La empresa que estafó a la NASA y provocó la destrucción de cohetes y satélites valorados en 700 millones de dólares

Jesús Del Toro

A la NASA le resultó muy cara y destructiva su relación con una empresa proveedora de materiales de aluminio que, según se ha documentado, se dedicó por años a engañar y defraudar a la agencia espacial estadounidense y a otras entidades públicas a las que proveyó de metales de calidad deficiente.

Tan solo en lo concerniente a la NASA, piezas de aluminio utilizadas en dos de sus cohetes no cumplieron con las especificaciones requeridas y fallaron, lo que provocó la destrucción de dos sistemas orbitales y pérdidas de más de 700 millones de dólares, eso sin contar las afectaciones al trabajo científico implícitas en la destrucción de esos cohetes y los satélites que transportaban.

Un cohete Taurus XL de la NASA, cuyos fallos provocados por una pieza de aluminio defectuosa (vendida fraudulentamente por su fabricante) causó la pérdida de dos valiosos satélites valuados en 700 millones de dólares. (NASA)
Un cohete Taurus XL de la NASA, cuyos fallos provocados por una pieza de aluminio defectuosa (vendida fraudulentamente por su fabricante) causó la pérdida de dos valiosos satélites valuados en 700 millones de dólares. (NASA)

De acuerdo al portal Motherboard, la empresa Sapa Profiles Inc. (SPI), establecida en Oregon, cometió durante 19 años fraudes a la NASA, el Departamento de Defensa y a otras dependencias al venderles piezas de aluminio de calidad inferior a los estándares exigidos y falsificando resultados de pruebas para hacer pasar a sus productos como buenos. Todo, se afirma, en aras de elevar el lucro de esa empresa y los bonos por “productividad” de sus ejecutivos.

La trama de fraudes duró casi dos décadas, pero al parecer fue hasta que, en 2009 y 2011, dos cohetes de la NASA fallaron por causas de piezas defectuosas provistas por SPI. Se trataba de juntas de aluminio utilizadas los cohetes Taurus XL, piezas colocadas en la parte superior del cohete para proteger su última etapa, la que porta los satélites a colocar en órbita, de los rigores del despegue. Esas piezas, al llegar el cohete a cierta altura, deben romperse para permitir que la etapa superior se separe del resto y prosiga su ruta hasta la órbita deseada. Pero esas piezas no se separaron, por no cumplir con los estándares requeridos, lo que hizo que los cohetes se descontrolaran, no alcanzaran su destino y a la postre quedaran destruidos.

En 2009 la NASA perdió así el satélite Observatorio Orbital del Carbono (OCO), dedicado a medir el dióxido de carbono en la atmósfera (una cuestión clave en el cambio climático), y en 2011 el satélite Glory, especializado en mediciones científicas de compuestos en la atmósfera terrestre y de las radiaciones solares. Hubo que esperar hasta 2014 para que la NASA pudiera enviar al espacio un segundo OCO y el programa Glory simplemente quedó cancelado.

El lanzamiento en 2009 de un cohete Taurus XL de la NASA que portaba el satélite Observatorio Espacial del Carbono (OCO). El lanzamiento falló por una pieza de aluminio defectuosa vendida fraudulentamente a la NASA y el satélite se perdió. (NASA)
El lanzamiento en 2009 de un cohete Taurus XL de la NASA que portaba el satélite Observatorio Espacial del Carbono (OCO). El lanzamiento falló por una pieza de aluminio defectuosa vendida fraudulentamente a la NASA y el satélite se perdió. (NASA)

Fue a raíz de las investigaciones de esos desastres que la NASA identificó que su causa fue al fallo de las juntas de aluminio de SPI y se emprendió un proceso judicial contra esa empresa y sus entidades y personas vinculadas. Así, recientemente, el Departamento de Justicia informó que SPI (y sus empresas sucesoras o matrices) aceptó pagar 46 millones de dólares para cerrar el caso en su contra. Uno de los supervisores de SPI fue además condenado a tres años de prisión.

Y aunque en comparación a los 700 millones de pérdida para la NASA, más las mermas científicas intangibles que son muy importantes, esos 46 millones de dólares lucen muy poco, al parecer esa agencia espacial espera que este acuerdo con SPI siente un precedente y sea un disuasor de futuros fraudes de parte de sus proveedores.

Según Motherboard, la amplia investigación que se realizó sobre los desastres de los cohetes Taurus XL provocados por las piezas defectuosas de SPI hizo aportaciones que permitirán proteger a la NASA de futuros desastres.

La integridad y calidad de los materiales y piezas en un cohete o en una cápsula espaciales son factores de importancia mayúscula, de ello depende no solo la inversión intelectual y económica de las agencias espaciales sino la vida misma de los astronautas en vuelos tripulados. Y cuando la operación de empresas espaciales privadas, en paralelo a las agencias gubernamentales tradicionales, va en alza, cuidar esos valores es especialmente crítico, pues muchas de esas empresas (y sus proveedores) tienen en el afán de lucro un motor muy poderoso. Pero basta a veces una pieza defectuosa para provocar un desastre.

Sigue a Jesús Del Toro en Twitter: @JesusDelToro