Erdogan anuncia el boicot a productos franceses y escala el choque con Macron

Luisa Corradini
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PARÍS.- Después de los insultos, el boicot. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, dio ayer un paso suplementario en su pulseada con Emmanuel Macron, al apoyar el boicot a los productos franceses, iniciado por varios países musulmanes, indignados contra el llamado "derecho a blasfemar" defendido por el presidente francés.

"Así como en Francia algunos dicen 'no compren marcas turcas', yo le digo a mi nación: sobre todo no compren marcas francesas", declaró el mandatario turco durante un discurso.

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El boicot en curso fue lanzado en varios países musulmanes de Medio Oriente después del discurso de Emmanuel Macron durante el homenaje a Samuel Paty, el profesor de Historia y geografía asesinado y decapitado por un joven islamistadespués de una clase sobre libertad de expresión donde mostró caricaturas de Mahoma. Ese miércoles, el mandatario prometió que Francia "nunca claudicará" y "seguirá defendiendo la publicación de caricaturas y dibujos" y el derecho a blasfemar.

Lanzado en una auténtica guerra de comunicación contra el presidente francés por numerosas razones, Erdogan fue ayer aun más lejos, comparando el tratamiento que padecen los musulmanes en Europa con los campos de exterminio judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

Asistimos a "una campaña de linchamiento contra los musulmanes similar a la de los judíos europeos antes de la Segunda Guerra Mundial", dijo desde Ankara, acusando a ciertos dirigentes europeos de "fascismo" y "nazismo".

"Los dirigentes europeos deben decir alto a la campaña de odio dirigida por Macron", prosiguió.

Desde hace una semana, el presidente turco cuestiona públicamente la "salud mental" de Macron.

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"Todo lo que se puede decir a un jefe de Estado que trata a millones de miembros de comunidades religiosas diferentes de esa forma es: vaya a hacerse examinar su salud mental", dijo dos veces en menos de 48 horas.

Anteayer, Emmanuel Macron respondió a los insultos de Erdogan difundiendo varios tuits en francés, árabe e inglés advirtiendo que seguirá defendiendo "el debate razonable" y rechazando "los discursos que alimentan el odio".

"Defendemos la libertad. Garantizamos la igualdad. Vivimos la fraternidad con intensidad. Nada nos hará dar marcha atrás, jamás", advirtió el presidente. Y agregó: "Respetamos todas las diferencias con una voluntad de paz. (.) Siempre estaremos del lado de la dignidad humana y los valores universales".

El enfrentamiento entre ambos hombres no es nuevo. Hace dos semanas, Erdogan había denunciado como una provocación las declaraciones de su homólogo francés sobre el "separatismo islamista" y la necesidad de "estructurar el islam" en Francia. Un proyecto de ley sobre la lucha contra "los separatismos" -cuyo objetivo principal es el islam radical- debe ser presentado al Parlamento, justamente, a comienzos de diciembre.

La futura ley, que está destinada a reforzar el laicismo y consolidar los principios republicanos, comporta varios puntos susceptibles de provocar tensiones con Turquía. Sobre todo, la obligación de que todos los imanes que predican en Francia sean formados en el país y un estricto control sobre la financiación de las mezquitas. Actualmente, el 50% de los imanes que trabajan en las mezquitas francesas fueron formados y son asalariados de Turquía.

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A esa disputa se agrega una larga lista de desacuerdos entre Macron y Erdogan, que pretende convertirse en el líder absoluto de la comunidad musulmana mundial. Entre ellas, las críticas francesas a las intervenciones de Ankara en Libia, Alto Karabaj, Siria o el Mediterráneo oriental.

París llamó ayer a los gobiernos de los países árabes a "cesar" de alentar las manifestaciones y el boicot de los productos franceses, provenientes de una "minoría radical". También les solicitó "garantizar la seguridad" de los franceses residentes en cada uno de esos países.

"Esos llamados desnaturalizan las posiciones defendidas por Francia en favor de la libertad de conciencia, de expresión, de religión y su rechazo de toda incitación al odio", dijo el ministerio de Relaciones Exteriores en un comunicado.

Apoyo internacional

Emmanuel Macron recibió ayer el apoyo incondicional de varios de sus socios europeos. A través de su portavoz, la canciller alemana, Angela Merkel, calificó de "difamatorios" los ataques proferidos por el presidente turco. Los mismos fueron juzgados "inaceptables" por el primer ministro holandés Mark Rutte. El mismo adjetivo utilizó el premier italiano, Giuseppe Conte, para quien "las invectivas personales no propician la agenda positiva que la Unión Europea pretende mantener con Turquía".

"Toda mi solidaridad con Emmanuel Macron", escribió Conte en un tuit redactado en francés.