Entornos inseguros y falta de confianza como elementos cotidianos

Ya sea los estados continuados de crisis económica, la debacle ecológica, el reciente año pandémico, la dependencia de poderes políticos y judiciales puestos en duda o por los muchos temores de un sistema social que se tambalea por guerras o por escasez de materias primas… No son pocos los motivos por los que el sentimiento de inseguridad en la sociedad crece y se asienta entre la población, con una sensación de desasosiego que se encuentra muy lejos de desaparecer.

El conjunto de la sociedad se ha acostumbrado a vivir con inseguridades. El principal motivo que produce ese estado es el futuro que se plantea a las generaciones más jóvenes. Cuando se piensa en qué les espera en un par de décadas, una nube de pesimismo enturbia las mentes, las personas se ven incapaces de plantear ese porvenir con cierta claridad. La mayor inseguridad, por tanto, se encuentra en ese futuro incierto, que parece ofrecer solo diferentes versiones de un mismo cataclismo.

Sin embargo, en la inmensa mayoría de los casos, esta pesadumbre no es más que una proyección mental que no tiene mucha relación con la realidad. Es posible superar la inseguridad venga de donde venga, buscando la ayuda necesaria. En ocasiones, este auxilio puede venir de un psicólogo profesional, de un familiar, la pareja e incluso artículos de blog especializados, como el que propone el Instituto Europeo de Psicología Positiva (IEPP).

La inseguridad personal

Como se ha visto, existe una inseguridad generalizada en la población, en buena medida por la percepción negativa que se tiene del presente y del futuro. Aunque, a nivel personal, son otros factores los que intervienen y que, de igual manera, también se han interiorizado y se convive con ellos de forma cotidiana.

Es habitual que las personas se sientan con desconfianza personal, baja estima hacia uno mismo, cierta incapacidad para encontrar el mérito en las propias acciones y vivir bajo una constante insatisfacción. Lo más normal es que estas sensaciones sean transitorias en momentos de ansiedad por diferentes causas, como el cansancio o que se está pasando por una situación complicada a nivel personal o profesional.

El problema real aparece cuando forma parte del carácter, rasgos de la personalidad o por volverse crónica lo que en principio fue una situación pasajera. En estos casos, la calidad de vida del sujeto disminuye, su estatus social y familiar se ve perjudicado y no puede desarrollarse como persona completa, limitándose constantemente, negándose a llevar a cabo proyectos o actividades.

De nuevo, la búsqueda de ayuda en expertos o en espacios especializados como el mencionado blog pueden servir de vía de escape a estas situaciones.

Comportamiento de una persona con poca confianza en sí misma

Es muy posible que uno mismo sea una persona insegura y que, por tanto, no pueda desarrollar un proyecto de vida completo, aunque no sea consciente en toda su esencia. Si se coincide con alguno de los siguientes patrones, es muy posible que entre dentro del rango de este tipo de personas y debería buscar algún tipo de ayuda. En este sentido, los expertos recomiendan la Psicología Positiva como la mejor herramienta posible para luchar contra las inseguridades y la falta de confianza en uno mismo.

Estos son los tres elementos más claros para identificar a una persona insegura:

La comparación

Estas personas que no tienen buena estima suelen pasar demasiado tiempo realizando comparaciones con otras personas. Con este ejercicio pretenden localizar evidencias de su poco valor o utilidad. En más ocasiones de las que se piensan, esta situación ha llegado por la idealización de los demás, quitando importancia a lo que ellos harían en las mismas circunstancias o condiciones.

La aprobación

Con carácter general necesitan la aprobación de otros para comenzar a valorarse a sí mismas. Del mismo modo, en caso contrario, cuando se las critica son especialmente susceptibles y sus reacciones son excesivas, malhumoradas o produciendo la estampida y la ocultación. No suelen tener término medio, o aceptan las alabanzas o reproches plenamente, sin filtro alguno, o, por el contrario, las rechazan de plano sin análisis ni aprendizaje.

La desorientación

Por último, cabe destacar que las personas con esta personalidad suelen sentirse desorientadas en la vida. No solo van a dudar de su propia personalidad, tampoco sabrán discernir con claridad qué quieren hacer, hacia dónde dirigir sus esfuerzos, dónde trabajar… Otras pueden sentir que no son importantes, que no tienen la vida que les hubiera gustado, lo que puede llevarles a aislarse de los demás y sentir frustración.