‘Me encanta el fútbol, pero no podré ir a los partidos’

Munir uz zaman AFP

Si hay un tema que el Mundial de Fútbol de Catar ha puesto en primer plano, es el de los trabajadores inmigrantes. Representan casi el 95% de la mano de obra del emirato y sus condiciones de vida llevan varios meses siendo noticia.

Por Anne Bernas, enviada especial de RFI a Doha

"Me encanta el fútbol, pero no podré ir a los partidos. El precio del billete es demasiado caro y tendré demasiado trabajo durante un mes. Hamad*, con la mirada perdida, no oculta su decepción por no poder vivir el Mundial en el país donde vive.

El joven de 25 años, que llegó de Bangladesh hace cuatro meses, es uno de los 2,8 millones de extranjeros que han llegado a Catar con la esperanza de hacer fortuna. Mientras algunos tienen éxito, otros son menos afortunados. Trabajadores domésticos, obreros, guardias de seguridad, hacen todo el trabajo sucio en el país, a veces arriesgando sus vidas. Según el diario británico The Guardian, se cree que 6.500 de ellos murieron en las obras del Mundial. Se trata de una cifra controvertida (las autoridades Cataríes afirman que son 37 las muertes directas), pero da una idea de la realidad.

Las ONG advierten

Desde hace varios meses, muchas ONG alertan sobre las condiciones de vida de estos trabajadores: jornadas laborales excesivas, confiscación de pasaportes, impagos, violaciones de los derechos humanos, etc. Amnistía Internacional, entre otros, ha recogido numerosos testimonios al respecto.

Por el momento, el joven hotelero tiene la intención de quedarse en Doha, aunque le preocupa la carga de trabajo que tendrá durante el mes de la Copa del Mundo. "Sueño, cuando tenga suficiente dinero, con volver a Bangladesh. Para comprar vacas, para convertirme en granjero”.


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