En las cloacas del porno

Carlota E. Ramírez
·Periodista de Sociedad, Feminismo y Juventud en El HuffPost.
·1 min de lectura
Un joven viendo porno.  (Photo: Photonews via Getty Images)
Un joven viendo porno. (Photo: Photonews via Getty Images)

En el bolsillo todos llevamos el mayor catálogo de pornografía jamás conocido. Un archivo al que se accede en menos de un minuto sin importar la edad del que entra. En él hay vídeos con títulos como estos: “Atando y follando a mi inconsciente hermanastra”, “nenita argentina enfiestada en trio con doble penetración” o ”¡papá estaba tan emocionado que se olvidó ponerse el condón y me dejó embarazada!”.

Halyna (nombre ficticio) podría ser la protagonista de cualquiera de estos vídeos. Es una joven del Este captada para hacer porno en España que relata así una parte de su primer bukkake: “El semen me entró en los ojos y por la nariz. Me atraganté. Estuve a punto de vomitar varias veces, pero Lucí me hacía gestos para que continuase. Yo quería parar. Movía mi mano izquierda para indicarlo, la derecha estaba agarrada fuertemente al miembro del hombre, como si fuese un mástil, para seguir con la masturbación pero, también, para hacer un poco de fuerza y que aquella mamporrera no me introdujera el pene en el fondo de mi garganta. Si eso ocurría, pasaría de las náuseas a perder el conocimiento”. Es una de las protagonistas del libro PornoXplotación, de la activista contra la trata y cineasta Mabel Lozano y del policía experto en trata Pablo J. Conellie, que llevan años investigando las cloacas del porno y recogiendo testimonios reales para hacer una radiografía de este negocio.

“Es uno de los negocios más globalizados, turbios y poderosos que existen en este momento”, advierte la autora. “Muchos de los contenidos pornográficos están hechos de manera ilegal y delictiva, sin estar dados de alta en ningún sitio y sin contratos más allá...

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.