Las enfermedades ocultas tras ese sabor metálico en la boca

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Muchas de las razones por las que puede sentir el sabor de la sangre en la boca no son motivo de preocupación o son tratables. (Foto: Getty)
Muchas de las razones por las que puede sentir el sabor de la sangre en la boca no son motivo de preocupación o son tratables. (Foto: Getty)

Casi todos, en algún momento, hemos tenido la sensación de saborear sangre. Puede que te hayas mordido la mejilla o la lengua, que te hayas cepillado los dientes con demasiada energía, que hayas usado mal el hilo dental o que los brackets te hayan provocado algún corte en el interior de la boca. Sin embargo, a veces, nada de esto tiene que ver con ese peculiar sabor metálico que llena tu boca.

La disgeusia (también conocida como 'parageusia') es el término médico para designar el sabor metálico en la boca. La disgeusia rara vez es una afección crónica, pero existe una relación entre ciertas medicaciones, problemas psicológicos, enfermedades autoinmunes y trastornos neurológicos y este sabor metálico.

Es decir, que hay unas cuantas razones que explican esa extraña sensación de 'tragar sangre'. Las enfermedades de las encías, algunos fármacos (antibióticos, antidepresivos o los que contienen clorhexidina) y los trastornos hormonales del embarazo o la menopausia son algunas de la causas comunes que pueden causar un sabor metálico en la boca. También puede ser un efecto secundario de las alergias a los alimentos, especialmente a los mariscos o las nueces.

Si por lo demás gozas de buena salud, la causa de ese sabor metálico suele ser benigna. Por lo que ninguna de estas razones es preocupante, puesto que o desaparecen por si solas o en cuanto se les pone remedio.

Por otro lado, los resfriados comunes, las infecciones de los senos paranasales y las infecciones de las vías respiratorias altas pueden cambiar el sabor de la boca. Si esta es la causa, también tendrás síntomas como secreción o congestión nasal, dolor de garganta y tos. Un otorrinolaringólogo (el médico especialista en la nariz, los oídos y la laringe) podrá diagnosticar las infecciones que afecten a estos órganos y explicarte cómo tratarlas.

En algunas ocasiones, lo que origina el gusto metálico es el exceso o el defecto de minerales como el hierro, el cobre o el zinc. Así, por ejemplo, hay personas que comienzan a experimentar el síntoma debido al uso de suplementos alimenticios.

De no ser por ninguno de estos motivos, deberías sopesar la posibilidad de que ese sabor tan desagradable se deba a otras causas de salud subyacentes. Y es que un sabor metálico en la boca puede indicar problemas renales o hepáticos, diabetes no diagnosticada o ciertos tipos de cáncer. Además, los sabores amargos o metálicos que no se van son un efecto secundario común de la quimioterapia y la radiación. De hecho, los pacientes que reciben estos tratamientos, especialmente para los cánceres de cabeza y cuello, pueden experimentar una variedad de cambios en el gusto y el olfato, incluido ese sabor metálico que a veces se denomina "boca de quimioterapia". Por lo general, ese efecto desaparece cuando termina el tratamiento.

La acidez estomacal, el reflujo ácido o la indigestión también pueden estar detrás de ese regusto extraño. De hecho, la gastritis puede desencadenar sabor a sangre en la boca. Especialmente, si además tienes la lengua blanca o amarillenta, lo que sin duda indica un problema digestivo. Otros síntomas que se suelen presentar con estas afecciones son hinchazón y una sensación de ardor en el pecho después de comer.

Lo primero que hay que tener en cuenta es la conveniencia de consultar a un médico o dentista para averiguar el origen de este sabor metálico en la boca, pues el tratamiento dependerá de la causa que lo origine. Según explica Ithzel María Villarreal, miembro de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) a CuídatePlus: “a menudo se puede diagnosticar el problema indagando sobre cualquier otro síntoma o sobre el consumo de alimentos, así como realizando pruebas si son necesarias”.

En el caso de la gastritis, una enfermedad que consiste en la inflamación de la mucosa gástrica (la capa de células que reviste el estómago por dentro, protegiéndolo de la acidez de los jugos gástricos), suele causar una serie de síntomas como dolor, ardor, náuseas, eructos y reflujo gastrointestinal (la comida sube a la boca). Y esto es debido a que la mucosa gastrointestinal está alterada. Debes tomar medidas para prevenir esta sintomatología como no acostarte inmediatamente después de comer, evitar alimentos ácidos en ayunas, el consumo de agua constantemente en el día y lo más importante, acudir al médico de cabecera para que te indique el tratamiento a seguir.

Aunque esta patología va asociada a la presencia en el estómago de la bacteria 'Helicobacter Pylori'; se puede desencadenar por un consumo prolongado de medicamentos, como el ibuprofeno u otros anti-inflamatorios, de alimentos irritantes, por saltarse las comidas, por estrés o por abuso del alcohol y el tabaco.

Para disminuir estos síntomas debes evitar comer a altas horas de la noche, comer alimentos picantes, ácidos y muy condimentados, además de evitar el café, el té y las bebidas y gaseosas.

Por último, existen otra condiciones médicas que podrían estar detrás de ese extraño sabor a sangre en la boca. "El gusto alterado, a menudo denominado sabor metálico, se asocia con afecciones neurológicas como la parálisis de Bell (y otras parálisis faciales que se cree que están causadas por una infección viral) y la demencia", cuenta la doctora Lisa Lewis a Healthy Living. "Un sabor metálico asociado con una enfermedad neurológica es el resultado de señales débiles del mal funcionamiento cerebral".

Si bien las papilas gustativas de todos disminuyen con la edad, pero para las personas con demencia, esos cambios pueden acelerarse como resultado de cambios en el cerebro.

En otras palabras, la parte del cerebro que controla el gusto a veces deja de funcionar bien, y por eso, a veces, la comida comienza a tener un sabor diferente al que solía tener.

En cualquier caso, si tienes un sabor extraño y persistente en la boca, no trates de enmascarar los síntomas, habla con tu médico y cuéntale todo lo que sientes para que pueda determinar si es algo pasajero o podría ser síntoma de una enfermedad o afección grave.

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