En Cataluña no hay plan B; o Puigdemont o nada

Former Catalan president Puigdemont addresses the media after a meeting with speaker of Catalan Parliament Torrent in Brussels
Former Catalan president Puigdemont addresses the media after a meeting with speaker of Catalan Parliament Torrent in Brussels

El ‘plan A’ del independentismo catalán es Carles Puigdemont. Y el ‘plan B’ también. Al igual que el ‘C’ y el ‘D’. O si lo prefieren, no hay ‘plan B’ para la investidura del próximo ‘president’de la Generalitat. Por eso no ha habido ningún movimiento entre ERC y JuntsXCat decidiera, por unanimidad, tumbar su plan de ser investido a distancia.

Es cierto que la decisión del Tribunal Constitucional (TC) es polémica, y que cabía la posibilidad de que fallara a favor, pero eso no es óbice para que desde el soberanismo catalán no se haya trabajado en otra dirección. Por lo que ahora están entrando los nervios por hacer encajara el plan A sea como sea. Ya que la salida legal que da el TC es la de volver a España y tratar de obtener autorización del juez. Una oferta trampa ya que Puigdemont sabe que antes de llegar a hacer la solicitud formal sería encarcelado. Por lo que la única salida real y positiva para sus intereses es la de la desobediencia.

Es decir, que según afirman algunos medios como El Confidencial, desde PDeCat ya se está presionando al recientemente nombrado presidente del Parlament, Roger Torrent, para que quebrante las directrices del Alto Tribunal y proponga a Puigdemont como candidato. Es decir, retroceder al mes de septiembre.


Así se entiende el último movimiento de Puigdemont conocido hace unos minutos por el que ha pedido “amparo” a Roger Torrent para que “salvaguarde sus derechos” y garantice su investidura presencial en el Parlament. Puigdemont solicita por carta que Torrent se ajuste al reglamento del Parlament porque, en su opinión, éste recoge su “derecho a asistir a los plenos y votaciones” ya que, tanto la normativa de la Cámara como el Estatut, reseñan que goza de “inmunidad” para no ser detenido salvo en caso de “delito flagrante”.

Torrent, de momento, ha dicho que no. No quiere comenzar su mandato saltándose la legalidad y desobedeciendo al Constitucional. Pero desde el PdeCat le insisten en que no hay otra fórmula posible, aunque las consecuencias sean negativas, que se lo digan a su predecesora en el cargo Carme Forcadell.

Y no sólo Torrent. Compañeros de partido han viajado este fin de semana a Bruselas para tratar de convencer a Puigdemont de la importancia de dar su brazo a torcer. Las relaciones con ERC no atraviesan su mejor momento, y un gesto que facilite la investidura de un candidato soberanista sin más procesos judiciales con el Estado. Pero el ‘president’ cesado ha dicho que no a todas las alternativas que se le han planteado.

Esto demuestra que Puigdemont se está tomando la situación como una lucha personal y que le importa muy poco que el resto de compañeros de viaje acaben en prisión. No le importa que se repitan choques de fuerzas, conflicto social y reveses judiciales con tal de volver a España como ‘president’.

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