El mal ojo de Aaron Paul complicó su carrera tras 'Breaking Bad'

Breaking Bad llevó a Aaron Paul a ganarse un amplio reconocimiento y prestigio. Su papel como Jesse Pinkman se ganó el respeto de los espectadores y le condujo a ganar tres premios Emmy y una nominación al Globo de Oro, sin embargo, pese a que este éxito pudiera parecer el inicio de una carrera prometedora en Hollywood, lo cierto es que su trayectoria siguió un camino muy alejado del esperado.

Tras este reconocido thriller de narcotráfico, pudo seguir ascendiendo en la industria en blockbusters de primer nivel. No obstante, cometió el error de seleccionar proyectos fallidos cuyo efecto fue el contrario. Fue el caso de su papel protagónico en Need For Speed, la adaptación de la saga de videojuegos de EA Games que aspiraba a convertirse en una nueva franquicia que siguiera la estela de Fast & Furious y que, tras sus escuetos datos de taquilla y la nula aceptación de la crítica, quedó en tierra de nadie.

Lo mismo ocurrió con su personaje en Exodus, la gran producción bíblica de Ridley Scott en donde apenas pudo destacar en pantalla y que fue un fracaso en su estreno. Y, aunque pudo lucirse en cintas independientes como Espías desde el cielo y De padres a hijas, la poca trascendencia de estos títulos entre el público le impidieron sobresalir todo lo que hubiera querido.

Al tener esta mal ojo al moverse por Hollywood, su carrera acabó transitando mayormente por producciones de bajo nivel, como es el caso de películas como Vidas en pedazos o Welcome Home, o papeles secundarios que no aportan opciones interpretativas desafiantes. Y aunque sí volvió a llamar nuestra atención con la secuela de Breaking Bad de Netflix o su papel en Westworld, lo cierto es que ahora, a sus 43 años, está lejos de la fama que le auguramos hace ya una década.

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