¿En qué casos se aplica la prisión permanente revisable y cuántos condenados hay en España?

Tanto la Fiscalía como la acusación particular piden para Ana Julia Quezada prisión permanente revisable, una condena vigente desde mayo de 2015 y que ha sido impuesta desde entonces a diez personas, todas ellas hombres y consideras culpables de crímenes especialmente violentos. El Código Penal establece una serie de crímenes en los que puede aplicarseque fueron recogidos tras su aprobación por el Congreso de los Diputados en marzo de 2015 como parte de la Ley de Seguridad Ciudadana. Ahora un jurado popular deberá decidir si el caso de la asesina confesa de Gabriel Cruz se puede enmarcar en uno de ellos.

Ana Julia Quezada, la autora confesa de la muerte del niño Gabriel Cruz, podría convertirse en la primera mujer condenada a prisión permanente revisable. Su juicio ha comenzado hoy en Almería. (Foto: EFE/Carlos Barba)

Hasta mayo de 2015, cuando entró en vigor, el Código Penal establecía la pena máxima en 40 años. Un techo legal que desapareció con esta nueva figura aplicable a delitos concretos y de especial violencia. Así, para que esta se pueda hacer efectiva debe tratarse crímenes en los que la víctima sea menor de 16 años o se trate de una persona especialmente vulnerable; cuando sea subsiguiente a un delito contra la libertad sexual; asesinatos múltiples; asesinatos cometidos por miembros de una organización criminal o terrorista; homicidio del jefe del Estado o heredero; homicidio de jefes de Estado extranjeros y genocidio o crímenes de lesa humanidad.

El crimen que se juzga desde hoy en la Audiencia Provincial de Almería se enmarcaría dentro del primero de los delitos tipificados, el de menores de 16 años ya que Gabriel Cruz contaba el día de su muerte con ocho años. El pequeño, según la investigación, murió el pasado 27 de febrero de 2018 en a manos de la entonces novia de su padre, Ana Julia Quezada, quien ha confesado ser la autora de su muerte y a la que los agentes detuvieron cuando trasladaba el cuerpo en el maletero de su coche.

Ha día de hoy y cuatro años después de que entrase en vigor una figura jurídica no exenta de polémica y cuya retirada ha sido solicitada por algunos sectores, la condena a prisión permanente revisable se ha escuchado en diez ocasiones en los juzgados españoles. De los diez condenados, todos son hombres y solo uno de ellos vio como tras un recurso su sentencia era modificada a 24 años de cárcel. Fue el caso de Sergio Díaz Gutiérrez, el carnicero de Icod, que mató a golpes y puñaladas al abuelo de su novia.

El primer condenado fue David Oubel, conocido como el parricida de Moraña (Pontevedra). Asesino a sus hijas, de 9 y 4 años, usando una sierra mecánica y un cuchillo de cocina tras haberlas drogado para que no pudiesen defenderse. En septiembre de 2016, Daniel M. recibió la misma condena por tirar por la ventana a una bebé de 17 meses e intentar matar a la madre de esta, de 18 años.

En octubre de 2017 fue la Audiencia Provincial de A Coruña quien condenó al parricida de Oza-Cesuras, Marcos Miras, quien mató a golpes con una pala mecánica a su hijo de 11 años. La mayoría de casos han sido tan mediáticos que cuentan con un sobrenombre o apodo con el que los medios de comunicación han bautizado a los asesinos. Otro de ellos es Patrick Nogueira, el descuartizador de Pioz, que mató a sus dos primos y tíos en Guadalajara. Los niños tenían uno y cuatro años.

La primera sentencia para un acusado en Barcelona tuvo lugar en 2017 y fue para Pablo Catalán, acusado de violar y estrangular a su pareja mientras estaba inconsciente. En Almería, donde se juzga a Quezada, existe un antecedente, el del asesino del Huércal, acusado de violar y degollar a su expareja, a la que propinó más de 100 golpes y mutiló.

En Sevilla, la Audiencia condenó a Enrique Romay por intento de violación y asesinato en 2017 de una vecina de Pilas. Fue al oponer resistencia la víctima, a la que obligó a desnudarse, cuando decidió matarla. En Toledo, Rafael García fue hallado culpable y condenado por matar a su esposa, a la que apuñaló tras tirarla de la silla de ruedas en la que estaba postrada debido a una enfermedad.

A día de hoy y a espera del veredicto contra Ana Julia Quezada, el último condenado a prisión permanente revisable es Roberto Hernández, condenado por la Audiencia de Valladolid en junio de este mismo año como culpable de la muerte, violación y maltrato continuado de Sara, la hija de cuatro años de su pareja.