Los escándalos éticos hacen mella en la imagen renovadora de Justin Trudeau

En la imagen el primer ministro canadiense, Justin Trudeau. EFE/ Andre Pichette/Archivo

Toronto (Canadá), 15 ago (EFE).- Los problemas éticos y los conflicto de intereses están dañando la imagen de político renovador del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, a pocas semanas de que Canadá celebre sus elecciones generales.

La cuestión es si los escándalos de Trudeau, que llegó al poder en 2015 con la imagen de un nuevo político con estándares éticos a años luz de su predecesor, el conservador Stephen Harper, impedirán su reelección en las elecciones programadas para el 21 de octubre.

El comisionado federal de Ética, Mario Dion, dio a conocer este miércoles un contundente informe que concluye que Trudeau incumplió la ley de Conflictos de Interés para intentar favorecer a una de la mayores empresas constructoras del país, SNC-Lavalin.

Trudeau ostenta ahora un problemático récord: es el único primer ministro canadiense que ha incumplido en dos ocasiones la ley de Conflictos de Intereses.

En 2016, a los pocos meses de su elección como primer ministro al frente del Partido Liberal, Trudeau aceptó unas vacaciones con su familia en la isla que el Aga Khan, el líder religioso de los musulmanes ismaelitas, posee en el Caribe.

Y eso ocurrió justo cuando la Fundación Aga Khan estaba en conversaciones con el Gobierno canadiense para recibir una subvención por valor de 15 millones de dólares estadounidense.

En el caso de la constructora SNC-Lavalin, el Gobierno de Trudeau primero aprobó de forma solapada medidas para permitir que empresas que se enfrentan a acusaciones criminales puedan acogerse a un acuerdo de enjuiciamiento diferido con la Fiscalía y evitar tener que acudir a juicio.

Y luego, cuando la Fiscalía canadiense se negó a ofrecer a SNC-Lavalin el acuerdo, Trudeau presionó a su ministra de Justicia y fiscal general, Jody Wilson-Raybould, para que cambiara la decisión.

SNC-Lavalin está acusada de pagar sobornos a altos funcionarios del régimen del fallecido líder libio Muamar el Gadafi, incluido uno de sus hijos, para conseguir contratos en el país norteafricano.

Una condena por corrupción acarrearía de forma automática una prohibición durante 10 años para que SNC-Lavalin participe en contratos públicos del Gobierno federal canadiense.

Wilson-Raybould se negó a forzar a la Fiscalía a que cambiara su decisión, así que Trudeau y otros altos funcionarios presionaron sin éxito a la ministra. Finalmente, el primer ministro la sustituyó al frente de la cartera de Justicia, Wilson-Raybould dimitió del Gobierno en febrero y posteriormente fue expulsada del Partido Liberal.

Trudeau inicialmente negó que hubiera presionado a Wilson-Raybould y cuando la exministra proporcionó pruebas de la campaña que sufrió, el primer ministro justificó que era su deber defender los intereses económicos del país.

Según Trudeau, Canadá no puede arriesgarse a que SNC-Lavalin, que tiene su sede en Montreal y emplea a unas 9.000 personas en todo Canadá, sea condenada porque pondría en peligró miles de empleos.

A pesar de la seriedad del informe de Dion, Trudeau insistió este jueves en que no había hecho nada malo, se negó una vez más a disculparse por sus acciones porque, según declaró, lo único que ha hecho es proteger empleos de trabajadores canadienses.

"No voy a disculparme por defender los empleos de canadienses porque ese es mi trabajo, asegurar que los canadienses, comunidades y familias en todo el país tienen apoyo y eso es lo que siempre haré", declaró Trudeau en un encuentro con la prensa en la localidad de Niagara-on-the-Lake, al sur de Toronto.

El estallido del escándalo en febrero amenazó las posibilidades de reelección de Trudeau y de los liberales y, por primera vez en años, el Partido Conservador se colocó 7 puntos porcentuales por delante del Partido Liberal en intención de voto.

Los liberales han recuperado terreno y las últimas encuestas señalan que los dos partidos están empatados en intención de voto.

La estrategia de Trudeau de aceptar su responsabilidad por el escándalo pero defender la decisión de proteger a SNC-Lavalin indica que los liberales creen que lo peor del escándalo ya se vivió a principios de año y que el público está cansado de la polémica.

Y como ahora apuntan varios comentaristas políticos, si los liberales quieren volver a formar Gobierno necesitan obtener un buen resultado en Quebec, la provincia en la que está basada SNC-Lavalin y de la que Trudeau es diputado.

Julio César Rivas