Hay una enfermedad que explica el mito de los vampiros

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Dracula in the forest surrounded by mist
Dracula in the forest surrounded by mist

Los vampiros son de esos seres mitológicos que permanecen en la cultura popular. Lo que es curioso es que el origen del mito de los vampiros en realidad se puede trazar hasta el desconocimiento que tenían las gentes de aquellos tiempos sobre la genética y las enfermedades.

Porque hay una enfermedad, conocida como porfiria, que explica muchas de las "características" de los vampiros. Bueno, en realidad la porfiria es un conjunto de síndromes metabólicos más que una enfermedad única, pero como tienen factores comunes se pueden valorar como un conjunto.

Los pacientes que sufren de porfiria tienen problemas en el metabolismo del grupo hemo, que forma parte de la hemoglobina, componente fundamental de la sangre. Aquellos que sufren porfiria acumulan porfirinas en su organismo, y esto es lo que causa los problemas.

Vale, pero ¿por qué hablamos de vampiros? Porque, precisamente, los problemas que sufren los pacientes de porfiria se parecen sospechosamente a los de los vampiros. Por ejemplo, la aversión a la luz solar.

No es que los pacientes de porfiria prendan en llamas y se conviertan en cenizas, ni mucho menos. Pero el contacto de la luz solar con su piel genera ampollas y daños en la piel, y de manera bastante inmediata. Como es lógico, estas personas huyen de la luz y prefieren la noche o las zonas lúgubres y oscuras. Como los vampiros de los mitos.

Estas heridas en la piel se dan muchas veces en la cara. A fin de cuentas, es una zona del cuerpo que suele estar expuesta a la luz. El problema es que en gran número de ocasiones, estas heridas no curan, y las deformaciones en el rostro empeoran con el tiempo, al menos en ciertos tipos de porfiria. Como es lógico, quienes sufren estos daños tienden a evitar ver su reflejo en el espejo. Como se decía de los vampiros de los mitos.

Dos características muy parecidas, cierto. Pero hay otra más: quienes sufren de porfiria mejoran mucho al beber sangre. De hecho, cuando empezó a entenderse de qué se trataba este asunto de la porfiria, muchos médicos recetaban beber sangre, obviamente de animales. Pero beber sangre les mejoraba la salud, el aspecto y la vitalidad. Como a los vampiros de los mitos.

Por cierto, que otra cosa que también tienen en común los aquejados por la porfiria y los vampiros es una palidez extrema - que no viene únicamente de no tomar el Sol - y un estado general enfermizo y cansado. Como el de los vampiros de los mitos.

Incluso hay algunos tipos de porfiria que provocan otra característica similar a la de los vampiros: los colmillos. Algunos tipos de porfiria provocan la retracción de las encías, lo que da un aspecto más afilado y amenazador a la dentadura de quienes lo sufren. Y la acumulación de porfirinas produce cambios en la coloración de los dientes. Como las de los vampiros de los mitos.

En cuanto al ajo y el agua bendita, no parece que la porfiria pueda explicar estos hechos, y el miedo a las cruces puede tener más que ver con una cuestión cultural que con la enfermedad. Pero los parecidos entre la realidad de la porfiria y el mito de los vampiros son muchas, y muy amplias, sin duda.

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