Lo que esconde 'El cielo de Salamanca'

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<span class="caption">'El Cielo de Salamanca'. 1483 - 1486. Óleo y temple sobre tela (antigua pintura mural). Diámetro 850 cm.</span> <span class="attribution"><a class="link " href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:El_Cielo_de_Salamanca._Fernando_Gallego..tif" rel="nofollow noopener" target="_blank" data-ylk="slk:Nodal Imagen / Universidad de Salamanca">Nodal Imagen / Universidad de Salamanca</a>, <a class="link " href="http://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/" rel="nofollow noopener" target="_blank" data-ylk="slk:CC BY-SA">CC BY-SA</a></span>
'El Cielo de Salamanca'. 1483 - 1486. Óleo y temple sobre tela (antigua pintura mural). Diámetro 850 cm. Nodal Imagen / Universidad de Salamanca, CC BY-SA

En algún momento de 1901, alguien observó que, en una cámara oculta de la Capilla de San Jerónimo del edificio de Escuelas Mayores de Salamanca, se escondía –muy deteriorada– una impresionante bóveda mural pintada con motivos astrológicos.

Una investigación permitió saber que la bóveda inicialmente formaba parte de una biblioteca de la Universidad de Salamanca pintada por Fernando Gallego en la década de 1480. Entre 1503 y 1506 se derriba el suelo que dividía la biblioteca y la capilla, y se convierte en la bóveda de la capilla.

Tras varios avatares, en 1761 la bóveda queda parcialmente destruida, se salva un tercio que queda escondida tras un falso techo y permanece sumida en el olvido durante casi siglo y medio, hasta 1901.

Arrancando la pintura

En 1950 se le encargó a los hermanos Gudiol que, mediante la técnica del strappo, trasladasen la pintura, El cielo de Salamanca, a su actual ubicación, una estructura de madera en el Museo de la Universidad, en el Patio de Escuelas Menores. Durante este proceso, el lienzo y las sinopias recuperadas se trasladaron a Barcelona. Una parte nunca regresó a Salamanca.

En la pintura de la bóveda se observa un carro tirado por caballos que representa el Sol. En la rueda del carro se encuentra dibujado el símbolo de Leo. Delante hay otro carro tirado por águilas que representa al dios Mercurio, con los símbolos de Virgo y Géminis en sus ruedas. Sobre el Sol está Leo y sobre Mercurio, Virgo.

En el centro, de izquierda a derecha, y de arriba a abajo, están representadas las constelaciones zodiacales de Leo, Virgo, Libra, Escorpio y Sagitario. A su derecha están seis constelaciones australes y a la izquierda, cuatro boreales.

Por las referencias de la época sabemos que la bóveda original contenía los planetas visibles y la Luna, las doce constelaciones zodiacales y las treinta y seis constelaciones ptolemaicas. La iconografía usada por Fernando Gallego seguro estuvo basada en grabados venecianos de 1482 y en el Poeticon Astronomicon de Higino (siglo I a.e.c.).

La ausencia de los libros de claustros de la Universidad entre 1481 y 1503, cuando se pinta la bóveda, y la falta de dos tercios de la misma deja un amplio margen a la imaginación.

¿Agosto, 1475?

Se dice que el pintor miró el cielo una noche de agosto de 1475 y reflejó lo que veía en la pintura. Esta asociación de lo representado con el cielo real es relativamente reciente.

Procede de Ernst Zinner (1886-1970) quien, en 1960, sostuvo que El cielo de Salamanca correspondía a la noche del 6 de agosto de 1475. Zinner la compara a la cúpula de la sacristía Vecchia de la basílica de San Lorenzo de Florencia, que se decía representaba el cielo estrellado sobre Florencia del 4 de julio de 1442, aunque un estudio posterior cuestionaba esta correspondencia.

Teniendo en cuenta que, en la pintura, el Sol está en Leo, Mercurio en Virgo, y no están presentes ni la Luna ni los otros planetas visibles, en 1992 M. Hilmar dedujo que las fechas mas próximas a la ejecución de la pintura en las que se dan estas condiciones eran las comprendidas entre el 14 y el 29 de agosto del año 1475. Desde entonces esta interpretación se ha tomado como un hecho, pero ¿es así?

Para responder a esta pregunta hemos simulado el cielo real que se vio en Salamanca en esas fechas y lo hemos comparado con lo representado y encontramos varias discrepancias:

i) Las constelaciones australes, como Centauro, no serían visibles desde Salamanca, pues caen bajo el horizonte,

ii) El Sol debería ubicarse entre los pies de Leo (en lugar de su cabeza) y la cabeza de Hidra,

iii) Mercurio debería estar entre de Virgo y Crater y no entre Virgo y Boyero,

iv) No se encuentran coincidencias entre las estrellas reales y las representadas, que parecen estar pintadas casi por motivos puramente estéticos.

