La razón por la que no te funcionan las cremas para el rostro

Adriana Terán
·6 min de lectura

Cremas hidratantes, lociones antiarrugas y protectores solares no funcionan por arte de magia. Lamentablemente no. No hay una fórmula que actúe correctamente si la forma de aplicación, y la frecuencia, entre otros factores, no son las adecuadas.

Desde arrastrar con los dedos estirando como si de frisar una pared se trata, hasta contaminar los productos, son hábitos tan cotidianos que no notamos que pueden ser perjudiciales para nuestra piel, además de que representan un desperdicio de producto. No importa tener el más caro o el mejor, si no lo aplicamos correctamente no nos brindará todo su potencial.

(Getty Creative)
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Instrucciones generales

El primer gran error es aplicar cualquier producto sin limpiar correctamente el rostro. Y no se trata de restregar con agua y jabón, sino de usar los productos adecuados y ser gentil con tu propia piel. Un jabón o limpiador formulado para el rostro tiene su razón de ser, no resecará y eliminará las impurezas sin deshidratar. Esa tirantez que sientes al secar la cara después de lavar, no la sentirás más si te lavas con el producto adecuado, e incluso si te animas con el uso de un tónico que, aunque suene a producto de abuela, aporta muchos beneficios.

En este mismo paso hay que agregar la toalla. Sí. La misma toalla con la que secas las manos cada vez que te lavas al llegar de la calle no parece la adecuada para secar tu rostro limpio y purificado por las mañanas, ¿verdad que no? En las toalla se acumulan bacterias y suciedad que se transfieren al rostro, así que ten un gesto de amor contigo misma y ten una toalla únicamente para secar tu rostro.

Luego, es básico leer etiquetas e instructivos. Todos los productos no se aplican de la misma manera, algunos funcionan muy bien con el rostro completamente seco y otros con la piel ligeramente húmeda. Unos hay que reaplicarlos, como es el caso de los protectores solares, otros ofrecen protección 24 horas, o algunos advierten que no deben incluirse en el contorno de ojos porque, al ser muy densos o grasos, pueden ocasionar milias, y así. Todo está en las instrucciones.

(Getty Creative)
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Detalles básicos

En la sintonía del tema de los gérmenes, tenemos que incluir el error de meter los dedos en el envase de los productos. Muchas cremas para el rostro traen en su empaque una paleta cuya función es extraer el producto sin necesidad de contaminarlo al introducir dedos. Usemos la paleta y preservemos el producto lo mejor posible.

La cosmetóloga Johana Méndez explica que aunque toda formulación industrial, por lo general, contiene ingredientes preservativos que preparan al producto para un grado de contaminación, es recomendable el uso de una espátula, en caso de que no sea un tubo o que no exista una boquilla de salida. “Esa tendencia que vemos en redes, de pegarse en el rostro la boquilla del dispensador de producto es un error, porque el contacto con la piel puede contaminar el producto”.

Además, la especialista advierte que “las cremas de tipo artesanal, la cosmética natural y los aclamados productos clean sin parabenos ni conservantes, tienen un riesgo más elevado de contaminación”.

Por otra parte, con respecto a las cantidades que debemos usar, sería un error aplicarlas sin detenernos a revisar el instructivo, puesto que cada producto tiene características diferentes, por ejemplo, la concentración de ingredientes y la consistencia.

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Consejos de expertos

La cosmetóloga explica que es un error frecuente no tomar en cuenta el tipo de consistencia o emulsión que tiene el producto, pues una crema que tenga una composición más grasa, necesita que sea aplicada con más insistencia sobre la piel que una formulada a base de agua cuya absorción es mucho más rápida.

“Las cremas de base oleosa tienden a deslizarse mejor y, dependiendo de sus ingredientes y las necesidades de la piel, pueden o no requerir mayor cantidad. Por otra parte, para las de base acuosa, es posible que necesites esperar su total absorción para asegurar la cobertura”.

En este sentido, la experta destaca que hay zonas en el rostro suelen absorber mejor los productos, pero esto dependerá del tipo de piel y la condición en que esté la piel. “Si tenemos parches secos, zonas erosionadas, por ejemplo, son estas precisamente las zonas que necesitan mayor atención, mayor dosificación y menor manipulación a la hora de aplicarlas. Mientras que la zona T, debido a la cantidad de poros y glándulas -que son zonas naturales de secreción- pueden necesitar menos cantidad, pero no por ello deben ser abandonadas”.

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Méndez agrega que la forma de aplicación tampoco debe tomarse a la ligera. De hecho, tienen también su técnica y ciencia. “Si las emulsiones son grasas, es aconsejable manejarlas con las yemas de los dedos para "calentarlas" antes y que se facilite su distribución sobre la piel, evitando frotarnos de más, lo que no es recomendable en lo absoluto para pieles sensibles y de capilares frágiles”.

En este aspecto hay que resaltar que la zona del contorno de ojos debe tratarse con especial atención y, según explica Méndez, requiere por lo general muy poco producto y menos manipulación. Se recomienda aplicar el producto lo más cerca posible de la zona, pero no directamente, así como también evitar arrastrar o masajear, sino con suaves toquecitos con los dedos que deben ser muy delicados.

Por último, la dirección en la cual se aplican las cremas es otra gran intriga. No se untan como si de enjabonar un plato se tratara pues los movimientos bruscos podrían romper la elasticidad de la piel. De esta manera, Méndez aconseja seguir las líneas de Langer, las cuales son las líneas o arrugas naturales con mínima tensión lineal en nuestro rostro.

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“Para tener mayor control de la dosis y de la aplicación, una buena práctica es ir colocando puntitos de producto en el rostro y se va distribuyendo. Si aplicas todo en un solo punto tienes que arrastrar desde allí a todo el rostro. Este es un error que se comete también al aplicar bases de maquillaje”.

Un detallito final, no nos limitemos solo al rostro, extender el producto hacia el cuello y el escote es fundamental e incluso si al terminar aún sientes que te queda untuosidad en las manos, no esta demás pasarlas por tus codos que siempre siempre agradecerán una sustancia emoliente y un cariñito adicional.

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