Enric Mas no tiene la culpa de que el ciclismo español esté cómo está

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Enirc Mas ha cerrado un Tour para olvidar para él y Movistar con un abandono por Covid. Foto: Tim de Waele/Getty Images
Enirc Mas ha cerrado un Tour para olvidar para él y Movistar con un abandono por Covid. Foto: Tim de Waele/Getty Images

Ha acabado el Tour de Enric Mas. Se va a casa por un positivo en COVID y casi lo mejor que le podía pasar antes de la contrarreloj final. Los últimos días se han convertido en un acoso y derribo contra todo lo que rodea al ciclista balear. Cierto es que sus declaraciones no le han ayudado y su ilusión por dar la vuelta a la situación le ha llevado aún más a ser objetivo de la diana.

¿Es justo vilipendiar al único ciclista español que, a día de hoy, es capaz de estar muy arriba en una gran clasificación general? ¿Es aceptable culpar a Enric de que España no vaya a tener un TOP10 en el Tour varios lustros después? La impresión es que muchos aficionados señalan y culpan a Enric de uno de los peores períodos del ciclismo español. Llevamos más de 100 etapas sin ganar en una Gran Vuelta y eso no es culpa de Mas. El ciclista de Movistar es el objetivo perfecto para buscar un culpable de la situación.

Quizás, tenemos que aceptar que Mas está por debajo del gran nivel de Vingegaard o Pogacar. Pero eso tampoco se llega a querer: si Enric dice que su objetivo es TOP5 en el Tour, se le critica por falta de ambición. En cambio, si en el día de descanso se deja llevar por la presión mediática y decide afrontar las siguientes etapas con el hambre de hacer sufrir a los mejores, se le tacha de ‘fantasma’.

Algo parecido pasa con los ataques: si Mas no ataca y juega a recoger puestos con el desfallecimiento de los rivales, se le tacha de poco ambicioso, poco divertido, que sus buenos puestos no se los merece. Aunque sea 2º, solo por detrás de un gran Roglic, en La Vuelta. Se le exige que ataque, que nos entretenga aunque inmole sus opciones a la larga. Cuando sucede esa inmolación, decimos que no está entre los mejores porque, después de su ofensiva, no es capaz de aguantar los pujantes ritmos de Jumbo o UAE. Haga lo que haga, todo va a estar mal.

Y todo, porque no hay otro ciclista mejor en este país que sea capaz de quitarle esa presión de encima. Se está llegando a unos límites que raro sería que no le afectara psicológicamente en perder la seguridad que le ha caracterizado en su carrera. Como si fuese esa caída en Dauphiné que le ha bloqueado en las bajadas y le ha hecho quedarse una y otra vez en este Tour del grupo de los mejores. Un Mas en la época de Contador hubiese sido aplaudido como un gran clase media que redondeaba el dominio español a nivel mundial. Como ese ‘Contador’ no existe, a Mas se le exige que sea como él y gane. Gane la general, sea podio sí o sí o derrote de un día para otro en luchas de etapas contra gente que lleva reservando para ellos varios días.

Merece reflexión. Nos estamos pasando. Es el momento de aceptar el nivel de Enric y de disfrutar de lo que sea capaz de hacer. A la espera de un nuevo crack (que ojalá sean Carlos Rodríguez o Juan Ayuso), este es el nivel. Además, a Mas le ha salido todo mal estas tres semanas, pero… ¿quién no ha tenido una mala Gran Vuelta? Muy pocos.

Vídeo | Enric Mas: "Me gustar en lo más alto del podio en el Tour o la Vuelta"

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