Además, la pintura original contenía las doce constelaciones zodiacales, que son las que el Sol va ocultando al desplazarse alrededor de la Tierra, y en un solo día no pueden contemplarse todas. Por tanto, lo representado no puede corresponder con el cielo visible desde Salamanca.

Lo único que podemos decir es que entre el 14 y el 29 de agosto de 1475, el Sol estaba próximo a Leo, Mercurio a Virgo, y que no había ningún planeta entre Libra y Sagitario. Pero hay muchas fechas en las que se da una situación como esta, de media unas dos veces por siglo.

A esto añadimos otra sospecha: ¿por qué el autor elige un cielo que supuestamente se dio varios años antes de que se le encargase el trabajo? ¿Es una elección estética del pintor o tiene alguna base astrológica?

Si no es le cielo visible en una fecha concreta, ¿qué es?

En 1460 se había constituido en Salamanca la cátedra de Astrología, donde se mejoraron las Tablas alfonsíes que permitían calcular la posición de los planetas.

Sus astrólogos basaban sus cálculos en el sistema geocéntrico de Claudio Ptolomeo (s. II) descrito en el Almagesto, uno de los libros más relevantes de la historia, que incluye un catálogo de estrellas con las constelaciones representadas en la bóveda original.

Ptolomeo hizo sus observaciones (127-141) desde Alejandría (norte de Egipto), donde la constelación del Centauro y otras australes eran visibles. En siglos posteriores, se han ido desplazando hacia el sur debido a la precesión de los equinoccios, que es el cambio que va experimentando el eje de rotación de la Tierra en un ciclo de 25 776 años.

Ptolomeo desarrolló su modelo básicamente para elaborar cartas astrológicas. Para eso lo importante era calcular la posición de los planetas en las constelaciones zodiacales.

Así lo describe en su Tetrabiblos, un tratado astrológico que estaba plenamente vigente en el s. XV y era la referencia común para elaborar e interpretar las cartas astrológicas. En este libro se establecen los domicilios o regencias (lugar preferido por el planeta) asociados a los signos zodiacales que quedan como sigue:

I - El Sol en Leo y la Luna en Cáncer.

II - Mercurio en Géminis (diurna) o Virgo (nocturna).

III - Venus en Libra (diurna) o Tauro (nocturna).

IV - Marte en Escorpio (diurna) o Aries (nocturna).

V - Júpiter en Sagitario (diurna) o Piscis (nocturna).

VI - Saturno en Capricornio (diurna) o Acuario (nocturna).

El cielo de Alejandría

Lo representado en El cielo de Salamanca –una esfera celeste con la forma de la bóveda en la que en el centro van los signos zodiacales de oeste a este y a cada lado van aproximadamente las mismas constelaciones boreales y australes– encajaría en el catálogo de Ptolomeo, independientemente del lugar que elijamos como punto de observación. En cierto sentido, más apropiado que El cielo de Salamanca sería llamarlo El cielo de Alejandría.

Es decir, el Sol está junto a Leo –su único domicilio–; Mercurio, en Virgo, una de sus dos casas (la nocturna); y en la rueda del carro aparecen pintadas ambas: Virgo y Géminis. El resto de los planetas estarían junto a sus respectivas casas nocturnas: la Luna en Cáncer, Venus en Tauro, Aries en Marte, Júpiter en Piscis y Saturno en Acuario. Estos signos zodiacales estaban en la parte de la bóveda que no se conserva.

Pablo Recio ha imaginado cómo podría ser la bóveda original completa de forma independiente a la mía, basándose exclusivamente en el estudio de la iconografía de la época, y hemos llegado a la misma disposición.

Estamos pues ante una representación astrológica. El cielo de Salamanca cumplía una función didáctica, enseñar los fundamentos de la astrología, y no la de mostrar la posición de los astros vistos desde Salamanca. De hecho, la función de la astrología en esa época era servir de soporte a la medicina para poder elaborar las cartas astrales de los pacientes.

Del 22 al 25 de agosto de 2022 el Sol estará en Leo, Mercurio en Virgo y no habrá ningún planeta en Libra, Escorpio y Sagitario, como en El Cielo de Salamanca –la posición de los otros planetas sí que será diferente a la de 1475–. La Universidad de Salamanca lo celebrará con una exposición sobre el tema.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

J. Guillermo Sánchez León no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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