El grave problema de la energía eólica en el que nadie había reparado

Un grupo de turbinas eólicas en el estado de Montana. Foto: Getty.

Aunque durante algunos años las turbinas eólicas, esos molinos de viento generadores de energía eléctrica que vemos en los campos, hayan sido identificadas con el aprovechamiento de la naturaleza y el cuidado del medio ambiente, el modo en que una parte de estos concluyen su vida útil se ha convertido en un problema sin solución.

Llegado el fin de su tiempo de empleo, sus palas o hélices se acumulan en vertederos de residuos sólidos, mientras que las empresas que sacaron provecho de ellas siguen buscando la forma de lidiar con esta simbólica carga pesada.

De acuerdo con un reporte de Bloomberg, se hace imposible trasladar en un remolque estas aspas que pueden ser más largas que las alas de un Boeing 747, por lo que se hace necesario cortar su armazón de fibra de vidrio con una sierra industrial con incrustaciones de diamantes y así producir tres piezas lo suficientemente pequeñas.

En todas partes del mundo, decenas de miles de estas palas en decadencia son retiradas de sus torres de acero para ser conducidas a los vertederos. Según los pronósticos, tan solo en Estados Unidos se desmontarán alrededor de 8.000 de estas piezas en cada uno de los próximos cuatro años.

Por su parte, Europa, el continente que primero puso en funcionamiento estos generadores y que más tiempo lleva lidiando con el problema de sus hélices, desmontará cerca de 3,800 al año, al menos hasta 2022.

Y la situación empeorará, advierten los conocedores del tema, ya que la mayoría de estos generadores se construyeron hace más de una década, cuando su número representaba menos de una quinta parte de lo que es en la actualidad.

Problemas concretos con las palas de los molinos de viento

En el vertedero municipal en Casper, en el estado de Wyoming, descansan sin otro destino unas 870 palas que en sus días atraparon el viento y generaron energía renovable. Ahora nadie quiere o puede usarlas con otros objetivos.

Ocurre lo mismo en los vertederos de Lake Mills (Iowa) y Sioux Falls (Dakota del Sur).

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Hélices de molinos de viento acumuladas en un puerto de China. (Foto: STR/AFP via Getty Images).

“La pala de la turbina eólica estará allí, en última instancia, para siempre”, aseguró Bob Cappadona, director de operaciones de la unidad norteamericana de Veolia Environnement, una compañía con sede en París que está buscando mejores formas de lidiar con estos desechos masivos. “La mayoría de los vertederos se consideran una tumba seca”, sentenció.

El problema es que, al ser concebidas para resistir vientos huracanados, estas cuchillas no se pueden triturar, reciclar o reutilizar fácilmente. De ahí que no pocos especialistas se hayan lanzado a la búsqueda urgente de alternativas.

"Lo último que queremos hacer es crear aún más desafíos ambientales", dijo Cappadona.

En busca de soluciones para las hélices

Felizmente aproximadamente el 85% de los componentes de una turbina eólica puede reciclarse o reutilizarse, incluidos el acero, el alambre de cobre, la electrónica y los engranajes. El punto de conflicto sigue siendo estas cuchillas de fibra de vidrio y la imposibilidad de hacer algo útil con ellas.

En estos momentos, los científicos están tratando de encontrar mejores formas de separar las resinas de las fibras o de darles nueva vida a los pedazos pequeños, convirtiéndoles en gránulos o en listones.

En un proyecto piloto llevado a cabo en 2019, Veolia intentó molerlas para convertirlas en polvo, buscando químicos que pudieran ser extraídos del material resultante. “Se nos ocurrieron algunas ideas locas”, admite el directivo. “Queremos que sea un negocio sostenible. Hay mucho interés en esto”.

En Texas, la empresa Global Fiberglass Solutions trabaja en un método que desarme cada pala para que su material sea utilizado en la fabricación de pisos y de paredes.

“Podemos procesar el 99.9% de una hélice y trabajar con entre 6,000 y 7,000 cuchillas al año”, afirmó Don Lilly, su Director Ejecutivo. “Cuando comencemos a venderle a cada vez más constructores, podremos recibir muchas cuchillas desmontadas. Ahora solo nos estamos preparando para esta misión”.

Mientras, son los vertederos municipales y comerciales los que esperan por una solución que los alivie. En el caso de Casper, la alcaldía recibe anualmente 675.000 dólares por el almacenamiento por tiempo indefinido de estas palas de turbina, algo que no pocos lugareños ven con buenos ojos porque ese dinero se reutiliza para el bien común.

De cualquier manera, conservar esos desechos a perpetuidad no es lo ideal. Ahora mismo, la energía eólica, una de las formas más económicas de evitar un cambio climático catastrófico causado por la quema de combustibles fósiles, parece estar generando un nuevo problema. Y un nuevo reto para todos.

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