos, tienen un discurso mucho menos institucional a pesar de estar en el gobierno”, señala.

Además, Robles desmonta el mito de los jóvenes como votantes de izquierdas. “Es muy inocente pensar que son necesariamente de izquierdas, una importante parte de la población juvenil es de derechas”.

Tanto Marcos como Robles llegan a la misma conclusión, la rebaja en la edad mínima para votar no beneficiaría a los partidos tanto como les gustaría ni supondría un cambio significativo en el panorama político español. “Las cortes de 16 años son pequeñas. Si este debate se hubiese abierto en la generación del baby boom, el peso político de esa corte hubiese sido mucho más importante, pero ahora el peso de esta franja de edad es relativamente pequeño”.

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