Episcopado de EEUU se reúne tras informe sobre cardenal depredador de fondo

Catherine MARCIANO
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El cardenal expulsado del sacerdocio Edgar Theodore McCarrick en el Vaticano, el 4 de marzo de 2013

Episcopado de EEUU se reúne tras informe sobre cardenal depredador de fondo

El cardenal expulsado del sacerdocio Edgar Theodore McCarrick en el Vaticano, el 4 de marzo de 2013

El informe que documenta cómo un depredador sexual -el cardenal estadounidense expulsado del sacerdocio Theodore McCarrick- ha podido hacer una prestigiosa carrera, revela la indiferencia de la jerarquía católica con jóvenes sacerdotes agredidos, y es un desastre para la Iglesia estadounidense que se reúne este lunes.

El informe de 450 páginas, publicado la semana pasada por la Santa Sede, resuena como una advertencia a la Conferencia de Obispos Católicos estadounidenses, que se encuentran por videoconferencia hasta el martes.

Detalla una serie de denuncias de jóvenes sacerdotes y seminaristas adultos sometidos a agresiones sexuales, que varios obispos estadounidenses no se tomaron en serio ni abrieron una investigación.

"En el contexto actual de vigilancia extrema, estos obispos serían apartados", afirma el sacerdote estadounidense James Martin, editorialista de la revista jesuita América, a la AFP.

"El informe alerta al episcopado estadounidense que su correspondencia podría hacerse pública en el futuro", señala. De hecho la Santa Sede ha reproducido íntegramente misivas en el mismo. Lo nunca visto.

El documento es también un viaje por el proceso de selección de los obispos, una maquinaria para evitar los escándalos públicos, donde prima la defensa de la jerarquía sobre la de un sacerdote o un fiel. Lo denuncia el papa Francisco con el término de "clericalismo", que es la primera causa, según él, de abusos sexuales.

"El movimiento MeToo contribuyó recientemente a hablar de abusos sexuales contra adultos de todas las esferas", subraya por su parte a la AFP el sacerdote alemán Hans Zollner, asesor del papa Francisco sobre la protección de menores contra los abusos.

El universitario y psicoterapeuta recuerda que el nuevo arsenal legislativo contra los abusos adoptado por la Santa Sede desde hace dos años afecta también a "los adultos vulnerables".

Pero Theodore McCarrick, nacido en 1930, y convertido en obispo en Nueva York en 1977, promovido en dos ocasiones en Nueva Jersey, en Metuchen en 1981 y en Newark en 1986, superó sin problemas las supuestas investigaciones que cada nombramiento exigía.

- Invitaciones a su cama -

Ya había rumores sobre su modus operandi en Nueva Jersey. Organizaba encuentros los fines de semana en su casa en la costa con jóvenes seminaristas o sacerdotes, varios a la vez, y siempre le falta una cama cuando llega la noche. El obispo McCarrick invitaba entonces a un joven a su cama y le exigía un masaje en la espalda antes de pasar a los contactos físicos y sexuales.

Varios jóvenes, con miedo e intimidados por un hombre que podría afectar su ordenación como sacerdote, denunciarían estas prácticas a su jerarquía en los años 80 y 90.

Una vez consagrado, uno de ellos habla por ejemplo a monseñor Edward Hugues que está al frente de la diócesis de Metuchen. El prelado se pone rojo, promete que hará algo, pero no volverá a hablar del tema.

Este mismo obispo recibirá a otras víctimas, entre ellas un brasileño que cuenta que le agredieron tres veces. El le habría recomendado perdonar "por el bien de la Iglesia".

Varios obispos son testigos de la mano suelta de McCarrick posada bajo la mesa de un restaurante sobre un joven sacerdote visiblemente aterrado. Asqueados, muchos se limitan a abandonar el lugar.

A principios de los años 90, el prelado también es mencionado en cartas anónimas enviadas al embajador del Vaticano o a cardenales estadounidenses.

"Siempre es la palabra de McCarrick la que gana", lamenta James Martin, "horripilado" por un informe que muestra a prelados "muy incómodos con los asuntos sexuales y temerosos del poder".

- Caída tras una denuncia de un menor -

Habrá que esperar la denuncia en 2017 de una primera víctima "menor" en el momento de los hechos (años 70), para separar de la Iglesia al influyente cardenal retirado.

"El hecho de compartir su cama con hombres, en una dinámica de poder, ¿no habría debido bastar para defenestrarlo?", se sorprende Martin, que describe una "vergüenza inmensa para la Iglesia estadounidense".

El cardenal John O'Connor, arzobispo de Nueva York, enviará al fin una lista de sospechas, con aires de escándalo, en 1999, a Roma. A pedido de Juan Pablo II, se interroga a cuatro obispos. Confirman que McCarrick ha compartido su cama, pero omiten a algunas víctimas.

McCarrick fue nombrado en 2000 arzobispo de Washington por decisión personal de papa polaco, convencido por una carta del hábil depredador. Este nuevo error, al máximo nivel, constituye la revelación más explosiva.

"Demasiadas personas intervinieron en el nombramiento de McCarrick, advertidos y que escribieron al papa", dice el padre Zollner que aboga por la creación de un "grupo de asesores independientes" que sea en el futuro "un sano antídoto contra el clericalismo".

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