Encuentran genes resistentes a los antibióticos en el Ártico noruego

Paisaje de la isla de Svalbard, Ártico noruego. (Imagen Creative Commons vista en Pixabay).

Todo está conectado en este mundo. La Tierra, pese a su enorme tamaño y a las aparentemente grandes distancias que separan la India del Ártico (por poner un ejemplo) es campo abierto para que las bacterias extiendan su material genético. Esto último es lo que acaban de descubrir, perplejos, un equipo de científicos que viajó al remoto archipiélago de Svalbard, en aguas del Ártico noruego (donde por cierto se embotella el agua mineral más cara del mundo).

En realidad, el equipo de investigadores dirigido por David Graham, profesor de ingeniería de escosistemas de la Universidad de Newcastle, en Reino Unido, no solo ha descubierto el citad gen – detectado por primera vez en Nueva Delhi en 2008 – sino otros 131 genes asociados a la resistencia a los antibióticos en este helado y aislado lugar, en el que la pequeña colonia humana presente no desempeña labores de agricultura o industria.

¿Cómo ha podido llegar un gen así a este lugar alejado del bullicio humano? Solo hay una respuesta: gracias a humanos viajeros o a la fauna salvaje migratoria. Sea como sea se trata sin duda de una noticia sumamente preocupante, especialmente si tenemos en cuenta la predicción de la OMS, que cree que para 2050 se producirán 10 millones de muertes al año a causa de las bacterias resistentes a los antibióticos, también conocidas como súper bacterias.

Si por si solo ese dato no fuera preocupante, añádase la estimación que los científicos hacen sobre el número de bacterias que son ya resistentes al menos a una variedad de antibiótico empleado para combatirlas, y que asciende al 70%.

Pero volvamos sobre el trabajo del equipo comandado por Graham. La expedición para la toma de muestras tuvo lugar en 2013, y se recopilaron hasta 40 porciones de suelo en ocho localizaciones diferentes de la isla de Svalbard. Los tipos de suelo recolectados incluían tundra, zonas de matorral, y desierto polar. En todas ellas se hizo un barrido en busca de ADN, que más tarde fue analizado.

Como comentado, en todas las muestras se localizaron genes resistentes a los antibióticos, 131 en concreto. Uno de ellos, un conjunto de genes denominado blaNDM-1 confiere resistencia a múltiples fármacos, incluyendo un tipo de antibiótico al que se suele acudir cuando todo lo demás falla, conocido como carbapenem.

Micrografía de bacilos Pseudomonas tomado con microscopio electrónico de barrido. (Crédito imagen: Wikipedia).

Los genes blaNDM-1 se detectaron por primera vez en un paciente en la India en el año 2008, dos años después, en 2010, se los detectó en aguas superficiales de Delhi. Cinco años después ya estaba presente en 5 de las 8 localizaciones donde se tomaron las muestras de suelo en Svalbard.

Es importante aclarar que no se han detectado bacterias sino material genético, lo cual no supone una amenaza para la salud, aunque muestra la velocidad a la que se puede mover la resistencia a los antibióticos alrededor del mundo. ¿El secreto? Probablemente está en el agua, además de en los dos anteriormente citados vectores: humanos y animales.

Los genes encontrados se han propagado probablemente a través de la materia fecal humana o animal, en opinión de Graham. Descubrir estos genes en un lugar tan remoto indica bien a las claras que “todo lo que realmente se necesita es una persona o un animal que lleve el gen a algún lugar donde haya un saneamiento inadecuado”, de ahí la importancia de mejorar la gestión en los tratamientos residuales y en la calidad del agua a escala global.

Alrededor del 38% de las instalaciones sanitarias en el mundo en vías de desarrollo carece de agua, y una de cada tres personas en el mundo no tiene retretes. ¿Entendéis ahora el empeño del filántropo Bill Gates en diseñar retretres para el tercer mundo?

En fin, para empezar a combatir la expansión global de las súper bacterias podemos comenzar por hacer un uso inteligente de los antibióticos. Tomarlos solo cuando no hay otro remedio, y nunca abandonar el tratamiento antes de tiempo o alargarlo más de lo preciso.

Me enteré leyendo Ksat.com.