Encuentran la guarida de un gusano depredador gigante de hace 20 millones de años

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Reconstrucción del modo de caza del gusona gigante fósil Pennichnus formosae.  Crédito: Scientific Reports
Reconstrucción del modo de caza del gusona gigante fósil Pennichnus formosae. Crédito: Scientific Reports

Cualquier animal que reciba el calificativo de “gigante” tiene que dejar rastros. Y eso es lo que ha encontrado un equipo de paleontólogos: los restos de la madriguera, o escondite, de un gusano marino depredador gigante que vivió hace aproximadamente 20 millones de años.

Vale, pero ¿a qué llamamos gusano depredador gigante? El escondite que han encontrado tiene una longitud de unos dos metros, lo que implica que el gusano debía medir algo más de esos dos metros. Una longitud interesante para un gusano. Además, los investigadores creen, en base a los datos, que estos gusanos se alimentarían de vertebrados – principalmente peces – algo que no es muy común.

Una cosa que tiene que quedar clara es qué han encontrado los investigadores. Se trata de los escondites de estos gusanos: largas madrigueras excavadas en el sedimento de lo que era el mar en tiempos del Mioceno – entre 23 y 5,3 millones de años en el pasado. A este tipo de fósiles se los conoce como icnitas o pistas fósiles, y son mucho más importantes de lo que puede parecer a primera vista.

Por ejemplo, en el caso de este gusano: es muy poco probable que un animal como un gusano vaya a fosilizar. Todas sus estructuras corporales son blandas, por lo tanto no son buena base para fósiles. En cambio, sus madrigueras o los trazos que puedan dejar con sus cuerpos en el sedimento sí pueden fosilizar. Como en este caso.

Y a partir de estos restos, de estas pistas, se pueden sacar muchas conclusiones. En este caso el tamaño, pero también el comportamiento y la manera de vida. La hipótesis de los investigadores – es decir, la idea, basada en hechos y observaciones, sobre la que trabajan – es que el dueño de la guarida que han encontrado es un antecesor de un gusano actual, el gusano bobbit (Eunice aphroditois). Que sí, recibe su nombre por Lorena Bobbit, que cortó el miembro de su marido tras años de sufrir abusos.

El modo en el que caza el actual gusano bobbit debe ser muy parecido a cómo lo hacía su ancestro, al que han dado el nombre científico de Pennichnus formosae: el gusano se esconde en su madriguera esperando a que se acerque una presa, y se lanza a por ella antes de que su presa pueda reaccionar. El movimiento de sus mandíbulas es muy rápido, tanto que atrapa a la presa impidiendo que escape. Y cuando la presa ya no puede huir, el gusano la arrastra, aún vida, a su madriguera para consumirla. Entre el ancestro y la especie actual, la diferencia estaría en el tamaño.

Y toda esta información se puede obtener de una madriguera excavada en el sedimento hace 20 millones de años.

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