En Ciudad de México, el agua no corre para todos

Por Yussel GONZALEZ
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Un empleado municipal llena tanques con agua en el barrio de Iztapalapa en Ciudad de México, el 19 de abril de 2017

En pesados cubos, Virginia Solís lleva hasta su cocina o su lavadero litros y litros de agua que después reutiliza para el retrete: el suyo es uno de decenas de miles de hogares en Ciudad de México sin agua corriente.

"Los que sufrimos de agua no la desperdiciamos para nada", dice tras cargar dos cubetas desde un recipiente de 200 litros, conocido como tambo, situado a la entrada de su calle. "Si quiero ahorita agua para el baño, primero me pongo a lavar para después reciclarla", explica.

Situado a la sombra de una montaña rojiza en Iztapalapa, un sector en el límite oriental de la capital mexicana, el barrio donde vive con su familia carece de sistema de tuberías y depende de que varios camiones cisterna lo abastezcan cada día.

"Un tambo es muy poquito: aquí hay familias que tienen siete, ocho o nueve integrantes", dice Norma Calderón, una vecina encargada de la distribución entre los 1.500 hogares del barrio.

Iztapalapa es el sector más pobre y más poblado de la capital, con 1,8 millones de sus 8,8 habitantes. Y el que más sufre la falta de agua: incluso en las zonas equipadas con tuberías hay constantes cortes de suministro.

Pero no es el único: de los 2,5 millones de hogares de la ciudad, casi 569.000 no reciben agua diariamente y 45.950 no disponen de agua corriente.

- La ciudad se hunde -

Ciudad de México es solo una parte de la Zona Metropolitana del Valle de México, que suma más de 21 millones de habitantes.

Es una de las mayores megalópolis del planeta y abastecerla de agua es todo un reto.

Durante décadas se ha recurrido a la sobreexplotación de los mantos acuíferos, lo que provoca que algunas zonas de la ciudad -construida sobre la ciénaga de la antigua Tenochtitlán azteca- se hundan entre 2 y 30 cm cada año, según datos de Protección Civil.

"El problema tiene muchísimo tiempo" pero "se ha ido difiriendo", explica Claudia Lartigue, coordinadora del Programa? de Manejo, Uso y Reuso del agua en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Finalmente, "para aliviar esta cuestión de la escasez de los acuíferos que ha ocasionado hundimientos", se decidió traer agua del sistema Cutzamala, una obra de ingeniería civil que la transporta desde Michoacán, 300 km al oeste, agrega la experta.

Ahora, poco más de dos tercios del agua provienen del bombeo desde mantos subterráneos y el resto, de Cutzamala. Pero, 40% se pierde en fugas, según datos del sistema municipal de aguas.

- Camiones con escolta -

Poco a poco los camiones cisterna pasaron de ser una solución temporal a algo cotidiano.

"Empezamos como un servicio de emergencia y al día de hoy nos hemos convertido en un eslabón" del sistema, dice Alberto Sánchez, encargado de uno de los pozos donde los camiones vienen a abastecerse.

Frente a él, Emilio Santos coloca su vehículo bajo una gran manguera negra para cargar los 40.000 litros de agua que llevará al barrio de Virginia.

Al volante de este camión que conduce desde hace seis años, Santos explica que el reparto se vuelve especialmente complicado cuando, en los barrios más desfavorecidos, las familias pasan varios días sin agua.

"Se suben varias personas, con piedras, palos o tubos" y obligan al camión a ir donde ellos quieren, relata.

En ocasiones hay quien lleva armas de fuego, por lo que se debe proteger a algunas cisternas con escolta policial.

Desde 2009, la ciudad tiene un plan de rehabilitación de tuberías, para evitar las fugas masivas, y de construcción de infraestructuras nuevas. Sin embargo, se topó con la falta de recursos.

"No se ha realizado al 100% principalmente por lo financiero", dice Mauricio Hernández, director técnico del Sistema de Aguas de Ciudad de México, precisando que el plan avanza "poco a poco".

Además, dice, se requiere una mayor sensibilización ciudadana sobre el ahorro de agua: en la capital cada persona consume una media de 250 litros diarios, mientras en otras ciudades mexicanas se utiliza menos de la mitad.

En opinión de Lartigue, la solución debería ser integral: regular el crecimiento de la ciudad, acabar con las fugas, recuperar agua de lluvia y recargar los mantos acuíferos.

Hasta que eso suceda, Virginia y su familia deberán esperar a que cada tres días regrese el camión.

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