¿Es el plástico el culpable de que cada vez haya más casos de hipotiroidismo?

Los contaminantes ambientales podrían estar generando un aumento de las enfermedades autoinmunes como el hipotiroidismo. ¿Es un mito o hay sustancias químicas con efecto hormonal?

Estamos rodeados de sustancias tóxicas, tu laca de uñas, tu perfume favorito (cosméticos en general), pegamentos, botellas de plástico... hasta los juguetes infantiles como este inocente patito de plástico han sido objeto de análisis. (Foto: Christian Ohde/McPhoto/Getty Images)

Alrededor del 10 por ciento de la población en nuestro país sufre alternaciones de la tiroides –pequeña glándula situada en la parte anterior del cuello debajo de lo que vulgarmente se conoce como ‘nuez’- pero casi la mitad no lo sabe, según datos de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

Esta pequeña glándula con forma de mariposa (relacionada con la talla y el cerebro) es el centro de control de nuestro metabolismo. Su función es sintetizar, almacenar y liberar hormonas que regulan la producción de energía y aseguran el correcto funcionamiento del corazón, el cerebro, la piel, los intestinos y la temperatura corporal.

El hipotiroidismo (alrededor de 700.000 personas en España la padecen) acontece porque la glándula tiroides tiene dificultades para fabricar sus hormonas (la más importante la tiroxina), por tanto se fabrica menos o bien no fabrica nada.

Esta disfunción tiroidea se suele asociar con la ganancia de peso pero no es el síntoma más importante ni evidente; sí lo son algunos inespecíficos como cansancio, depresión, disminución de la memoria, piel seca, caída del cabello…

“En nuestro entorno la causa que puede producir un hipotiroidismo es un proceso que llamamos autoinmune, y el diagnóstico del hipotiroidismo es sencillo, basta con hacer un análisis de sangre -se analiza la tirotropina (TSH)-; pero el problema es que los síntomas pueden pasar desapercibidos y, por tanto, no se piensa en esta enfermedad”, explica el Dr. Luis Vila, del grupo TiroSEEN de la SEEN.

El hipotiroidismo se presenta con mayor frecuencia entre las mujeres (1 de cada 8 desarrollará problemas de tiroides), y cursa con síntomas como cansancio, intolerancia al frío y caída del cabello. (Foto: Getty)

En cuanto a los tratamientos, el problema suele resolverse con una medicación específica (una dosis diaria de tiroxina), pero hay otros factores externos que podrían tener más peso del que pensamos en nuestra salud. Por ejemplo, los contaminantes ambientales.

Así lo ha explicado a XL Semanal el doctor Nicolás Olea, catedrático de Medicina en la Universidad de Granada y y director científico del Instituto de Investigación Biosanitaria:los compuestos tóxicos interfieren en la función tiroidea o en los niveles de hormonas circulantes. Por decirlo de una manera simple, las enzimas encargadas de transformar la hormona T4 en T3 están demasiado ocupadas metabolizando contaminantes, limpiando, y no se ocupan de su función”.

De hecho, las investigación realizadas hasta el momentos han encontrado tres procesos o productos relacionados con la tiroiditis autoinmune: la nutrición epigenética, los probióticos y los contaminantes ambientales.

El ‘ruido’ de las hormonas ambientales

Expertos en el ámbito internacional están identificando nuevos compuestos químicos en los plásticos, cosméticos y prendas textiles que nos hacen engordar y afectan al equilibrio hormonal, considerando que tienen propiedades toxicológicas que pudieran ser los causantes del aumento de las enfermedades autoinmunes, la infertilidad y el cáncer de mama.

Tal y como apunta el Dr. Olea, quien dirige un grupo de investigación de carácter multidisciplinar centrado en el estudio de la exposición ambiental a compuestos químicos con actividad hormonal, mientras que multitud de pesticidas como el famoso dicloro difenil tricloroetano (DDT) han sido prohibidos, existen otros nuevos compuestos que se han ido detectando pero cuyo uso es legal. Se trata de elementos como los ftalatos (en cosmética), los parabenos, el bisfenol A (en plásticos), el PFOAS o los alquilfenoles (prohibidos en detergentes pero que se siguen utilizando en la industria textil).

“Son compuestos que dentro del organismo mimetizan a las hormonas estrogénicas, sexuales y a las tiroideas, explica el científico en declaraciones al Diario.es. Al ser difícil de demostrar que eso esté relacionado con el desarrollo de enfermedades, la Administración europea solo hace llamadas de precaución sin que haya prohibición expresa”.

Otros señalan que aunque en los últimos años se está hablando mucho de la incidencia negativa en la salud de los plásticos y los ‘retardantes de llama’, pero no hay evidencias suficientes para considerarlos tóxicos.

“Es cierto que existe un aumento del hipotiroidismo;ahora se diagnostica más. Suponemos que es la acumulación de todo, pero no hay una relación causa-efecto demostrada”, concluye la doctora Elena Navarro, especialista en Endocrinología y Nutrición en el Hospital Universitario Virgen del Rocío, de Sevilla, y coordinadora del Área de Tiroides de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

Y tú, ¿crees que los desajustes hormonales pueden ser causados por los tóxicos ambientales?

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