"Enganchado", la voz de "esperanza" de Raül Balam para salir de una adicción

Pilar Salas

Madrid, 18 ene (EFE).- "Me llamo Raül y soy adicto". Así se presenta Raül Balam Ruscalleda, el hijo mayor de la cocinera que logró más estrellas Michelin del mundo, Carme Ruscalleda, y del hostelero Toni Balam, cuya vida "feliz y privilegiada" se vio "arrasada" por las drogas. Una vez superada la enfermedad, lanza una voz de "esperanza".

Lo hace en "Enganchado" (Cúpula), un libro en el que defiende que la adicción es "una enfermedad crónica y no un vicio" y con el que pretende "ayudar a esa gente que está en el pozo", una situación que compartió pero de la que se puede salir para llevar "una vida normal", explica en una entrevista con EFE.

Balam Ruscalleda (Sant Pol de Mar, Barcelona, 1976) ha contado con la ayuda de la periodista Carme Gasull para ordenar pensamientos y escritos en la complicada tarea de revivir desde los años como politoxicómano al proceso de sanación y la reincorporación profesional al biestrellado Moments, al renacimiento de Sant Pau -donde sus padres lograron tres estrellas Michelin-, al lanzamiento del Drac de Calella y al mantenimiento de Sant Pau en Tokio.

Profundiza en papel lo que ya había esbozado en el documental "Camí Lliure", que se estrenó en el Festival de San Sebastián en 2020 porque, tras escuchar la propuesta de la editorial, consideró que la "calidad de vida" de la que disfruta superado el tratamiento y "aceptando la enfermedad" podría ayudar a otras personas.

Escribir "Enganchado", desde cuya portada invita al lector con sus alborotados rizos y su mirada tan sincera como frágil, no fue duro, reconoce, pero sí leer el resultado final: "Me hace reflexionar sobre la vida de mierda que he llevado".

Fue su hermana Mercè la que en marzo de 2013 dio la voz de alarma, que acabó con su ingreso voluntario en el Instituto Hipócrates para tratamiento de adicciones.

"Los primeros días no te das cuenta de que estás en un centro, pero un día me miré en un espejo y no me reconocía", admite Balam, quien recuerda que lloraba a diario porque la vida sin drogas era desconocida y asustaba.

Su terapeuta, Dolors Matas, le define como "un paciente poco complicado", aunque a su madre le dolían tanto las terapias grupales que tenía que seguir Raül en el centro de desintoxicación que apenas acudió, confiesa ella misma en el libro.

"Pienso lo duro que debe ser para unos padres enterarse de que su hijo tiene un problema de adicción. Quizá ellos no entendían nada, pero dejaron actuar al centro y esto es muy importante. Mi madre volvió a terapia conmigo a los cinco años y oírla hablar de su hijo politoxicómano recuperado es una maravilla. Esto lo voy a guardar toda la vida", asevera.

Una vez completado el tratamiento, Balam tuvo que reincorporarse poco a poco a su vida laboral y su madre, que había triunfado con su menú Paleta de Colores en Sant Pau, le retó a que hiciera algo similar en Moments. Así descubrió que su creatividad culinaria no dependía de las drogas y nació The Trip (el viaje), su primer "menú degustación guionizado".

Lo primero que se impuso fue cocinar sin alcohol, una "droga muy peligrosa" a la que no se tiene tan en cuenta como otras sustancias al hablar de adicciones, quizá por "el dinero que deja al Estado" en forma de impuestos. "No hago apología contra el alcohol, pero estaría muy bien contar los riesgos que tiene en todo su esplendor", arguye.

"Menos las peras al vino, que no he encontrado la fórmula ni me estoy rompiendo la cabeza para buscarla, hay muchas recetas que pensaba que eran imposibles sin alcohol, pero se puede quitar sin problemas", añade.

Una década después de superar su adicciones, Balam Ruscalleda se siente "en un momento súper dulce"; más concretamente, "muy feliz" en Moments, la niña de sus ojos: "Allí crecí como cocinero, bajé a los infiernos y he vuelto a renacer".

Este 20 de enero inaugurará su décimo menú temático, basado en "Les dîners de Gala" -un libro que recoge recetas que servían Salvador Dalí y Gala- y que supone "un homenaje a la cocina viejuna llevada al siglo XXI en el que la sala va a tener un protagonismo muy especial". En Moments se propone mantener la segunda estrella "persiguiendo la tercera".

Cuina Sant Pau es un "caprichito" que le llena de orgullo porque le ha supuesto "reabrir los fuegos de uno de los mejores restaurantes del mundo, aunque con otra cocina, más relajada".

(c) Agencia EFE