"Si Biles no puede con la presión, no está preparada para competir en la élite".

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Da mucha, mucha vergüenza contar que estás mal. Que te sientes un fracasado, que algunos aspectos de tu vida son una mierda y que la ansiedad te sube desde el estómago y vomita por tus orejas. 

Porque la sociedad nos ha enseñado que eso nos muestra débiles ante el mundo. Seres no capaces. La presa que dejamos atrás cuando el resto huye para que no se la coman los leones.

Una de las mejores gimnastas de todos los tiempos, Simone Biles, no volverá a salir a competir en los Juegos Olímpicos de Tokio. No defenderá este jueves lo que el mundo entero le adjudicaba sin duda alguna: su título de campeona olímpica del concurso completo individual, el título máximo al que puede aspirar una gimnasta.

Y no lo hará porque se haya lesionado, sino por un problema de salud mental.

No se ve capaz de salir a competir, de enfrentarse a la tensión.

Tokyo 2020 Olympics - Gymnastics Artistic Training - Ariake Gymnastics Centre, Tokyo, Japan - July 22, 2021 Simone Biles of the United States during training REUTERS/Dylan Martinez     TPX IMAGES OF THE DAY
Tokyo 2020 Olympics - Gymnastics Artistic Training - Ariake Gymnastics Centre, Tokyo, Japan - July 22, 2021 Simone Biles of the United States during training REUTERS/Dylan Martinez TPX IMAGES OF THE DAY

Si Simone Biles se hubiera partido un brazo el mundo exclamaría "¡Oh, pobrecita, qué mala suerte, tras tantos años de trabajo durísimo, qué injusta es la vida!". Pero como se ha retirado y ha tenido la enorme valentía de decir por qué, medio planeta se siente con el derecho a juzgarla. "Si no puede con la presión, que no hubiera ido a Tokio". "Menuda mierda de atleta de élite que es incapaz de lidiar con un mal resultado". Resumen: si Biles no puede con la presión, no es una deportista que merezca estar en lo más alto. No está preparada.

Los ídolos deberían callarse, piensan algunos. Para eso son ídolos. Para eso cobran. Para hacer que el esfuerzo parezca fácil, que sus cuerpos no se han sacrificado hasta la extenuación y el desmayo, que sus mentes no se han hecho trizas y recompuesto por culpa de la ansiedad y la presión. 

Es el problema de minimizar las patologías mentales y de pensar que la ansiedad no es una enfermedad sino un capricho de los flojos de ánimo. 

¡Qué valiente ha sido Biles, rompiendo el tabú! ¡Qué valiente ha sido, sabiendo que muchos dirán que es una blanda y una consentida! Pero deberíamos reflexionar sobre el punto al que hemos llegado cuando los deportistas de élite necesitan a su alrededor de psicólogos, psiquiatras y terapeutas para seguir compitiendo. 

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