El escándalo de Rodrigo Rojas golpea fuerte a la Convención Constitucional en Chile

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Rodrigo Rojas se vio forzado a renunciar como uno de los vicepresidentes de la Convención Constitucional que redacta la nueva Carta Magna en Chile después de confesar que fingió sufrir cáncer. Rojas basó en la supuesta enfermedad su campaña para resultar electo, tras la lucha política que emprendió durante el estallido de las protestas de 2019.

A poco más de dos meses de su ceremonia inicial el pasado 4 de julio, la Convención Constitucional encargada de redactar una nueva Carta Magna para el país vive su momento más duro.

El escándalo del constituyente Rodrigo Rojas, que confesó el fin de semana que no padecía cáncer, la causa en la que basó su campaña para ser electo, golpea fuerte al organismo, en el que están puestas todas las esperanzas en medio de una gran crisis de credibilidad que remece con fuerza a toda la institucionalidad chilena desde hace un par de años.

Luego de que Rojas renunciara a una de las vicepresidencias del organismo el domingo 5 de septiembre, la mesa de la Convención lo denunció por perjurio ante el Ministerio Público y lo acusó de mentir en su declaración de patrimonio y declarar una deuda de USD 34.000 por tratamientos derivados del cáncer.

El pasado martes el constituyente fue imputado y la presidenta de la Convención, Elisa Loncon, y su vicepresidente, Jaime Bassa, fueron citados por la Fiscalía como testigos en el caso.

“Sabemos que estamos pasando por un momento difícil, no queremos desmerecer la gravedad de la situación que estamos viviendo, pero nuestro mandato popular va más allá de lo que pueda ocurrir con un constituyente en particular”, declaró Bassa a los medios el martes.

El miércoles, la Policía de Investigaciones de Chile (PDI) se presentó en la sede en busca de pruebas. “Se recibió una orden de investigar y se han iniciado las diligencias”, declaró Sergio Muñoz, director general de la PDI.

Rojas asegura haberse equivocado y pide perdón a los afectados por sus actos

"No soy delincuente, soy alguien que se equivocó", reaccionó el jueves en un comunicado Rojas, quien solicitó una baja médica por 15 días para no acudir a las sesiones de la Convención.

El constituyente afirmó en un comunicado difundido en sus redes sociales y a periodistas que se defenderá si es necesario en los tribunales y asumirá el costo de sus acciones "estoy dispuesto a asumir las sanciones que me correspondan, según el Reglamento Provisorio que nos rige a todes los integrantes de la Convención Constitucional y me defenderé en tribunales", afirmó.

Además, también pidió perdón a los que se hayan sentido afectados por su comportamiento: "quiero pedir disculpas a todas las personas que se han sentido traicionadas o engañadas por mi conducta, especialmente a quienes padecen cáncer, a organizaciones de pacientes y sus familias. Fue un error grave informar que el diagnóstico de mi enfermedad era cáncer, puesto que no es el correcto", señaló, una vez más, sin especificar cuál es la enfermedad que realmente padece.

Un hecho que conmocionó a la opinión pública

En los últimos días en la televisión, en redes sociales, en el metro, en la calle, en todos los lugares públicos y privados de Chile solo se habla de una cosa: la enfermedad que Rojas, una de las caras más visibles y emblemáticas de las manifestaciones que comenzaron el 18 de octubre de 2019, inventó.

También causan consternación las sesiones de quimioterapia a las que se sometió y su deuda millonaria por las mismas, en medio de la campaña en la que resultó electo como uno de los 155 encargados de escribir una nueva Constitución, en las elecciones del pasado 15 y 16 de mayo.

Rojas confesó su mentira, aunque afirmó padecer otra enfermedad que no especificó y cuyo estigma social le impidió hacerla pública en sus redes sociales minutos antes de que un reportaje de investigación del diario 'La Tercera' desvelara su caso. Según este artículo, sus familiares y pareja también desconocían la causa real de su enfermedad.

El hecho conmocionó a la opinión pública puesto que Rojas basó toda su campaña electoral en el hecho de ser un enfermo de cáncer, con una deuda (de 370 millones de pesos chilenos, el equivalente a casi medio millón de dólares) debido a su tratamiento. Se convirtió entonces en el abanderado de las injusticias entre el sistema de salud público y privado en Chile, la desigualdad y el derecho a una salud justa, que enarboló como su causa.

Rojas, se hizo conocido por portar carteles que decían: “No lucho contra el cáncer, lucho para pagar la quimio” o por llevar inscrito en su torso insignias como “En Chile el que paga vive”.

Decepción entre los que respaldaron la Constituyente

El daño que el caso de Rojas ha hecho es casi incuantificable. En primer lugar entre sus 19.000 votantes, la lista más votada en el distrito 13 de Santiago en el que competía.

“Me siento muy decepcionado por haber creído en una nueva persona que podía ser un nuevo cambio para Chile. Rodrigo Rojas era una persona que se mostraba como del pueblo, que había sufrido dificultades por su enfermedad”, explica a France 24 Gabriel Carrasco, votante del Constituyente en el barrio obrero de La Cisterna.

