La gran escasez ya es una realidad en Ucrania

·4 min de lectura

El país sufre desabastecimiento de gasolina y varias zonas del este y el sur de Ucrania también carecen de electricidad, agua, comida y medicinas.

El chófer Yuri pierde los estribos y levanta la voz. Detrás aguarda una fila de automóviles que hace rato que está sin moverse; enfrente tiene a una decena de policías que han traído unos gruesos envases para llenarlos con gasolina. Los agentes tienen la prioridad para abastecerse, como el Ejército y los servicios de rescate. Pero Yuri ya lleva media hora aguardando su turno, y empieza a desesperarse. Antes de esta, lo intentó en diversas gasolineras. No hubo nada que hacer.

Los últimos ataques rusos a depósitos -el último, contra la refinería de Kremenchuk- y a la red ferroviaria ucraniana, el bloqueo de los puertos del país, y la interrupción del crudo procedente de Bielorrusia, son algunas de las razones que están detrás del problema. La escasez de gasolina ha llegado a tal punto que incluso los vehículos de las grandes organizaciones humanitarias están teniendo problemas de aprovisionamiento. "Tengo amigos que están en Dnipro, y no saben cómo volver aquí, a Járkiv. No encuentran gasolina por ninguna parte", cuenta Vitaly, un joven intérprete.

No es la única carencia en Ucrania. En algunos barrios de Járkiv -Osnova, el norte de Saltivska, Pyatikhatki, Derhachi, Area Pobeda, BirminVody y Jiliardi- la resistencia ucraniana también denuncia que falta comida pero, sobre todo, medicinas. Las ancianas lo atestiguan. Cuando ven un automóvil de ayuda humanitaria, a veces escoltado por vehículos de la policía, a menudo se crea alrededor un remolino de personas. Los vecinos corren a agarrar lo que haya. La escena es más increíble si se recuerda que el país era uno de los grandes productores de alimentos, el sexto en el mundo, según algunas clasificaciones.

Tampoco es Járkiv la única ciudad que sufre estos fenómenos. En Mikolaiv, cerca de la ocupada Jerson, desde hace más de un mes, no hay agua corriente. En diversas zonas del país, en particular los pueblos recién retomados, no hay ni electricidad. En Zaporiya, en el sur, los agricultores ya han empezado a trabajar en los campos con el chaleco antibalas y los cascos balísticos puestos. Y aún así la producción de trigo se sospecha que caerá este año un 35%, comparado con las épocas de paz, con también las nefastas consecuencias que se temen para el abastecimiento mundial de alimentos.

Los precios de muchas cosas también han subido. Según dijo el Banco Central de Ucrania en abril, la inflación en el país puede crecer un 20%, la mayor desde 2015, un año después de la anexión de Crimea y el inicio del levantamiento prorruso en el Donbass. Tan solo entre febrero y marzo de este año, la tasa de inflación creció un 4,5%, según la misma fuente. Y, en estas circunstancias, el PIB del país caerá un 45% este año, según previsiones del Banco Mundial.

Además de ello, algunas empresas internacionales, incluso las famosas IT companies, han empezado a despedir a sus trabajadores ucranianos, algunos de ellos desplazados en otras regiones del país o en otros países de la región. "Nos dijeron que es por culpa de la guerra, porque creen que aquí la situación empeorará y el país es inestable", explicaba una joven, despedida en los últimos días.

La Cruz Roja ucraniana y el Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés), que están en el terreno -aunque tienen dificultades para acceder a las zonas más peligrosas- están intentando atender a la población más vulnerable, y reparten comida y otros bienes de primera necesidad, muy a menudo con la ayuda de los civiles de la resistencia ucraniana. Pero ya se habla de al menos seis millones, 10 millones según algunas otras estimaciones, que están pasando hambre.

Aún así, lo surrealista es que, en los supermercados de Járkiv, una de las ciudades más golpeadas por el conflicto donde aún hoy retumban a diario las bombas, se siguen encontrando cremas antiarrugas de marcas francesas, champús estadounidenses, cervezas mexicanas, e incluso el queso Parmesano italiano. Pero nadie sabe por cuánto tiempo más, pues son los rastros de un país que ya no existe, y que así se mantendrá probablemente por mucho tiempo más.

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente