Al colegio por narices

Marina Velasco
·Redactora, El HuffPost
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Una niña haciendo los deberes en su casa. (Photo: Getty Images)
Una niña haciendo los deberes en su casa. (Photo: Getty Images)

“No voy a permitir que mis hijos estén en una clase con 30 personas con la enfermedad que tengo”, afirma con rotundidad Pilar (nombre ficticio). “No tengo cualquier cosa. Tengo un cáncer de mama desde hace ocho años. No llevo tanto tiempo cuidándome y luchando para que ahora por narices, incluso teniendo justificación, mis hijos tengan que ir presencialmente a clase y se vaya todo a la mierda”, lanza la mujer.

Pilar es madre de tres hijos de 9, 15 y 17 años escolarizados en León. En septiembre solicitó educación online para los niños presentando en sus centros un informe del oncólogo en el que señalaba que Pilar era paciente de riesgo. No sirvió de nada. “Cuando hablé con un inspector para contarle mi caso, me respondió que me aislara yo de mis hijos si quería estar protegida. ¿Pero cómo me voy a aislar, si soy su madre?”, se pregunta.

En noviembre, su médico de cabecera redactó otro informe en el que no sólo especificaba que su caso era “de muy alto riesgo frente a enfermedades infecciosas”, sino que además ponía por escrito que “desaconsejaba que mis hijos asistieran presencialmente a clase”, cuenta la madre.

El inspector me respondió que me aislara yo de mis hijos si quería estar protegida. ¿Pero cómo me voy a aislar, si soy su madre? Pilar

El colegio del pequeño empezó a dar por justificadas sus faltas, pero no le facilitó la enseñanza online hasta finales de enero, cuando Pilar comunicó al centro que no le quedaba otra que recurrir a la vía judicial. El instituto al que van los mayores rechazó directamente el informe, y se escuda en que, hasta que no haya una orden explícita por parte de la Consejería de Sanidad de Castilla y León, en el centro no pueden hacer nada.

“Al final quienes salen perjudicados son mis hijos”

Pilar ha escrito a casi una decena de organismos pidiendo u...

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