¿Es mejor tomar una copa diaria o una botella el fin de semana? Los secretos del alcohol los tiene el Mediterráneo

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Beber alcohol no tiene beneficios para la salud.

Ese es el tajante resultado del Estudio sobre la carga mundial de enfermedades, lesiones y factores de riesgo realizado en 195 países desde 1990 al 2016, según un informe publicado en septiembre en la revista The Lancet.

“Las conclusiones del estudio son claras e inequívocas: el alcohol es un problema colosal de salud mundial y las leves mejoras derivadas del consumo de pequeñas cantidades de alcohol son superadas por el incremento del riesgo de otros perjuicios para la salud, incluido el cáncer”, indicaron Robyn Burton y Nick Sheron, investigadores del Departamento de Adicciones del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia del King’s College, en Londres.

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Pero al leer los detalles , las investigaciones revelan datos interesantes que no te harán sentir tan culpable cuando te sirvas una copa de vino en la cena o salgas a brindar con los amigos.

Aunque todos concuerdan en que muchas personas beben demasiado y que eso es nocivo para la salud, algunos reportes sugieren que los riesgos y los beneficios del alcohol están influenciados por dos variables importantes: el tipo de bebida y la manera de beber.

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Cuando una persona toma moderadamente durante la semana, el riesgo de muerte por cualquier causa es menor que cuando se ingiere la misma cantidad de alcohol en uno o dos días.

“La manera como se consume alcohol es importante porque los picos en las concentraciones de alcohol en la sangre son mucho más altos cuando se toma hasta la embriaguez. Cuando se supera cierto nivel de alcohol en la sangre, el organismo descompone el alcohol de una manera que produce moléculas perjudiciales que se llaman radicales libres, que pueden causar daños hepáticos y están asociados con un incremento del riesgo de cáncer”, dijo la publicación Medical Express al citar el estudio realizado por Angela Woods sobre los umbrales de riesgo en el consumo de alcohol.

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Sin embargo, esa hipótesis es difícil de comprobar porque la mayoría de los estudios registran la cantidad total consumida en una semana y no hace distinciones entre las diferentes maneras de beber.

Beber al estilo mediterráneo

Beber con el estómago lleno también hace una gran diferencia a la hora de elegir entre la borrachera y la sobriedad. El motivo es que los alimentos desaceleran el vaciado del estómago y eso reduce la concentración del alcohol en la sangre.

Pero no todos los tipos de alimentos funcionan igual. Los españoles y franceses tienen la fortuna de que el alcohol consumido como parte de su dieta mediterránea tiene un menor riesgo de producir cáncer que el alcohol consumido de otras maneras.

Ensaladas frescas, aceitunas, charcutería, carnes, pescados forman parte de la célebre Dieta Mediterránea (Getty)

La explicación científica podría atribuirse a los altos niveles de nutrientes como los folatos que se encuentran en la dieta mediterránea, que frenan los efectos cancerígenos del alcohol.

Hay estudios que afirman que beber pequeñas cantidades de vino generalmente reduce el riesgo de una muerte prematura frente a los que no beben o consumen otras bebidas alcohólicas. Otras investigaciones dicen que las bajas dosis de alcohol reducen la enfermedad cardiovascular y al demencia.

Lo que aún no se sabe es si los beneficios de beber vino, específicamente vino rojo, se deben a  manera más placentera y lenta de beber o si se deben a la gran cantidad de antioxidantes que tiene esa bebida de uva.

Uno de los graves problemas es que la moderación no es amiga de los bares y las autoridades de algunos países han llegado a pensar que para evitar el abuso del alcohol hay que declararlo una droga ilegal.

Hay un dicho que reza “de lo bueno poco”. Y la ciencia cree que debe aplicarse al tratarse del alcohol. En las recetas culinarias y en las fórmulas farmacéuticas cada componente tiene su medida perfecta. Y cuando se trata del organismo, todos los nutrientes tienen niveles máximos y mínimos que garantizan que podrán ser metabolizados de manera segura.

Si nos excedemos, podemos intoxicarnos. Porque es la dosis y no el elemento el que hace al veneno.

Para aquellos que elijan consumir alcohol, la clave está en beber moderadamente mientras se come, preferiblemente una dieta rica en pescados, carnes, legumbres, verduras, frutas, pan y aceite de oliva, como se hace en el Mediterráneo.