¿Es el cobre uno de los causantes del Alzheimer?

Mujer anciana afectada por demencia de Alzheimer. (Crédito imagen: Max Pixel).

A medida que envejezco me preocupan más y más las enfermedades a las que me enfrentaré en el futuro, y confieso que le tengo especial temor al Alzheimer. Saber que alguien puede encontrarse (por lo demás) perfectamente de salud, y no recordar su nombre ni el de sus allegados me aterroriza. Por eso a comienzos de año me emocioné con las noticias que parecen relacionar esta forma de demencia con el cocobacilo Porphyromonas gingivalis, responsable de la gingivitis-periodontitis.

Pese a los avances, seguimos sin tener muy claro qué provoca esa acumulación de placas beta amiloides en las neuronas, que son las causantes de esta enfermedad neurodegenerativa en última instancia. Sin embargo, parece que poco vamos sabiendo algo más sobre los “colaboradores” necesarios para que irrumpa, como el citado cocobacilo y cierto metal presente en algunos de los alimentos como la carne roja o las legumbres: hablamos del cobre.

En 2013 escuché por primera vez la probable relación entre este metal, que resulta ser un nutriente esencial para las neuronas (a las que ayuda a comunicarse y transmitir mensajes) y el mal de Alzheimer. Desde entonces hasta ahora nada, hasta que hoy leí acerca del trabajo del profesor de química Tai-Yen Chen (Universidad de Houston), que acaba de obtener casi dos millones de dólares de financiación por parte del Instituto Nacional de Ciencias Médicas Generales de los Estados Unidos para probar si su teoría, relacionada con el equilibrio de la proteína cobre del interior de las células, podría estar detrás del origen de la enfermedad.

Como os adelantaba antes, el cobre resulta esencial para las neuronas. En las células sanas, la cantidad de cobre se regula de forma estricta para que se mantenga en los niveles adecuados. Sin embargo, ya en 2013 se descubrió que las personas con Alzheimer muestran niveles extrañamente altos de cobre en las placas beta amiloides.

El trabajo de Chen, se va a centrar en la regulación biológica del cobre, y su intención es la de identificar probables causas para ciertas enfermedades relacionadas con desequilibrios en los niveles celulares de cobre. Además del Alzheimer, existen otros males como la enfermedad de Menkes (un trastorno del sistema nervioso) y la enfermedad de Wilson (un trastorno genético) que parecen estar relacionadas con altos niveles de cobre en las células.

¿Cómo se regulan estas metalproteínas? ¿Cada célula viva lo hace individualmente o cooperan entre ellas? Lo cierto es que se sabe muy poco al respecto y es por eso que el equipo de Chen desea descubrir como funciona este mecanismo de regulación del cobre. Para ello, el químico examinará neuronas (de una en una) y células hepáticas. La idea es estudiar el comportamiento de una sola célula y luego repetirlo en muchas más para obtener información del comportamiento colectivo.

Ganar conocimiento mecánico de los procesos de absorción y secreción de cobre de las metaloproteínas arbitradas por el cobre, tanto en células sanas como enfermas, podría arrojar luz sobre el funcionamiento del mal de Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas.

Confiemos en que poco a poco, los científicos vayan poniendo cerco a esta terrible enfermedad que se lleva nuestros recuerdos y provoca tanto dolor a los familiares de quien la padece.

Me enteré leyendo Eurekalert.