“Él levantaba una bandera muy importante, la desigualdad entre el sistema público de salud y el sistema privado. Era una persona que vi estar ahí todos los viernes en las manifestaciones, luchando, levantando esa bandera. Toda su campaña como constituyente se basó en eso y que haya jugado con eso me parece gravísimo, maquiavélico”, señala, indignado.

Rojas fue elegido como uno de los 27 candidatos de la Lista del Pueblo, una organización que agrupó a personas independientes sin experiencia política que participaron activamente de la revuelta y las demandas sociales.

La caída de la Lista del Pueblo

La Lista del Pueblo, la gran sorpresa de las elecciones de marzo, ha caído en picada como organización destinada a instalar una nueva forma de hacer política en Chile, tras presentar un candidato presidencial, Diego Ancalao, descalificado por el Servicio Electoral tras presentar como base a su candidatura al menos 23.000 firmas falsas inscritas ante un notario fallecido, otro gran fraude que afectó a la agrupación.

La semana pasada 17 constituyentes de esta lista, entre ellos Rojas, uno de sus fundadores, se apartaba de la misma y pasaban a calificarse como Pueblo Constituyente. Otros nueve se habían apartado antes de forma gradual y solo queda uno represando a la agrupación.

Tiene que responder jurídicamente por todo el mal que ha hecho

El carácter de Rojas como independiente dificulta aún más una posible salida de la Convención, puesto que aún se redacta el reglamento y no se contempla la posibilidad de renuncia de sus miembros salvo en caso de enfermedad grave. Además, al ser independiente no podría reemplazarse por alguien de su lista.

“Desgraciadamente pienso que para que el proceso Constituyente siga firme, lo primero que hizo fue renunciar a la vicepresidencia pero debe renunciar también a la Convención y tiene que responder jurídicamente por todo el mal que ha hecho”, añade Carrasco. “Tanto él como la Lista del Pueblo han cometido errores imperdonables, criticaban a la clase política y realmente cayeron en lo mismo”, concluye.

"Fenómeno multifactorial"

¿Qué lleva a una persona a inventar una mentira de este tipo y mantenerla en el tiempo? Para Rodolfo Bachler, académico de psicología de la Universidad Mayor, en el caso de Rojas sería “un fenómeno multifactorial” en el que se mezclan factores individuales (como la historia personal de Rojas, al que dice no conocer personalmente) con otros culturales y sociales.

Bachler descarta un factor de psicopatología en cuanto a que Rojas es consciente de las consecuencias morales de sus actos y no los niega, por lo que podría tratarse de un caso en el que hay una autoestima muy deteriorada y “una historia de vida donde faltan digamos algunos nutrientes afectivos y él anda buscando reconocimiento”.

Esta situación lo llevaría a inventar una historia “como una persona luchadora que está combatiendo por una causa importante tanto en términos individuales como sociales”, un reconocimiento social que “no es otra cosa que afecto”.

“En Chile llevamos un tiempo que es relativamente largo, de más de dos décadas, donde tenemos que la sensación de que hay ciertas cosas que nos podemos permitir ya que finalmente todos lo hacen, o si lo hacen los que están más arriba, ¿por qué no lo voy a hacer yo también?”, afirma.

Asimismo, explica que se trata de una sociedad acostumbrada a las mentiras y se refiere al histórico caso del portero de la selección chilena Condor Rojas que fingió un corte en su ceja para tratar de clasificar a Chile en el Mundial.

El experto subraya similitudes. Apunta a que en los dos casos había un componente de buscar una Justicia social. “Chile hace un rato viene dando señales que pueden ser leídas como un cierto permiso de mentir en pos de una causa mayor”, señala, aunque aclara que ambos casos le parecen “totalmente condenables”.

Para el académico de psicología, Rojas habría entrado así en una especie de “tortura personal muy angustiosa de la que es tremendamente difícil salir, porque si la mentira se origina buscando reconocimiento social, finalmente cuando confiesas no solo no vas a tener reconocimiento sino que vas a ser profundamente rechazado, como ha ocurrido”. Es un círculo vicioso del que es muy difícil salir, dice el experto.

Daño irreparable al proceso constituyente

Su condena se extiende. “Es muy grave que lo hagan ellos que se han erigido como los jueces que supuestamente venían a cambiar el estado de las cosas”, explica, sobre la sensación de muchos en las calles.

Para Bachler la explicación estaría en su inexperiencia y ánimo de pedir Justicia que les hace sentir que “pueden hacer prácticamente lo que quieran y saltarse ciertas normas en pos de un fin superior, algo así como el fin justifica los medios y en ese sentido caen en el mismo error que aquellos que están cuestionando”.

Pero el daño a la Convención es profundo. “Como toda la institucionalidad está puesta en tela de juicio en este país, probablemente no tienen conciencia del daño que se está causando, que una institución más se venga desprestigiando no parece tanto, pero creo que tiene una gravedad gigantesca”, concluye.

Mientras la Convención podría discutir en su pleno una votación sobre el reglamento, el caso sigue causando conmoción y Rojas se mantiene al margen de la escena pública.

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