En Wuhan, el heroismo de cada día

Por Leo RAMIREZ
Un vehículo circula en las calles vacías de Wuhan el 26 de enero de 2020

Los habitantes de Wuhan, epicentro de la epidemia del coronavirus de la familia del SRAS, tienen como consigna encerrarse en sus casas pero algunos, como Zhang Lin, no la cumplen y corren el riesgo de infectarse por ayudar a los demás.

Junto a otros voluntarios, desafían la epidemia y han decidido trasladar en auto a enfermos hacia los hospitales.

"Somos de Wuhan. Incluso hay extranjeros que vienen, como ustedes, a ayudarnos, por lo que tenemos que cuidar de nosotros y ayudar", dice a los periodistas de la AFP.

Espera fuera de una clínica a un paciente que fue a consultar a los médicos sobre su estado, para llevarlo luego a su casa. "Alguien lo tiene que hacer", destaca.

Zhang Lin, de 48 años, y otros se han registrado en la lista de voluntarios dispuestos a transportar gratuitamente a enfermos o que temen estarlo.

El alcalde de la ciudad dijo este domingo que espera que haya un millar de contagios más, lo que duplicaría el número de personas que han contraído el virus de la familia de Síndrome Respiratorio Agudo Respiratorio (SARS) en todo el país, que hasta ahora registra 2.000 casos y 56 víctimas mortales.

Según el alcalde, Zhou Xianwang, los hospitales de la ciudad han recibido a más de 2.200 pacientes que todavía no han podido someterse a las pruebas del virus.

- Ciudad revolucionaria -

Fue en esta ciudad de once millones de habitantes donde primero se dio la orden de prohibir los transportes públicos, cerrando la ciudad a cal y canto antes de que se extendiera al resto de la provincia de Hubei, con la esperanza de controlar la propagación de la neumonía.

No hay transportes públicos, los taxis se han reducido y este domingo se han anunciado nuevas prohibiciones que impiden a la mayoría de los vehículos privados circular.

Por lo tanto, los enfermos tienen enormes dificultades para llegar hasta los centros sanitarios, donde deben esperar horas antes de poder consultar a los médicos desbordados.

Los conductores voluntarios como Zhang Lin o Yin Yu, de 40 años, han obtenido salvoconductos por razones humanitarias.

"Como no hay transportes, nuestro papel es llevarlos y traerlos, todo gratuitamente", explica Yin Yu.

Para numerosos chinos, esta actitud casi heroica no sorprende en una ciudad como Wuhan, situada en el centro de China, a orillas del río Yangtzé.

En 1911 ya fue el epicentro de una rebelión armada contra la dinastía de los Qing, que puso fin al régimen imperial y le valió a la ciudad el título de "valiente".

Es a esta reputación a la que se refirió este domingo un anuncio difundido en la ciudad por altavoces: "Wuhan sabe enfrentar las adversidades y superarlas", aseguraba una voz femenina.

"No es la primera vez que nos enfrentamos a una situación así", decía esta voz. "En 1998 hicimos frente a una crecida terrible del Yangtzé, y en 2003 supimos superar el SARS".

"¡Resistimos y ganamos!", recordó para levantar el ánimo de los ciudadanos, que este año no pudieron celebrar el Año Nuevo, máxima festividad del calendario chino.