Una encina milenaria de Lecina (Huesca) lidera la 'Eurovisión' de los árboles

Agencia EFE
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Zaragoza, 18 feb (EFE).- Una encina milenaria, la Carrasca de Lecina, en Huesca, lidera con casi 50.000 votos el concurso de Árbol del año de Europa, una especie de 'Eurovisión' en la que participa después de alzarse como ganadora de este certamen a nivel nacional.

Salvando las distancias con el popular festival de la canción, la participación de esta carrasca, como se conoce familiarmente a la encina en Aragón, ha suscitado gran interés entre los oscenses, sobre todo, entre los vecinos de Lecina, una pedanía del Sobrarbe con poco más de diez habitantes censados.

Con 16,5 metros de altura y un diámetro de copa de 28 metros, esta encina gigante ha presenciado bajo su copa, a lo largo de los siglos, desde bodas hasta la firma de pactos; pero nunca había contado con tanta popularidad.

Para promocionarse como finalista del concurso cuenta con su propia página web, 'lacarrascadelecina.com', en la que se puede conocer más sobre este árbol tan popular en la zona y que en los inviernos más duros producía hasta 600 kilos de bellotas que alimentaban durante meses a sus ovejas, lo que le valió el nombre de "La Castañera".

Por suerte, en el pasado se salvó del carboneo intensivo y, en la actualidad, es uno de los parajes más queridos por los vecinos del lugar, que incluso se han puesto delante de las cámaras para promocionar, junto al humorista y actor Alfonso Palomares, su tesoro natural.

La Carrasca de Lecina cuenta hasta el 28 de febrero para recabar votos en la web 'treeoftheyear.org' y conservar su liderazgo sobre los otros trece árboles de diferentes partes de Europa que compiten en este concurso celebrado entre los amantes de los árboles desde hace once años.

Para añadir más emoción al asunto, la votación será secreta durante la última semana (del 22 al 28 de febrero), por lo que no se podrá seguir el avance de sus dos principales rivales: los representantes de Rusia y de Italia.

En segundo lugar, se encuentra por ahora el Plátano de Curinga, en la región italiana de Calabria, que puede presumir de ser el más grande de su familia en Italia y cuyo milenario tronco está completamente hueco. Señalan que quien se adentra por su abertura de más de 3 metros de ancho tiene la sensación de estar "dentro de una increíble cueva boscosa".

Le sigue muy de cerca un árbol sicomoro antiguo que crece en la república rusa de Daguestán, con las particularidades de que adorna la parte central de una mezquita y de que ha inspirado, a lo largo de sus tres siglos de vida, poemas y leyendas.

Aunque la Carrasca de Lecina, como recoge el portal de turismo de la provincia de Huesca, también conserva su propia leyenda.

Cuentan que hace mucho tiempo, Lecina estaba rodeada de encinas y robles, donde se ocultaban lobos, osos y brujas, a las que los vecinos temían y que hacían que se mantuvieran alejados del bosque.

Así que todas las carrascas estaban felices por esa protección, que evitaba que los humanos se acercaran y las talaran para hacer leña. Solo una joven encina, la Carrasca de Lecina, estaba descontenta por esa "mala fama".

Cuando las brujas abandonaron el bosque, concedieron en muestra de agradecimiento al resto de árboles unos deseos que acabaron siendo su perdición. Solo la pequeña carrasca, que no quiso transformarse, logró sobrevivir y, desde entonces y hasta ahora, no ha dejado de crecer.

Inés Escario

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