Una empresaria turística: “El contacto presencial con clientes es cero”

Outes (A Coruña), 16 may (EFE).- Higiene máxima y distanciamiento social pleno. Renata Lema, empresaria turística, ha encajado en la nueva realidad las cabañas, -premiadas por integración paisajística y buen criterio ecológico-, que gestiona en el municipio de Outes (A Coruña) y que alquila a personas que ya no ve.

“El contacto físico es cero”, cuenta a EFE, y es así por responsabilidad, por civismo y por empatía con los demás ante la actual situación de pandemia. “Es por eso que estamos haciendo ‘check in’ y ‘check out’ no presencial”, señala.

Algunos de estos idílicos refugios situados en las copas de los árboles y con impresionantes vistas del mar y de la montaña tienen un código de entrada, con lo cual se envía a los que reserven el correspondiente PDF explicativo y en el caso de otros, que cuentan con llave, acuerdan un sitio en el que dejarla y punto. “El pago es virtual, y nada más”.

Hay inquilinos desde el lunes pasado y este sábado está todo lleno, algo positivo, porque la fase uno de la desescalada solamente permite movimientos dentro de una misma provincia, con lo cual se aprecia que en la de A Coruña había ganas de un respiro.

Las especificaciones técnicas, es decir, los protocolos elaborados para cada modalidad de alojamiento por el Instituto para la Calidad Turística (ICTE), cuya implantación pretende reducir el riesgo de contagios, las lleva Renata Lema a rajatabla.

Todo embolsado, desinfección con los productos prefijados, especial cuidado con la ropa limpia y la sucia y, más allá de la norma, guiada por ese afán de contener la propagación de la pandemia, el equipo que dirige va incluso más allá.

Por ejemplo, tienen sofás y no existe una norma específica para esos textiles. Así las cosas, Renata hace lo mismo que en la tienda de ropa que gestiona con otras dos socias, Patricia y Sandra: aplicar una plancha de vapor a más de setenta grados y dejar una sábana prensada a los huéspedes con el objeto de que con ella puedan cubrir este mobiliario.

Por un carácter previsor imposible de ocultar, se ha hecho esta emprendedora, asimismo, con una máquina doméstica de ozono.

Lo peor que puede sucederle, dice, es que su uso se limite a combatir los olores. Pero si se demuestra que el empleo de este potente oxidante resulta eficaz contra el patógeno causante de la covid-19, como está constatado que ocurre con otros muchos virus, pues ya estaría surtida.

“Que esto pasa y lo puede utilizar personal de limpieza sin especialización, perfecto. Que tenemos que hacer un curso, no pasa nada, lo hacemos. Estamos a la espera pero prefiero tener toda la seguridad”.

Algunos de los servicios de las “Cabaniñas”, como el masaje, están suspendidos temporalmente. Y otros relacionados con la alimentación son nuevos. La incorporación de la hostelería es paulatina y por ello han firmado un convenio con un restaurante, el Ríos, enclavado en el cercano lugar de O Freixo, poseedor de un Sol Repsol. El acuerdo, resume Lema, permite ofrecer su “buenísima comida” a base de pescados, mariscos y, en suma, de productos delicatessen.

Las cestas con víveres, ya sean desayunos, comidas o cenas, se dejan a pie de puerta, en el suelo, todo convenientemente protegido.

La carta es específica para este negocio hostelero que, antes del estado de alarma, ya contaba “con picnic, nevera llena y comida fácil, como tortillas, empanadas y tablas de ibéricos. Más de pica pica. Pero en la actualidad, al gusto, existen ambas opciones”, detalla la joven.

Incluida Renata Lema, las cabañas daban empleo a 24 personas. Cuando todo estalló y el cierre se impuso, se vieron obligados a recurrir a un ajuste de empleo, a los conocidos ERTEs. Son seis personas las que se han reincorporado.

En el otro frente de Renata, la moda, han reducido el horario, para conciliar. Las gerentes son madres. Durante una semana han estado trabajando con previa cita, como se requería. Y, transcurrido ese período, han determinado no abrir los sábados por la tarde, algo que antes de la crisis sanitaria era impensable para las tres mujeres que están al frente de la marca comercial “Vainilla&Chocolate” en un establecimiento amplio y luminoso situado junto al parque del río Ameneiral, en el núcleo de Bertamiráns, perteneciente al municipio de Ames.

“Con las bodas, teníamos que estar operativas sí o sí, pero ya no hay esos eventos”, remata Renata Lema, que ha hecho adaptación, revisión y cambio por partida doble.

Por Ana Martínez

(c) Agencia EFE