ERC y JuntsxCat aguardan el momento para darse la puntilla

El expresidente de la Generalitat y cabeza de lista de Junts per Catalunya, Carles Puigdemont (d) y el exvicepresidente de la Generalitat y cabeza de lista de ERC, Oriol Junqueras (i). EFE/Archivo

El 2018 ha empezado, políticamente hablando, con todo el mundo mirando a Cataluña. Pero allí no hay prisa por echar a rodar el balón. Inés Arrimadas (C’s), pese a ser la candidata más votada en los pasados comicios del 21D, no quiere convocar una ronda de contactos para formalizar un Gobierno para no manchar su imagen de vencedora. Sabe que ERC, JuntsXCat y CUP declinarían su invitación dejándola a los pies de los caballos en las aperturas de todos los informativos. Y, con el resto de fuerzas, no suma la mayoría, así que Albert Rivera ha mandado echar el freno y esperar. Tanto ha frenado, que la prensa incluso ha tenido que rellenar minutos y páginas con la broma de Tabarnia.

Y del lado de los nacionalistas, JuntsxCat y ERC ya han mantenido las primeras conversaciones para la configuración del ‘Govern’, pero no piensan avanzar en temas sustanciales hasta el jueves. Ni quieren, ni pueden porque las posiciones están bastante enfrentadas. Todo puede cambiar pasado mañana, día en el que se sabrá si el Tribunal Supremo acepta el recurso interpuesto por Oriol Junqueras (ERC) para salir de prisión. De ser así, ERC recuperará a su líder quien, además, podrá mirar cara a cara a JuntsXCat, a cuyo candidato acusan de haber dado la espantada disfrutando en Bruselas de la libertad que otros les ha sido negada.

De confirmarse la salida de prisión, ERC se plantará en la mesa de negociación con mucho más peso que el que pueda ejercer Marta Rovira, menospreciada desde JuntsxCat hasta la fecha. Esa es la esperanza de los republicanos. La de dotar de legitimidad a Junqueras para quitársela a Puigdemont.

Del otro bando, sin embargo, no contemplan otro escenario que el de Puigdemont investido presidente. En primer lugar, para, según dicen, cumplir la legitimidad tanto de las urnas del 21D como las de la legislatura anterior. Y en segundo lugar para tratar de escenificar una presidencia erosionada, pero vencedora, de la ejecución del artículo 155.

Lo que queda claro analizando los movimientos vistos hasta la fecha, es que no habrá un Govern con Junqueras y Puigdemont. Que la pelea está tan enconada que tiene que haber un vencedor y un vencido. Que no fueran juntos en los pasados comicios es sólo la punta del iceberg. Y que sus desavenencias -silenciadas la pasada legislatura- ya han salido a la luz explicando, en parte, por qué el ‘procés’ ha encallado.

Lo que ni unos y otros barajan, sin embargo, es un futuro negro para ambos candidatos. Es decir, que Junqueras siga en prisión y que Puigdemont acabe confinado en Bruselas ya que poner un pie en España significaría su inmediata detención y encarcelamiento. En ese caso, con ambos neutralizados, se habría un escenario muy diferente en el que, no lo descarten, los ‘Comunes’ de Xavier Doménech podrían intentar jugar el papel del partido bisagra. El caso es que el año ha empezado al ralentí en Cataluña, con todo el mundo temeroso de dar el primer movimiento.

Al usar Yahoo aceptas que Yahoo y sus socios puedan utilizar cookies para personalización y otros fines