La escena de celos de Iker Casillas medio año después de romper con Sara Carbonero

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MADRID, SPAIN - DECEMBER 13:  (L-R) Iker Casillas and his wife Sara Carbonero attend the 80th Anniversay of 'Marca' Newspaper at Royal Palace on December 13, 2018 in Madrid, Spain.  (Photo by Paolo Blocco/WireImage)
Iker le habría montado un pollo a Sara por Kiki Morente (Photo by Paolo Blocco/WireImage)

Uno de los paparazzi más mediáticos de nuestro país, Jordi Martín, ha sacado a la luz un asunto que deja en bastante mal lugar al exguardameta del Real Madrid, Iker Casillas.

El periodista catalán ha asegurado en ‘Viva La Vida’, según recogen varios medios nacionales, que Iker le montó una escenita de celos a su ya exmujer Sara Carbonero. Lo cierto es que hace ya seis meses que la pareja vive vidas completamente separadas aunque tienen relación cordial y de amistad por sus dos hijos en común, o eso nos han vendido hasta ahora.

Cuando anunciaron en redes sociales su separación vía comunicado, dijeron que: "Es una decisión muy meditada y que tomamos de mutuo acuerdo. El respeto, el afecto y la amistad permanecerán siempre. Nuestra prioridad es, desde el cariño y el compromiso, compartir el bienestar y la educación de nuestros hijos y protegerlos para que crezcan en un entorno estable y saludable”.

La versión de Jordi apunta a que Iker y Sara coincidieron en la boda de unos amigos en común celebrada en Valladolid y, al parecer, en un día de felicidad y amor como este, hubo una fuerte tensión entre ellos.

Según Martín, el deportista y la periodista mantuvieron una discusión a raíz de la relación que Carbonero podría tener con el cantante Kiki Morente. En aquel momento Sara y Kiki eran la pareja sorpresa del verano según los rumores de la prensa rosa aunque, a día de hoy, su fugaz affaire habría terminado.

La versión del paparazzi mantiene que Kiki se habría quedado a dormir en ‘La Finca’ que es la casa donde Iker Casillas ha vivido junto a Sara y sus hijos hasta la ruptura. El periodista mantiene que al exportero “le sentó como una patada” que Carbonero hubiese dejado dormir a Kiki en lo que él todavía considera el domicilio familiar.

Lo cierto es que, de ser verdad la pataleta de Iker con Sara, poco tiene que reprocharle. Si el matrimonio ha terminado y ahora ‘La Finca’ es la casa de Carbonero y los críos, invita a quién quiere y cuando quiere, siempre que eso no afecte a los pequeños, claro.

Comprendo que a Casillas no le haga ni pizca de gracia que otro hombre pueda compartir sábanas con su ex en la misma cama donde quizá el durmió durante años o que sus hijos ‘convivan’ a ratos con amigos de mamá pero de ahí a montar una escena de celos en una boda de amigos, va un mundo.

Al final y con todos los rumores de infidelidad que Sara ha aguantado por parte de Casillas, lo mínimo que debería hacer él es alegrarse de que su exmujer haya pasado página tan pronto y que tenga nuevas ilusiones que llenen su vida de amor, intimidad o lo que ella, como mujer libre, decida, ya sea en ‘La Finca’ o dónde ella quiera dado que si Iker lleva a una nueva amiga o novia a su actual domicilio, dudo mucho que Sara le monte un pollo sin venir a cuento.

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