Escuelas “espían” a sus alumnos con las computadoras que les dieron para tomar clases en línea

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La pandemia de covid-19 trastocó por completo la actividad de las escuelas a escala global e, incluso, alteró la dinámica misma del proceso educativo. Las clases pasaron a impartirse vía internet y el uso y disponibilidad de equipos de cómputo, programas de videoconferencia y conexiones de banda ancha se convirtieron en recursos indispensables.

Pero muchos estudiantes carecían de la infraestructura y los servicios necesarios para esa modalidad de educación, lo que amplió una nueva brecha de desigualdad.

Andrea Ramos estudia, en 2020, en una computadora que le fue proveída por el Distrito Escolar Unificado de Los Angeles para que tome clases en línea durante la pandemia de covid-19. (Reuters)
Andrea Ramos estudia, en 2020, en una computadora que le fue proveída por el Distrito Escolar Unificado de Los Angeles para que tome clases en línea durante la pandemia de covid-19. (Reuters)

Ante ello, en Estados Unidos los distritos escolares se dieron a la tarea de distribuir equipos de cómputo -por ejemplo, laptops, chromebooks y tabletas- a sus estudiantes y negociaron con empresas de telecomunicaciones para que las familias pudieran obtener conexiones de banda ancha de bajo costo y, en ocasiones, de modo gratuito.

Eso permitió que miles y miles de estudiantes pudieran recibir clase en línea pero, como señala Jessa Crispin en The Guardian, eso tuvo un efecto adicional que tiene una arista filosa: las autoridades escolares pudieron “espiar” la actividad en línea de sus alumnos mediante programas de vigilancia instalados en los equipos que distribuyeron a sus estudiantes.

Ese “espionaje” se realizó “para bien” de los estudiantes, comentó Crispin con agudeza, pero ello implica también un componente controversial.

Según datos de un estudio del Centro para la Democracia y la Tecnología, más del 80% de los maestros y del 77% de los estudiantes de high school encuestados dijeron que en su escuela se instalaron y usan programas de vigilancia en los equipos de cómputo que se distribuyeron a los estudiantes.

Esos programas, provistos de sistemas de inteligencia artificial, monitorean mensajes de correo electrónico, conversaciones en chat, historiales de navegación web y documentos de los estudiantes, sobre todo para identificar casos en los que los menores tengan ideas o actitudes suicidas, riesgos de lesionarse o agredir a otros, acciones vinculadas a bullying, consumo de drogas o pornografía, desórdenes alimenticios o exposición a situaciones de violencia doméstica, por ejemplo.

Esa vigilancia “para bien” tiene un sentido positivo, y cuando se realiza en comunicaciones o conversaciones estrictamente escolares se situaría dentro del ámbito de las facultades de las autoridades escolares. De acuerdo a Crispin, entre los programas de vigilancia utilizados en ese contexto figuran Bark, un programa para que los padres supervisen la actividad en línea de sus hijos; Gaggle, que ofrece soluciones de seguridad para la protección de los estudiantes; Gnosis IQ, que detecta potenciales situaciones de riesgo para los estudiantes a fin de intervenir de modo preventivo; y Lightspeed Systems, que filtra, restringe y reporta la actividad en línea de los menores.

Pero dado que muchos de esos estudiantes no cuentan con otros equipos de cómputo para usos no escolares, y por ello utilizan los dispositivos provistos por las escuelas para sus actividades personales, los sistemas de vigilancia estarían también “espiando” en comunicaciones que estarían fuera del contexto escolar.

Personal académico se conecta con un estudianteen Phoenix, Arizona, para ayudarle en sus clases en línea en septiembre de 2020 (AP Photo/Ross D. Franklin)
Personal académico se conecta con un estudianteen Phoenix, Arizona, para ayudarle en sus clases en línea en septiembre de 2020 (AP Photo/Ross D. Franklin)

Así, si bien se reconoce la importancia de reducir riesgos y apartar a los menores de peligros del mundo físico y del mundo en línea, se ha alertado que los estudiantes de menores ingresos y de comunidades que sufren desigualdades e inequidades podrían quedar más expuestos a esa vigilancia, incluso en actividades que no son relacionadas con la escuela, y sufrir de modo desproporcionado la presión de la policía, autoridades escolares y otras instancias en caso de que se detectara alguna actividad sospechosa en sus comunicaciones en línea.

Y a ello habría que añadir los riesgos de violaciones de la privacidad que esos monitoreos implican cuando se realizan en actividades que no son estrictamente escolares.

Es de señalar, como indica Crispin, que los estudiantes están conscientes de que se vigila sus comunicaciones e interacciones en línea, aunque posiblemente desconozcan la amplitud de ese “espionaje”. Y dado que el objetivo de esa vigilancia sería detectar signos tempranos de un posible riesgo o amenaza, para el estudiante o para otros, a fin de actuar y prevenir que se llegue a mayores, es de suponer que los grupos más vigilados también son potencialmente en los que más intervenciones de parte de policías u otras autoridades pueden tener lugar.

Cuando se trata de poblaciones de las llamadas minorías, por ejemplo afroamericanos o latinos, esas interacciones con la policía tienden a ser más tensas y movidas por prejuicios o conductas discriminatorias y, señala Crispin, cuando las intervenciones son vinculadas a cuestiones de salud mental, muchas veces la respuesta es meramente prescribir medicaciones que pueden ser debilitantes y no terapias integrales.

Así, concediendo la importancia de ofrecer seguridad a los menores y de reaccionar de modo temprano para prevenir afectaciones para ellos mismos u otras personas, la privacidad de los estudiantes también debe ser respetada y los servicios e interacciones que tienen que ver con ellos han de ser, sobre todo en el caso de las poblaciones menos favorecidas, justas, integrales y propositivas.

Ese son los grandes retos que, como comentó la articulista de The Guardian, van en paralelo del afán de vigilar y proteger a estudiantes y escuelas.

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